"El problema en Alegranza no son las pardelas, es el narcotráfico", señaló este miércoles la sargento del Seprona, Gloria Moreno, al tomar la última palabra en la segunda parte de la vista oral contra ella ante la Audiencia Provincial de Las Palmas; por un caso de presunta falsedad en documento oficial por redactar un informe en el que denunciaba un presunto chivatazo a unos cazadores furtivos en Alegranza por parte de uno de sus compañeros en el verano de 2013. La Fiscalía, por su parte, ha decidido mantener el escrito de acusación inicial y un segundo alternativo que presentó el martes nada más comenzar el juicio. En el primero solicita cuatros años de prisión y una multa de 10 euros diarios durante doce meses. En el segundo, el cual se ajustaría a una presunta imprudencia grave, la pena se rebajaría a la multa. El caso ha quedado visto para sentencia.

La fiscal afirmó que "la única finalidad [del informe] era perjudicar a su compañero", quien responde a las iniciales de M. A. P. O. "A sabiendas de que eran falsos los datos", subrayó. La sargento aseguró a su superior, el capitán Germán García, en noviembre de 2015, unos días antes de presentar el documento, que tenía un testigo que avalaba el presunto chivatazo. "Esto queda probado que es falso, Gualo [sobrenombre del biólogo de Doñana Juan Jesús Moreno Rajel] afirmó a este tribunal que la caza furtiva de pardelas en Alegranza era vox populi en Lanzarote, pero por un rumor no vas a inculpar a alguien", señaló la fiscal en sus conclusiones.

Según Moreno durante el transcurso del juicio "no se ha valorado la peligrosidad que corría uno de los testigos". La sargento se refirió así a Gualo, quien pasa largas temporadas en el islote de Alegranza para estudiar el halcón de eleonora. La acusada señaló que el experto "ha modificado en varias ocasiones su testimonio al ser amenazado por personas poderosas", un argumento que también ha ido en la línea de sus abogadas defensoras.

Moreno afirmó tanto en su declaración como en la fase de conclusiones que su intención a la hora de redactar dicho informe era dar a conocer las supuestas irregularidades de su compañero en el ejercicio de sus funciones. "Es mi mera obligación denunciar las posibles faltas de otros agentes", apuntó, basándose en el reglamento de la Guardia Civil. "Debo notificar los hechos o faltas, no investigarlos, es la Policía Judicial quien debe hacerlo", aclaró, con respecto a la acusación de la fiscalía de no haberse cerciorado de la autoría de los hechos.

La sargento apuntó que hasta ese mes de noviembre, su relación con el presunto perjudicado era "muy buena, le hacía el cuadrante a su capricho", señaló. Esta se habría basado en el testimonio de Gualo tras comunicarle la exitosa intervención en un asadero de pardelas en Alegranza en septiembre de 2015. "Me felicitó y me dijo que en 2013 escuchó a [Juan Carlos González] Berriel decir menos mal que nos avisó Miguelillo [M. A. P. O.], si no, nos habrían pillado con todo el tinglado", indicó Moreno.

La sargento llegó a leer en el ejercicio de sus últimas palabras un mensaje de un anónimo que implicaba a "dos guardias civiles, empresarios y políticos" en asaderos de pardelas con cocaína y prostitutas en el islote; de ahí llegaría ella a la conclusión que "el problema" detrás de este espacio natural es "la droga".