Lanzarote y Fuerteventura rechazan las Zonas de Aceleración de Renovables y reclaman un modelo energético adaptado al territorio
Oswaldo Betancort y Lola García, presidentes de los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura, respectivamente, reclaman un modelo energético que proteja el paisaje y el desarrollo insular

La Provincia

Los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura han hecho público un manifiesto conjunto en el que expresan su rechazo al modelo de Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR) impulsado por el Gobierno autonómico y reclaman un enfoque diferente para el desarrollo de energías limpias en ambas islas.
Los presidentes de ambas instituciones, Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo de Lanzarote, y Lola García, presidenta del Cabildo de Fuerteventura, han trasladado una postura común que apuesta por una transición energética compatible con la protección del territorio, el paisaje y el modelo de desarrollo insular.
La declaración institucional se produce tras el debate generado en ambas islas a raíz de la publicación inicial de los mapas que delimitan estas zonas destinadas a acelerar la implantación de proyectos de energías renovables.
Preocupación social por el impacto en el territorio
Según explican los cabildos, la presentación de estas áreas ha generado preocupación entre distintos sectores de la ciudadanía de Lanzarote y Fuerteventura.
La inquietud surge porque estas zonas podrían facilitar la implantación rápida de grandes instalaciones energéticas en suelo rústico, lo que, a juicio de las instituciones insulares, podría provocar afecciones directas sobre el paisaje, el territorio y el modelo de desarrollo económico de las islas.
Las ZAR forman parte de una estrategia impulsada por la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, cuyo objetivo es acelerar los procedimientos administrativos para impulsar proyectos de energías renovables y avanzar en la descarbonización del sistema energético.
No obstante, los cabildos consideran que la filosofía de aceleración administrativa que sustenta este modelo no se ajusta a la realidad territorial de Lanzarote y Fuerteventura, dos territorios caracterizados por una alta sensibilidad paisajística y ambiental.
Dos islas con fuerte conciencia ambiental
En el manifiesto, ambas instituciones recuerdan que Lanzarote y Fuerteventura han construido su identidad y su modelo de desarrollo sobre la protección del paisaje y el respeto al territorio.
Las dos islas cuentan además con el reconocimiento internacional de UNESCO como Reservas de la Biosfera, un distintivo que reconoce territorios donde se busca compatibilizar la conservación del patrimonio natural con el desarrollo sostenible.
En el caso de Lanzarote, declarada Reserva de la Biosfera de Lanzarote, el paisaje volcánico y el modelo de planificación territorial han sido durante décadas uno de los principales símbolos de la isla.
Por su parte, Fuerteventura también cuenta con el reconocimiento como Reserva de la Biosfera de Fuerteventura, una distinción basada en la conservación de su patrimonio natural y en la gestión equilibrada del territorio.
Por ello, los cabildos subrayan que la transición energética no puede llevarse a cabo a costa de deteriorar estos valores ambientales y paisajísticos.
Priorizar energías renovables en cubiertas y edificaciones
El manifiesto también recuerda que la legislación autonómica vigente ya establece criterios claros sobre la implantación de energías renovables en Canarias.
Entre las normas citadas se encuentra la Ley 11/1997 de Regulación del Sector Eléctrico Canario, cuya redacción actualizada —publicada en el Boletín Oficial de Canarias en junio de 2024— establece la obligación de instalar sistemas fotovoltaicos en cubiertas de nuevas edificaciones o en aquellas sometidas a reformas integrales.
La norma también promueve de forma expresa la instalación de paneles solares en edificios ya existentes, con el objetivo de aprovechar superficies urbanizadas antes de ocupar nuevos espacios en el territorio.
Asimismo, la Ley 6/2022 de Cambio Climático y Transición Energética de Canarias establece como uno de sus principios fundamentales priorizar el desarrollo de energías renovables en infraestructuras y edificaciones existentes.
Según los cabildos, este enfoque debería convertirse en la base principal del desarrollo energético en las islas, evitando la ocupación innecesaria de suelo.
