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Diez historias de superación

Roberto Arrocha escribe un libro benéfico con relatos en los que personajes como el torero Padilla, Irene Villa y José María García cuentan sus vivencias más duras

Diez historias de superación

El nuevo libro del periodista y escritor lanzaroteño Roberto Arrocha (Arrecife, 1975), Hoy Sí me puedo levantar (Ediciones Alfar), es un canto a la vida, a la esperanza. El autor ha conversado con diez personajes conocidos de diferentes ámbitos que han compartido con él sus historias de superación, cómo han crecido ante la adversidad, cómo han continuado adelante cuando creían que no podían más porque la vida es también "esfuerzo y creer", "gratitud y esmero", tal y como asegura Arrocha en el prólogo de su publicación.

Esta obra de formato ameno es "un ejercicio de trabajo y superación para valorar a cada una de esas personas que han tenido y sabido manejar en la desesperación su equilibrio", afirma el periodista.

Las historias de Hoy SÍ me puedo levantar ahondan en el lado humano y más personal de Javier Labandón, el cantante de El Arrebato; el futbolista colombiano Carlos Bacca; los periodistas deportivos José Ángel de la Casa y José María García; la periodista Mayra Gómez Kemp; la bailaora y actriz Cristina Hoyos; la modelo Sandra Ibarra; la modelo y actriz Marisa Jara; el torero Juan José Padilla; y la periodista y psicóloga Irene Villa. El trabajo tiene un fin solidario, pues los derechos de autor serán donados a la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Andalucía Andex.

El periodista trabaja en el diario ABC en Sevilla desde 1999 y se ocupa de la información relacionada con el equipo Sevilla Fútbol Club. Además, presenta y dirige el programa A balón parado, del Sevilla FC Televisión. En el ámbito deportivo surgió, precisamente, la idea de Hoy SÍ me puedo levantar, tal y como explicó él mismo ayer desde la capital andaluza.

En una ocasión el futbolista David Castedo le comentó que si no se daba cuenta de que los periodistas deportivos siempre preguntaban lo mismo y que sería interesante que también dieran a conocer otros aspectos vinculados a su profesión. A partir de ahí Arrocha escribió A balón pasado, "charlas humanas con futbolistas. Me interesaba saber cómo viven ellos la alta tensión de la competición, de dónde provienen, sus familias humildes, sus sueños cumplidos o sus lesiones importantes. Me interesaba conocer, sobre todo, a la persona", dijo Arrocha.

Le sugirieron hacer lo mismo con otras profesiones. "Lo hice como una enseñanza, para aprender de ellos y al final sus historias se convirtieron en este nuevo libro", señaló. Pensó que "quería hacer algo por los demás" y, por eso, se planteó el carácter benéfico de la publicación. La escribió entre julio y diciembre del pasado año, una experiencia "gratificante".

Resalta "la generosidad" de todos sus entrevistados "porque hablar de la intimidad, muchas veces, es delicado. Lo hacen para ayudar". Añadió que "lo que les une es la humildad de haber superado momentos muy delicados. La vida es muy frágil, pero el haber sido conscientes de las dificultades que han superado les hace ser más humanos, más buenas personas y bastante agradecidos con la vida".

Entre las vivencias, Arrocha destacó las de Javier Labandón. A los doce años perdió a su padre, que falleció de cáncer de colon, y cuando tenía catorce su madre enfermó de alzheimer. Dos de sus siete hermanos cayeron en la droga. Él es el más pequeño de todos. Le tocó ocuparse de su madre. Cuando jugaba partidos de fútbol con sus amigos les decía que tenía que jugar debajo de la casa porque a la media horita tenía que subir a ver cómo estaba su madre. Si estaba bien, volvía a jugar otra vez.

El 7 de octubre de 2011, el torero Juan José Padilla sufrió una gravísima cogida en el coso de la Misericordia de Zaragoza y como consecuencia de la misma perdió un ojo. Esta misma semana un toro le arrancó el cuero cabelludo en una corrida en la plaza de toros de Arévalo (Ávila).

"Me llamó la atención el amor por su familia", subrayó Arrocha. Eso le ayudó a salir adelante. Durante casi cuatro semanas tras la cogida de Zaragoza, Padilla se encerró en su cuarto agarrado a un crucifijo porque no quería saber nada de la vida, momento que superó por el amor a los suyos. A sus dos hijos le preguntaban cada día en el colegio por el parche en el ojo de su padre y si tendría que llevarlo siempre. Ellos no sabían qué decir. Un día se le ocurrió ir al colegio con ellos, a los que también les puso un parche en el ojo. A su vez llevó para sus compañeros. "Mis hijos me miraban con un ojito, orgullosos de su padre. Y yo me sentí más vivo que nunca", relató Padilla.

Irene Villa cuenta por primera vez cómo su padre prefirió que ella no viviera tras el brutal atentado del que fue víctima en 1991. "Su niña, la pizpireta de la familia, sin piernas, sin dedos... no podía consentir aquello". Se lo confesó su progenitor el día de su boda, cita.

Arrocha es también doctor en Comunicación y profesor en la Universidad Loyola Andalucía.

La publicación se vende en la Librería El Puente, en Arrecife (13,46 euros). Está prevista una presentación en Lanzarote en agosto.

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