Agricultura
Protección para la trufa del desierto
La Asociación de Custodia del Territorio Papacría solicita al Cabildo la regulación mediante licencia de la recolección de la trufa del desierto. Señala que la cosecha masiva y no regulada de la papacría provoca degradación y daños ambientales en ecosistemas de especial fragilidad, como el Jable.

Cultivo de la trufa del desierto en Lanzarote. / LP / DLP

La Asociación de Custodia del Territorio Papacría ha solicitado al Cabildo de Lanzarote la creación y regulación de una licencia de recolección de trufa del desierto (Papacría – Terfezia canariensis) al detectarse la degradación que sufren diversas zonas del territorio insular, especialmente áreas de jable, a causa de su cosecha no regulada. Según señala, se trata de un recurso natural de alto valor ecológico y cultural al que la población ha accedido tradicionalmente de forma puntual y respetuosa, cuando las condiciones meteorológicas han sido favorables.
Las trufas del desierto son ricas en vitaminas y minerales importantes . De hecho, son ricas en carbohidratos, proteínas y fibra, y contienen ácidos grasos saturados e insaturados, así como micronutrientes como vitamina C, fósforo, sodio, calcio, magnesio, manganeso y hierro
“Sin embargo, en los últimos años se ha producido una creciente masificación en su búsqueda, impulsada en parte por la difusión en redes sociales y el efecto amplificador que estas generan, provocando dinámicas de presión sobre el territorio claramente perjudiciales para el medio natural, sin criterios adecuados de manejo del hongo ni respeto por la fragilidad de los ecosistemas donde se desarrolla”, apunta en un comunicado.
El colectivo recomienda que se habilite un marco regulador específico para la recolección de papacría en Lanzarote, que incluya licencia de recolección recreativa para residentes destinada al autoconsumo y el establecimiento de un límite máximo diario de recolección por persona. También la prohibición estricta del uso de azadas, picos y herramientas de labranza frente al uso de pincho o cuchillo pequeño, y la obligación de reponer la tierra y cerrar el hoyo inmediatamente tras la extracción, con el fin de proteger el micelio del hongo y las raíces de la planta hospedadora (Helianthemum canariense).
Asimismo, proponen el uso de recipientes aireados o cestas no plásticas que permitan la dispersión de esporas durante el transporte, tal y como establecen otros modelos de gestión micológica, y la prohibición de recolección en espacios naturales protegidos y zonas sensibles para la avifauna.
Respecto a las acciones de formación y sensibilización, la asociación ecologista es partidaria de ofrecer charlas de buenas prácticas ambientales como requisito para la obtención de la licencia, así como la implementación de acciones informativas dirigidas al sector de la restauración, con el objetivo de fomentar un consumo responsable y evitar la presión sobre la especie.
La asociación Papacría invita al resto de entidades ecologistas y ambientalistas a sumarse a esta campaña de concienciación. “Somos conscientes de que la recogida masiva del hongo y los daños ecosistémicos aparejados son un asunto que preocupa a otros colectivos; desde la unión y el trabajo coordinado seremos capaces de llegar a más conciencias y cambiar estas prácticas tan lesivas”, declara.
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