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Arrecife

Arte efímero para el viejo patrimonio

Marta Medina e Isabelle Mathieu hacen un mural con fotos antiguas de vecinos en el viejo cuartel de la Guardia Civil l La idea atrae el interés colectivo en La Plazuela

Arte efímero para el viejo patrimonio

Arte efímero para el viejo patrimonio

La arquitecta Marta Medina y la artista autodidacta Isabelle Mathieu han cambiado este verano la playa por el arte efímero en pleno centro de Arrecife, una iniciativa que ha llamado la atención de los peatones que transitan por la Plazuela, donde han realizado durante varias tardes de este agosto su última intervención, la cual terminaron ayer. El inmueble elegido es el antiguo cuartel de la Guardia Civil, desde hace años de propiedad privada, con fachadas para La Plazuela y la calle de Ramón Manchón.

Edificaciones tapiadas y en ruina son el soporte de este arte urbano que forma parte del proyeto Escenas cotidianas. Iluminando no-lugares. La palabra no-lugar la acuñó el antropólogo francés Marc Augé y "se refiere a lugares de paso, sin identidad por los que aceleras el paso y quisimos utilizar los no-lugares de Arrecife para rehabilitarlos metafóricamente y rescatar de alguna manera la memoria de los vecinos", aseveró Marta.

Hojas de libros antiguos en distintos idiomas conseguidas en mercadillos y donaciones de particulares, fotografías antiguas de vecinos que han reproducido a tamaño gigante y cola de pegar son los materiales de los que se valen Marta e Isabelle para hacer los collages, que financian ellas mismas.

La idea surgió el verano del año pasado. "Se nos ocurrió salir a la calle y hacer en grande lo que hacíamos en casa. Descubrimos que hay tantas fachadas descuidadas en Arrecife, que las vimos como el lienzo perfecto para nosotras", explicó Marta. Añadió que decidieron coger imágenes antiguas de sus familiares, que recortaron y pegaron para hacer sus composiciones y otras que les ofrecía la gente a medida que más ciudadanos tenían conocimiento del trabajo que hacían.

Un solar entre las calles Luis Morote y la avenida marítima, cerca de la antigua sede de Correos, fue el primer lugar en el que desplegaron su creación tras pedirle permiso al dueño. En la fachada de Luis Morote hicieron una jirafa y una librería en la que está frente al parque José Ramírez Cerdá. "Nos dimos cuenta cómo la gente se paraba y nos empezaba a contar historias de su vida, les parecía interesante la iniciativa y se quejaba de lo descuidada que está Arrecife", explicó Marta.

Incluso, hubo vecinos que se ofrecieron a salir en sus murales. "Es el caso de Alfredo, que nos trajo una foto suya de cuando era pequeño con su perro Lucero y colocamos el collage cerca del Callejón Liso", recordó Marta.

La arquitecta destacó que "la obra es compartida con la gente, ya que sin ellos no se hace y las hacemos para ellos, para que dialoguen mejor con su memoria y les parezca más bello ese lugar".

"La familiar Lemaur, la de Félix El Zapatero, Lala, que durante las inundaciones en La Plazuela se encargaba de achicar el agua, y Severiano, entre otras personas, han colaborado con nosotras para este collage en La Plazuela", manifestó Marta. Escenas en un tiovivo por las fiestas de San Ginés y un grupo de amigas durante un paseo tras salir de misa son algunos de los momentos a la vista de todo el mundo.

El patrimonio del viejo Arrecife agoniza y se cae a cachos. "Lo que proponemos no es una solución, desde luego", admitió Marta, "sino un 'mientras tanto'. Hacemos lo que se puede con lo que tenemos". Incluso, han llegado a plantar geranios en uno de los alcorques de La Plazuela.

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