Lanzarote se tiñe de rojo tras un invierno verde: el cosco, planta clave para el gofio en tiempos de hambruna en Canarias
El cambio de coloración en los campos de la isla se debe al cosco, una planta herbácea anual cuyas semillas alimentaron a la población en épocas de escasez

La Provincia
Tras un invierno y comienzo de primavera marcados por lluvias poco habituales, Lanzarote ofreció una estampa inusual: amplias zonas cubiertas de vegetación verde, incluso en áreas volcánicas donde normalmente predominan los tonos oscuros. Sin embargo, con el avance de la estación, ese verde ha dado paso a un llamativo manto rojizo, sobre todo en distintos puntos del norte y sur de la isla.
La responsable de este cambio cromático es una planta muy conocida en el archipiélago: el cosco (Mesembryanthemum nodiflorum), una especie que forma parte del paisaje habitual, especialmente en zonas costeras y terrenos áridos.
Una planta ligada a la historia de supervivencia en Canarias
El cosco no solo destaca por su impacto visual. Durante épocas de escasez, sus semillas desempeñaron un papel importante en la alimentación de la población local. Estas se recogían, se secaban y posteriormente se tostaban en molinos para elaborar una especie de gofio. Sin embargo, su sabor amargo hacía que su consumo estuviera más vinculado a la necesidad que al gusto.
Además de su uso alimentario, esta planta también se aprovechaba para obtener barrilla, una sustancia utilizada tradicionalmente en la fabricación de jabón.

Campo de cosco cerca de Puerto Calero, en el sur de Lanzarote / gustavomedinaphoto.com
En el pasado, el cosco, al igual que la barrilla, recuerda la CanariWiki del Gobierno de Canarias fueron objeto de "una intensa explotación para la obtención de piedra barrilla y, a lo largo del siglo XX, en los periodos de hambruna durante la I Guerra Mundial, la posguerra española y la II Guerra Mundial, ante las dificultades para importar los cereales, las semillas del cosco eran tostadas y molidas para elaborar una especie de gofio, práctica que pervivió hasta mediados del siglo XX".
Otro aspecto interesante a tener en cuenta es que las semillas del cosco han sido halladas en la Cueva Pintada de Gáldar, circunstancia que parece indicar, al menos, que los antiguos canarios ya convivieron con esta especie. También, añade la enciclopedia colaborativa canaria, los filólogos apuntan al posible origen indígena de la propia voz cosco.
Características botánicas del cosco
El cosco pertenece a la familia Aizoaceae y es una planta herbácea anual de pequeño tamaño. Presenta varias características que facilitan su identificación:
- Puede alcanzar hasta 30 centímetros de altura.
- Tiene tallos postrados o ligeramente ascendentes.
- Sus hojas son carnosas, inicialmente verdes, pero adquieren tonalidades rojizas con el tiempo.
- Está recubierta por pequeñas estructuras brillantes llamadas papilas hialinas.
- Sus flores son solitarias, de color blanco, y aparecen entre febrero y julio.
- Produce frutos en forma de cápsulas con varias cavidades que contienen semillas muy pequeñas.
Este cambio de coloración, del verde al rojo, es precisamente lo que genera el efecto visual que actualmente se observa en diferentes zonas de Lanzarote.

Marcos Ojeda/FOTO: Rosa García
Hábitat del cosco y distribución en Canarias
El cosco se adapta a condiciones difíciles, lo que explica su amplia presencia en el archipiélago. Crece principalmente en:
- Zonas costeras
- Terrenos arenosos o pedregosos
- Áreas salitrosas o con alta concentración de nutrientes
- Campos de cultivo abandonados
Según la información disponible en el portal especializado en flora canaria, también puede encontrarse en jables y llanos endorreicos.
Un manto de flores lilas tapiza el sur de Lanzarote tras las lluvias / Rosa García (@rosagvnocturnas)
Aunque es especialmente abundante en Lanzarote y Fuerteventura, también está presente, en menor medida, en Gran Canaria y el sur de Tenerife. Asimismo, aparece en zonas costeras de islas como La Palma, La Gomera y El Hierro.
Un fenómeno natural que transforma el paisaje
El paso del verde al rojo en Lanzarote es un ejemplo claro de cómo las condiciones climáticas influyen en el paisaje. Las lluvias favorecieron inicialmente el crecimiento de vegetación, pero la evolución natural del ciclo de plantas como el cosco ha generado ahora este cambio de tonalidad.
Lejos de ser un fenómeno excepcional, se trata de un proceso natural que pone de relieve la capacidad de adaptación de la flora canaria a entornos extremos. En este caso, además, sirve como recordatorio de la importancia histórica de especies que, en momentos difíciles, ayudaron a la población a subsistir.
Así, el actual paisaje rojizo no solo tiene un valor estético, sino también cultural y etnográfico, al conectar el presente con las formas de vida tradicionales del Archipiélago.
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