| Reforma. Moisés Viguera explica que la reforma que hicieron en su día en el edificio "fue chapucera y sólo agravó el estado del edificio. Los bidones que estaban antes no se salían y desde que pusieron los nuevos no paran de salirse. Tampoco le dieron a la azotea la inclinación necesaria y los cuartos de contadores están siempre mojados. Cuando se moja mucho, salta la palanca de la electricidad. Esto es un peligro".

| Humedad. La casa de María Jesús Gómez, situada en la planta baja, no tiene una pared sana. La humedad se ha adueñado de la vivienda y tiene a todos sus habitantes enfermos de reúma. Gómez se queja además de que el patio, que nunca utilizó, está lleno de basura. Está harta de llamar al Ayuntamiento para que se lo limpie.