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Arnon Grunberg, el ermitaño de Famara

El escritor holandés deja Nueva York para residir durante diez días en una edificación en ruinas en la ladera del Risco

Arnon Grunberg, el ermitaño de Famara

Arnon Grunberg, el ermitaño de Famara

Una edificación en ruina en la ladera del Risco de Famara, la montaña más alta de Lanzarote, con el punto más elevado en Las Peñas del Chache (670 metros), es el despacho durante diez días del escritor holandés Arnon Grunberg (Países Bajos, 1971). El imponente macizo en la parte trasera de la construcción y la playa, el Océano Atlántico y el Archipiélago Chinijo en la delantera, conforman el entorno que rodea el habitáculo, de unos quince metros cuadrados.

Grunberg, también ensayista, columnista y periodista, ha cambiado su oficina de Nueva York por la naturaleza en estado puro de Lanzarote, donde permanecerá hasta el próximo 26 de junio. Se instaló en el lugar el pasado sábado nada más pisar la Isla por primera vez. Esta experiencia forma parte del proyecto Settlement 29º-13º, de la artista visual holandesa Marieke Schoonderbeek (1982). La creadora ha ideado esta instalación efímera junto a la geógrafa e investigadora artística de Países Bajos Eva Pel (1973).

La iniciativa, en la que convergen medio ambiente, sostenibilidad, literatura y diseño, está dentro del programa del 9º Encuentro Bienal ArteLanzarote 2017, organizado por los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT) del Cabildo de Lanzarote.

El altillo en el que está suspendida la cama del escritor, como si fuera un faro, es la única parte que está cubierta, en este caso, con una plancha transparente. El resto de la habitación es a cielo abierto.

Un panel solar, un escritorio, una cama, una silla, un sillón, una ducha, una pequeña nevera y un inodoro son algunos de los escasos elementos que formarán parte del día a día de Grunberg en la falda del Risco de Famara. No falta la conexión a Internet con red wifi, que sirve al protagonista de este experimento para estar conectado desde su ordenador con el resto del mundo y para enviar sus artículos al periódico de los Países Bajos con el que colabora, Het Parool, y en el que cuenta su singular vivencia de ermitaño en Lanzarote.

"El proyecto que me propuso Marieke me pareció inusual y por eso lo acepté. Pensé que las condiciones metereológicas iban a ser mejores y han causado algún problema en el habitáculo en el que duermo, pero está todo solucionado", aseguró ayer Grunberg.

Su jornada comienza a las siete de la mañana, cuando se levanta y empieza a escribir su columna para el periódico. Hace alguna actividad por el entorno, como surf en la playa, visita Los Noruegos y come en alguno de los restaurantes del pueblo. En los próximos días espera trasladarse a La Graciosa y al Parque Nacional de Timanfaya.

Los textos que Grunberg escribirá durante su estancia en Lanzarote se incorporarán al catálogo de la bienal junto con fotografías del espacio que habita estos días, aseguró la directora del Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC), María José Alcántara, quien visitó la instalación junto al consejero de Centros Turísticos, Echedey Eugenio.

"El acondicionamiento de la habitación se ha hecho a la manera tradicional, con mortero, jable y cal", explicó Alcántara. La instalación y todos los elementos que se han colocado se desmontarán el 26 de junio para devolverle al espacio su estado original.

La intervención cuenta con la autorización de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, al desarrollarse en un área que está dentro del Parque Natural del Archipiélago Chinijo.

No es la primera vez que Grunberg pasa un periodo de inmersión en un lugar que luego relata en sus escritos. Estuvo con masajistas en un centro turístico romano, con pacientes en un pabellón psiquiátrico belga, con camareros de un vagón de tren suizo y compartido vacaciones con una familia holandesa. También convivió con tropas holandesas en Afganistán e Irak y visitó la bahía de Guantánamo. Sus libros y ensayos se publican en 29 idiomas. El refugiado, Blue Mondays y El mesías judío son algunos de sus títulos.

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