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«Más de una vez nos hemos visto sin una caja de leche»

Emergencias y Rescate de Lanzarote (Emerlan) trabaja sin descanso, pese a las dificultades para conseguir recursos económicos, en la campaña de ayuda social que puso en marcha cuando comenzó la pandemia

Miguel Figuera, subdirector de Recursos de Emerlan, con un palet de alimentos en la nave donde Emerlan tiene su sede en Arrecife.

Miguel Figuera, subdirector de Recursos de Emerlan, con un palet de alimentos en la nave donde Emerlan tiene su sede en Arrecife. Emerlan

Las respuestas a las situaciones de auxilio que atiende la ONG Emergencias y Rescate de Lanzarote (Emerlan) no tienen descanso. Y lo mismo ocurre con la campaña de ayuda social que contra viento y marea viene desarrollando desde que comenzó la pandemia del coronavirus. Las necesidades de la población de Lanzarote y La Graciosa a la que la crisis sanitaria ha dado el mayor zarpazo de sus vidas no dan tregua. Solo en Arrecife Emerlan reparte alimentos entre más de 600 familias, una atención que forma parte de las más de 20.000 actuaciones que ha realizado desde marzo del pasado año, asegura el subdirector de Recursos, Miguel Figuera.

Además de la distribución y compra de comida, Emerlan se ocupa de la entrega de medicinas, de seguimientos domiciliarios por el covid, la gestión del albergue del Cabildo, que acoge a 16 usuarios sin hogar, y la atención de personas que no tienen un techo bajo el que estar (más de 80 cada día), entre otros servicios.

«Destinamos muchos de nuestros recursos para paliar esta emergencia social, como la adquisición de alimentos, 24 metros de línea de estanterías industriales para almacenamiento y neveras». Con el apoyo de la Fundación laCaixa han comprado dos vehículos isotérmicos para el transporte de comida. «Muchas veces nos hemos visto en el olvido por parte de los ayuntamientos porque nos derivan usuarios pero no nos dan ayuda económica y en más de una ocasión nos hemos visto sin una caja de leche y tener que ir a comprar por nuestra cuenta dos palets», señala Figuera. Pese a la carestía, buscan la manera de conseguir financiación y donaciones de empresas, particulares, colectivos y con la celebración de actos benéficos. «No dejamos de reinventarnos cada día porque hemos estado desabastecidos totalmente», relata. La ONG cuenta con más de 90 voluntarios.

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