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Lanzarote presenta su primer inventario de árboles singulares: del drago de La Florida a los 1.700 matos de Timanfaya

El proyecto liderado por el biólogo Rafael Paredes, que incluye 86 árboles singulares, resalta la conexión emocional de los habitantes de la Isla con su patrimonio vegetal

Presentación del inventario de árboles de Lanzarote, en el Aula Magna de la UNED, en Arrecife

Presentación del inventario de árboles de Lanzarote, en el Aula Magna de la UNED, en Arrecife / La Provincia

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La isla de Lanzarote ha presentado el primer inventario preliminar de árboles singulares, un esfuerzo por documentar y preservar los ejemplares más significativos desde una perspectiva que une tanto el valor natural como el cultural. Este proyecto tiene como objetivo conservar no solo la flora, sino también las historias y memorias que estos árboles representan para la comunidad local.

El trabajo fue presentado el pasado jueves durante las charlas científicas Hablemos de la Biosfera, celebradas en el Aula Magna de la UNED de Lanzarote. El evento, organizado en colaboración con la Oficina de la Reserva de la Biosfera, llenó el recinto de asistentes interesados en conocer más sobre este proyecto de conservación que apunta a resaltar la conexión emocional de los habitantes de la isla con sus árboles.

Un enfoque que integra ciencia y cultura

El inventario ha sido elaborado por un equipo interdisciplinario de expertos liderados por el biólogo Rafael Paredes, quien destacó la importancia de considerar a los árboles no solo desde su aspecto técnico o científico, sino también como parte fundamental de la memoria colectiva de Lanzarote. Según Paredes, "conservar un árbol es mantener viva la memoria del lugar", señalando que los árboles no solo son seres vivos, sino también testigos de historias y vivencias que se han generado a su alrededor.

El proyecto, que incluye el análisis de 86 árboles singulares, 78 conjuntos de árboles y dos rodales silvestres, combina la rigurosidad científica con un enfoque más humano. A lo largo del trabajo de campo, los investigadores conversaron con más de 28 personas de la isla, cuyas historias personales y familiares han enriquecido la investigación. La higuera de Tremesana, por ejemplo, se menciona como uno de los árboles más emblemáticos.

Las conversaciones con hasta 28 personas, como Inés Caraballo Medina —cuya familia es dueña de la higuera de Tremesana, uno de los cien árboles singulares de La Macaronesia, con más de 150 años y localizada en el Parque Nacional de Timanfaya—, reforzaron la transversalidad de la identidad en la investigación. “El resultado es un trabajo en el que las cuestiones más científicas o técnicas han perdido relevancia frente a aspectos culturales y de arraigo popular, al ser considerados los árboles como patrimonio vegetal comunitario”, señaló Paredes.

Otro de los árboles singulares de Lanzarote es el drago de La Florida (municipio de San Bartolomé), con más de 250 años de vida y situada en la entrada a la finca de Bodegas La Florida.

Los árboles como patrimonio emocional y cultural

El proyecto no solo aborda los aspectos biológicos de los árboles, sino que también subraya su rol como elementos de identidad y memoria. La geógrafa Famara Guadalupe y la oceanógrafa Gara Goñi, colaboradoras del proyecto, propusieron invertir el enfoque tradicional y priorizar las historias culturales y emocionales en lugar de la estricta catalogación científica. Guadalupe destacó que los campesinos de la isla tenían un conocimiento profundo sobre el cultivo de árboles, plantando diversas especies para asegurar la cosecha de frutas durante todo el año, lo que reflejaba una inteligencia adaptativa frente a las condiciones áridas de Lanzarote.

Por su parte, Goñi hizo énfasis en cómo los árboles tienen un valor emocional para los habitantes de la isla, ya que son parte fundamental de la historia inmaterial de Lanzarote. "Recuperar las historias vividas alrededor de estos árboles es una forma de preservar un patrimonio cultural de valor incalculable", afirmó la oceanógrafa.

Presentación del inventario de árboles de Lanzarote, en el Aula Magna de la UNED, en Arrecife.

Presentación del inventario de árboles de Lanzarote, en el Aula Magna de la UNED, en Arrecife. / La Provincia

Un patrimonio vegetal en peligro

A pesar de las dificultades impuestas por el clima árido de Lanzarote, la isla alberga una sorprendente variedad de árboles y vegetación, especialmente en áreas como el Parque Nacional de Timanfaya, donde se han identificado alrededor de 1700 matos. Sin embargo, el biólogo Rafael Paredes resaltó que este patrimonio vegetal está en constante riesgo debido a la fragilidad del ecosistema local.

La investigación subraya la importancia de una gestión sostenible de estos recursos naturales y la necesidad de continuar con iniciativas que promuevan la conservación. En un territorio tan vulnerable como Lanzarote, cada árbol no solo es un componente ecológico esencial, sino también un símbolo de resistencia y adaptabilidad en un entorno desafiante.

Conclusiones y futuro del inventario

Este primer inventario de árboles singulares de Lanzarote es un paso importante en la preservación del patrimonio natural de la isla. Los investigadores han destacado que, a pesar de los desafíos, Lanzarote tiene una riqueza vegetal única que merece ser protegida y valorada, no solo por su valor ecológico, sino también por su significado cultural y emocional para los canarios.

En los próximos meses, el equipo continuará trabajando en la actualización del inventario y en la integración de más árboles que contribuyan a dar forma a un mapa de la memoria insular, donde cada árbol tiene una historia que contar.

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