Los taxis adaptados para personas discapacitadas que no cubran el servicio para el que les fueron otorgadas las licencias y dejen tirados a los clientes serán sancionados y se les revocará el permiso municipal. Así lo advirtió ayer el alcalde, Juan José Cardona, aunque consideró que no será necesario llegar a tomar esta medida y que sólo bastará hablar con los titulares de estas licencias para solucionar el problema. La concejala de Accesibilidad, Gloria Marrero, se vio obligada el pasado sábado a volver a su casa en guagua, porque tras salir de los actos de las fiestas de Schamann y llamar a un taxi adaptado a las 12 de la noche, no encontró ningún vehículo disponible. Marrero llegó a su casa a las dos de la mañana y aseguró que éste no es un caso aislado. "Esto no puede volver a ocurrir", dijo Cardona, "porque estas licencias fueron creadas para las demandas de los usuarios" con problemas de movilidad.

Para intentar dar solución a los problemas con los que se enfrentan los discapacitados en esta ciudad inició ayer su andadura la Oficina Técnica de la Accesibilidad, que se propone eliminar todos los puntos negros de la ciudad y recoger todas las quejas de la población con dificultades de movilidad. La oficina, que dirigirá Marrero, se encargará de supervisar todos los proyectos que se realicen en la ciudad para que cumplan la ley estatal de accesibilidad. El Ayuntamiento reclamará al Gobierno regional que modifique la ley canaria, que se ha quedado desfasada, para adaptarla a la estatal.

De momento, Marrero se proponer eliminar en este mandato 20 puntos negros, mediante el rebaje de aceras y el relleno de otras, que permitirán abrir pasillos accesibles en la ciudad. Entre los puntos negros que se eliminarán figuran los que hay en la calle León y Castillo, para comunicar el Puerto con Triana.