Las aguavivas han sido las indeseables protagonistas de la Semana Santa de la capital grancanaria. Desde su llegada la semana pasada hasta ayer, los operarios han recogido 13 toneladas de medusas de Las Canteras. Solo durante la jornada de ayer se retiraron 2.500 kilos. Estos organismos marinos se han convertido en el quebradero de cabeza de los bañistas, aunque los técnicos esperan que a partir de hoy se reduzca su presencia, ya que ha disminuido el viento del noroeste que es el que las arrastra hacia la costa.

Durante el día de ayer los voluntarios de Cruz Roja atendieron en toda la playa a 45 personas por picaduras. Las banderas amarillas y las que alertaban de la presencia de estos animales marinos continuaban ondeando en el litoral para advertir de la peculiar situación que se vive estos días en la principal playa de la capital grancanaria. Ayer se concentraron principalmente en la zona de La Puntilla, mientras que en el resto del litoral se encontraban más esparcidas.

La mayoría son ejemplares de la Pelagia noctiluca, acompañadas por las fragatas portuguesas (Physalia physalis) con su característico color violeta, aunque su número es mucho menor. Según datos del Servicio de Playas, hasta el momento se han recogido unas 13 toneladas como consecuencia de esta masiva oleada inusual en esta época del año. El Confital tampoco se salvó de la presencia de estos temidos seres y algunos niños se dedicaban a recogerlas y reunirlas sobre los muros del paseo. También en La Cícer los jóvenes se entretenían con ellas juntándolas y haciendo hoyos en la arena.

Refuerzo

El Servicio de Playas de la capital reforzó el servicio de limpieza durante los festivos de Semana Santa ante la llegada de nuevas mareas de medusas, pero éstas seguían apareciendo a lo largo del día especialmente en la bajamar. Unos seres vivos que llegan en masa sin que se pueda determinar con exactitud el motivo. Se atribuye, entre otras cuestiones, a la desaparición de sus predadores naturales o al cambio climático.

Pero ni la presencia de las aguavivas ni la amenaza de lluvia fueron impedimento para que los canarios disfrutaran de un Jueves Santo en la playa. Desde que desaparecieron las últimas gotas de lluvia por la mañana, el litoral se llenó de bañistas.