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Parece sacado de Juego de Tronos, pero está en Lanzarote: el castillo que protegió Canarias de los piratas

El Castillo de Santa Bárbara, erigido sobre el volcán de Guanapay, protegía la antigua capital de Lanzarote de los continuos ataques piratas

El Castillo de Lanzarote que parece sacado de Juego de Tronos

Museo de la Piratería

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Aarón Cabrera Artiles

Aarón Cabrera Artiles

No es casualidad que muchos visitantes comparen esta fortaleza con los escenarios de Poniente. Para los fieles a George R. R. Martin, su ubicación sobre un antiguo volcán, sus murallas de piedra oscura, sus torres defensivas y el aislamiento del propio entorno recuerdan a las Montañas Rojas de Dorne y, más concretamente, a la Torre de la Alegría.

Aunque nunca ha formado parte de este maravilloso universo de fantasía, en Lanzarote, sobre la cima del volcán de Guanapay, se levanta una fortaleza de piedra volcánica con un alto significado histórico: durante siglos protegió a la antigua capital de la isla de los constantes ataques de piratas y corsarios que asolaban Canarias.

El Castillo de Santa Bárbara, también conocido como Castillo de Guanapay, domina desde las alturas la Villa de Teguise y ofrece una de las panorámicas más espectaculares de Lanzarote. Su silueta, rodeada por el paisaje volcánico de la isla, recuerda inevitablemente a las fortalezas medievales de las grandes producciones cinematográficas.

El castillo que vigilaba Lanzarote desde lo más alto

Mucho antes de convertirse en un atractivo turístico, esta fortaleza desempeñó un papel clave en la defensa de Lanzarote. Se encuentra en el borde del cráter del volcán de Guanapay y sus orígenes se remontan a una antigua torre levantada a comienzos del siglo XIV por Lancelotto Malocello, el navegante genovés que dio nombre a la isla.

A lo largo del siglo XVI el castillo fue ampliado y reforzado hasta adquirir su característica planta romboidal con torres circulares en sus extremos, un diseño pensado para resistir los continuos ataques de piratas y corsarios que sufría la isla. Su aspecto actual procede, en gran parte, de las obras finalizadas en 1596 tras varias reconstrucciones.

El refugio que defendía a la antigua capital de los ataques piratas

Durante siglos, Teguise fue la capital de Lanzarote y uno de los principales objetivos de las incursiones piratas que llegaban al archipiélago en busca de esclavos, alimentos y riquezas. Cuando las embarcaciones enemigas eran avistadas desde la costa, el Castillo de Santa Bárbara servía como refugio para la población y como punto estratégico para organizar la defensa de la isla.

Entre los ataques más recordados figura el protagonizado por el corsario berberisco Morato Arráez, cuya incursión obligó a reconstruir parte de la fortaleza para reforzar su capacidad defensiva. Aquellos episodios marcaron profundamente la historia de Lanzarote y explican por qué la piratería forma parte de la identidad histórica de la isla.

Hoy alberga uno de los museos más curiosos de Canarias

Lejos de las batallas y los asedios, el castillo vive hoy una segunda vida como sede del Museo de la Piratería, un espacio donde los visitantes pueden descubrir cómo los ataques corsarios condicionaron la historia del archipiélago y, especialmente, la de Lanzarote. El recorrido combina piezas históricas, recreaciones y contenidos audiovisuales dedicados a uno de los capítulos más desconocidos del pasado canario.

Además del museo, el lugar se ha convertido en uno de los mejores miradores de la isla. Desde sus murallas es posible contemplar buena parte de Lanzarote, con la Villa de Teguise a sus pies y el paisaje volcánico extendiéndose hasta el horizonte.

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