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Crisis del coronavirus

Timanfaya se queda sin camellos

Los camelleros piden ayuda al Cabildo y al Ayuntamiento de Yaiza para alimentar a sus animales

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Coronavirus en Canarias | Camellos que pasean a los turistas en Timanfaya

Una de las postales más representativas de Lanzarote, el paseo en dromedario a través de la senda que transcurre por la ladera sur de las Montañas del Fuego, en el Parque Nacional de Timanfaya, ha desaparecido de las retinas y los dispositivos móviles de los turistas desde el pasado 14 de marzo por culpa del coronavirus. Ese día los camellos y sus guías realizaron por última vez desde los años setenta el camino entre el Echadero de los Camellos y el Vallito de Uga, donde están las cuadras de la cabaña camellar más importante de Europa, formada por unos 400 ejemplares.

Entre las prohibiciones derivadas de la declaración de estado de alarma decretada por el Gobierno de España, en vigor desde el 15 de marzo y prorrogada hasta el próximo 11 de abril, que obliga al confinamiento de la población, están las relacionadas con la actividad turística, la única fuente de ingresos con la que cuentan los camelleros. El camello, el animal más relevante en la historia de Lanzarote, desapareció hace varias décadas de las labores ligadas a la agricultura conejera y al transporte de carga.

A diferencia de los ganaderos de caprino y vacuno, que continúan con la elaboración y venta de quesos, los camelleros llevan dos semanas sin fuentes de ingresos al no poder trabajar en Timanfaya, su único sustento, lo que merma su capacidad económica para darle de comer a sus animales, reconoció ayer Marcelo Machín. Es el camellero más veterano en Timanfaya y el que tiene el mayor número de ejemplares, en torno a los 200, casi la mitad de la cabaña insular. Machín destinaba hasta hace un par de semanas alrededor de un centenar de sus camellos a pasear turistas en las Montañas del Fuego.

Ante esa situación, su personal, al igual que el de otras cuadras, ha intensificado sus salidas al campo en busca de matos, tuneras verdes y aulagas para proveerse de alimento para su ganadería, como ocurría antaño en Lanzarote.

"Vamos a coger dos camiones de matos todos los días y gracias a eso vamos escapando, junto al millo, que es lo que mantiene a los camellos, los engorda y les da sangre", aseguró Machín. Añadió que "compramos poca paja importada porque el transporte nos sale caro".

Este parón en la actividad se suma a la reducción de clientes que han tenido los camelleros desde la quiebra de Thomas Cook en septiembre del pasado año. "Ahí ya lo notamos mucho", lamentó Machín, que se ha visto obligado a aplicar en su empresa un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por las consecuencias del Covid-19. El ERTE afecta a ocho de sus trabajadores y continúa con tres en la plantilla.

La drástica caída en los ingresos ha llevado a los camelleros a solicitar ayudas económicas al Ayuntamiento de Yaiza y al Cabildo para poder financiar la compra de comida para sus ejemplares. Agradecen la "buena predisposición" de ambas instituciones y su preocupación por el sector ganadero a la hora de buscar soluciones en esta grave situación. Más de veinte familias viven de forma directa de las excursiones en camello en Timanfaya.

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