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Así es la impresionante casa de Sara Carbonero antes de su ingreso hospitalario

De su hogar de ensueño en La Finca al hospital. Sara Carbonero partió el año en un exclusivo chalet de 750 metros con jardín, piscina y estilo boho antes de su ingreso hospitalario

Sara Carbonero se recupera en la UCI tras ser operada de urgencia

Europa Press

Las Palmas de Gran Canaria

El comienzo de 2026 no ha sido fácil para Sara Carbonero. Después de celebrar el año nuevo en La Graciosa junto a su pareja José Luis Cabrera y amigos cercanos, la periodista tuvo que ser ingresada de urgencia en un hospital de Lanzarote el 2 de enero. Aunque su entorno reconoció una “cierta preocupación” en los primeros momentos, su evolución ha sido positiva y todo indica que pronto podrá regresar a su casa.

Una casa que no es cualquier casa. Es su refugio, su espacio seguro, su manera de volver al centro. Allí, lejos del ruido, Sara podrá reconectar con su familia y consigo misma.

Ubicada en la exclusiva urbanización La Finca, en Pozuelo de Alarcón, la vivienda de Sara Carbonero es un ejemplo de discreto lujo y diseño emocional. Adquirida en 2014 junto a Iker Casillas por unos 2,5 millones de euros, fue anteriormente propiedad de la actriz Lydia Bosch.

750 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas, con jardín, piscina privada y unas estancias amplias que respiran tranquilidad. En La Finca conviven celebridades como Cristiano Ronaldo, Aitana o Paz Vega, pero cada casa es un mundo, y la de Sara lo es especialmente.

Entrar en su salón principal es como sumergirse en un rincón de calma. Estilo boho, minimalista y relajado, con predominio de materiales naturales y tonos tierra. Una gran mesa de comedor, sillones de terciopelo, cojines vintage y un tapiz XL de formas geométricas dan personalidad al espacio. Todo está dispuesto para crear un ambiente acogedor y armónico, donde cada objeto tiene un propósito.

Las primeras horas del 2026 para Sara Carbonero han sido un tanto complicadas

Las primeras horas del 2026 para Sara Carbonero han sido un tanto complicadas / Instagram

Cocina funcional, luz natural y detalles que marcan la diferencia

La cocina, luminosa y ordenada, refleja el mismo enfoque: líneas sencillas, acabados de madera, electrodomésticos de alta gama integrados con discreción. Los tonos claros refuerzan esa sensación de limpieza y paz, muy presente en toda la vivienda.

El salón es una de las estancias preferidas de Sara Carbonero

El salón es una de las estancias preferidas de Sara Carbonero / Instagram

La casa cuenta con cinco dormitorios, donde se respira equilibrio. Camas con cabeceros de madera clara, sábanas de lino, paredes blancas y muebles justos y funcionales. Algunas estancias tienen paredes de pizarra, un guiño al juego y la creatividad para los más pequeños. No falta la calidez: velas, espejos y luz natural inundan cada rincón.

Todo en esta casa parece diseñado para un solo fin: descansar, respirar y volver a empezar.

El susto de Lanzarote y un lugar al que siempre quiere volver

Pese al susto vivido en los primeros días del año, el pronóstico de Sara es bueno. Su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital lanzaroteño se debió a un malestar que derivó en una intervención quirúrgica. Aunque no han trascendido detalles médicos, todo apunta a una pronta recuperación.

Pero Lanzarote no es solo el escenario de esta experiencia inesperada. Es, también, uno de los destinos favoritos de Sara Carbonero para desconectar.

Sara e Isabel Jiménez han compartido escapadas en una villa en Casas de Pedro Barba, un rincón privilegiado de La Graciosa, pequeño núcleo de casas blancas con alma marinera. Allí, en una villa frente al mar con cuatro dormitorios, cocina completa y jardín, han encontrado su espacio de libertad y desconexión.

La arquitectura de este alojamiento responde al estilo típico lanzaroteño: paredes blancas, detalles azules que evocan el mar, techos planos decorados con formas redondeadas que recuerdan a sombreros o cúpulas.

¿El precio? Unos 1.050 euros por tres noches, lo que supone aproximadamente 130 euros por persona. Accesible si se tiene en cuenta su ubicación, capacidad para ocho personas y vistas privilegiadas al Atlántico.

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