Estudios sobre el potencial energético en edificaciones
Otro de los puntos destacados del manifiesto es la necesidad de realizar estudios rigurosos antes de ocupar suelo con instalaciones energéticas.
Los cabildos consideran imprescindible analizar primero el potencial real de implantación de energías renovables en cubiertas, edificios e infraestructuras existentes.
También reclaman conocer qué porcentaje de estas superficies está siendo ya utilizado para producir energía solar y cuál sería el margen disponible para ampliar estas instalaciones sin necesidad de ocupar territorio adicional.
Para las instituciones insulares, estos análisis permitirían planificar de forma más eficiente la transición energética, priorizando soluciones que minimicen el impacto territorial.
Desarrollo energético con criterios estrictos de protección
En el caso de que sea necesario implantar instalaciones energéticas en suelo, los cabildos defienden que deberían aplicarse criterios muy restrictivos de protección del paisaje y del territorio.
Además, ambas instituciones consideran que los proyectos energéticos deberían contemplar modelos de titularidad pública o fórmulas que aseguren que los beneficios económicos permanezcan en las islas.
El objetivo, señalan, es que la producción de energía renovable contribuya también al desarrollo económico local y revierta en la sociedad insular.
Preocupación por la eliminación de la evaluación ambiental
Otro de los aspectos que genera mayor preocupación a los cabildos es el decreto aprobado por el Gobierno de Canarias en enero de 2026, que elimina la evaluación ambiental para determinados proyectos ubicados en Zonas de Aceleración de Renovables.
Para las instituciones insulares, esta medida supone un retroceso en las garantías de protección del territorio, especialmente en espacios con elevada sensibilidad ambiental como los de Lanzarote y Fuerteventura.
Por este motivo, ambas administraciones han solicitado al Parlamento de Canarias que restablezca la obligatoriedad de la evaluación ambiental para todos los proyectos de energías renovables que se desarrollen en estas zonas.
Este procedimiento permite analizar con rigor los posibles impactos ambientales, paisajísticos y territoriales antes de autorizar cualquier actuación.
Reivindicación del papel de los cabildos en la planificación energética
El manifiesto también subraya la importancia de mantener el papel de los cabildos insulares en la planificación territorial y energética.
En este sentido, Lanzarote y Fuerteventura defienden que las instituciones insulares deben tener la última palabra en la autorización territorial de los proyectos de energías renovables que se pretendan implantar en sus respectivos territorios.
Los cabildos recuerdan que estas administraciones cuentan con competencias en materia de ordenación del territorio, paisaje y planificación insular, lo que les permite conocer de forma directa las particularidades ambientales, sociales y económicas de cada isla.
Según el documento, ninguna política de aceleración administrativa debería situarse por encima de la protección del territorio ni de la capacidad de decisión de las instituciones locales.
Un modelo energético adaptado a la realidad insular
A pesar de su rechazo al modelo de Zonas de Aceleración de Renovables, los cabildos insisten en que apoyan firmemente la transición energética y el desarrollo de energías renovables.
Sin embargo, consideran que este proceso debe realizarse de forma planificada, participativa y adaptada a las características de cada territorio.
Por ello, ambas instituciones han solicitado al Gobierno de Canarias la apertura de un proceso de diálogo institucional y reflexión conjunta que permita diseñar un modelo energético específico para Lanzarote y Fuerteventura.
Este proceso debería contar con la participación de las administraciones públicas, especialistas en planificación energética, organizaciones sociales y ciudadanía, con el objetivo de encontrar soluciones equilibradas.
Energías renovables sí, pero sin sacrificar el paisaje
El manifiesto concluye con un mensaje claro que resume la postura de ambas instituciones: apostar por las energías renovables sin comprometer el territorio.
Para Lanzarote y Fuerteventura, el paisaje no solo constituye un valor ambiental, sino también un elemento clave de su identidad cultural, su atractivo turístico y su modelo económico.
Por ello, los cabildos consideran que la lucha contra el cambio climático debe avanzar de forma compatible con la preservación del patrimonio natural y territorial de las islas.
En palabras de las instituciones insulares, la posición es clara: sí a las energías renovables, pero no a costa del territorio.
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