La semana del 11 al 17 de diciembre, se celebra en la República Islámica de Mauritania otra reunión muy importante entre los representantes de la comisión de pesca de la Comunidad Europea y los representantes del gobierno africano, con objeto de finalizar el nuevo acuerdo para la pesca pelágica.

Como se le expuso en fechas recientes en Bruselas por representantes empresariales a la máxima autoridad europea en esta materia, la señora María Damanakis, el Puerto de La Luz se la juega con este nuevo acuerdo en caso de que se acepten las no objetivas, medibles ni alcanzables condiciones propuestas por parte de los propietarios del caladero.

El Puerto de La Luz y de Las Palmas no es principalmente un puerto de pesca, es un puerto estratégicamente bien situado, estructuralmente formado y experimentado. Elegido por todas las flotas pesqueras del mundo, como puerto base para sus descargas, negociación de ventas, distribución, promoción, comercialización, elaboración, avituallamiento, reparaciones navales y absolutamente todo lo que esta industria necesita.

Sería conveniente que la Comunidad Europea por primera vez tuviese en cuenta en este tipo de negociaciones: a) Las especificidades de zona ultraperiférica de Canarias; b) la situación económica actual con la densidad demográfica mas alta de la Zona Euro compartida con la tasa de desempleo también más elevada; c) nuestras características de vecindad y tradición con estos países.

Europa, muy lejos de reconocer nuestros derechos de ultraperiferia, se olvida de la quinta libertad y vuela directamente desde Bruselas a Mauritania, para negociar nuestros intereses sin tener una idea aproximada de lo que puede significar para este puerto esta u otra cláusula millonaria en el acuerdo.

Se contradicen, cuando nos aportan ayuda financiera para estructuras pesqueras portuarias y ahora pueden acordar, que esas capturas no se descarguen en nuestro puerto.

La CE debe entender, aceptar y utilizar a Canarias como la puerta de entrada y salida de África y jugar bien, la sota, caballo y rey de este acuerdo: a) Que Canarias tiene que tener participación directa en todos y cada uno de los eventos que nos relacionen; b) que con estos países en las negociaciones se deben ir suprimiendo las aportaciones dinerarias y aumentar las estructurales, y que estas deben ser asumidas por empresas establecidas en la zona ultraperiférica, para así fomentar nuestra segura expansión hacia el exterior; c) que en Canarias hay empresarios con capacidad en construcciones, tecnologías, formación, etcétera, para aceptar ese reto si vamos con protección jurídica y financiera.

Por esto y muchas razones más, a Canarias le va como le va.

La estrategia sobre el Puerto de La Luz llevada a cabo por el Gobierno autónomo canario, mejor dejarlo para otra ocasión, ya que sería muy aburrido para aquellos lectores que muestren interés por este artículo.

Esperemos por el bien de nuestro puerto en particular y de Canarias en general, que Europa reconozca a las zonas ultraperiféricas lo que les corresponde.