Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Turismo

Las escuelas de surf de la Isla reclaman más seguridad en Famara

Los 30 centros de aprendizaje piden que se pongan medios para evitar ahogamientos

Playa de Famara. |

Playa de Famara. | / A. M. S.

Andrés Armas Suárez

He de confesar que visito Lanzarote desde principios de los años 70 y he sido testigo de la impresionante transformación que la incomparable Isla ha experimentado a nivel mundial, hasta el punto que nadie discute que es, a efectos de preferencias foráneas, la number one de nuestra Comunidad.

Mi última visita es muy reciente. Volví a Famara con mis nietos el pasado fin de semana y me hospedé, como lo he hecho en otras ocasiones, en la muy acogedora Calima Surf School regentada por el histórico surfista Miguel Ángel Cruz Cabrera, Maikel, creador de la a primera empresa en España en ofrecer alojamiento dirigido a surfistas y su aprendizaje: “Cuando llegué hace 26 años», recuerda Maikel, «Famara era un paraíso en estado puro, sin presencia de ningún ser humano, hoy son miles los amantes para deportes como el surf, kite surf, bodyboard y buceo, entre otros, que la disfrutan, con sus cerca de seis kilómetros de arena dorada en un lugar tan emblemático como es el Parque Natural del Archipiélago Chinijo con sus deslumbrantes acantilados”.

Ese fin de semana compartí con Maikel Cruz, horas de dolor, de amargura y de impotencia, una vez que el mar se haya vuelto a tragar la vida de un ser humano, con otro desaparecido. Maikel no puede disimular su disgusto. Maikel habla claro, tan expresivo como enérgico en enviar un mensaje sin tapujos ni componendas a los responsables del Ayuntamiento de Teguise y Cabildo insular como autoridades con competencia ante esta situación.

Peligro de ahogamiento

Las 30 Escuelas que integran la Asociación de Surf de Lanzarote, de las que, 90 monitores, (tres por escuela) son titulados expertos en salvamento en el mar.

La mayoría de las veces se ven obligados a abandonar a la deriva a sus clientes y alumnos para socorrer peticiones de auxilio y evitar un ahogado más. “Así», dice Maikel, «llevamos décadas». El turismo y los bañistas se han multiplicado por 15 solo existe un puesto de socorrista que para más crudeza e incredulidad finaliza su labor a las 14 horas, quedando la tarde en manos de un retén de dos socorristas. ¡Ver para creer!

“Estas son las peticiones que presentamos», puntualiza Maikel: colocar dos torres de vigilancia a lo largo de los seis kilómetros de playa (ahora solo existe una), dotar a las mismas de al menos seis socorristas, prolongar las horas de vigilancia a partir de las 14 horas, con mayor número de socorristas, instalar botiquines con las necesidades médico-quirúrgicas de choque más perentorias.

Además, intentar que la colocación permanente de banderas rojas en señal de peligro alto, que ahora existen en la playa, sea analizada, y ver si su aplicación pudiera ser más flexible, combinándola con la colocación de carteles y otras señales en varios idiomas, cuando las condiciones metereológicas lo aconsejen.

Tracking Pixel Contents