Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La huella de Arencibia

El pintor dejó 17 grandes murales en iglesias y organismos de la capital - El Cabildo, el hotel Santa Catalina o la Casa del Marino son sitios donde se puede ver su obra

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Elisabet Rodríguez las palmas de gran canaria

"Jesús Arencibia forma con Aguiar y Néstor el gran trío de muralistas canarios", afirma la historiadora de arte y experta en su obra Natalia Ferrando. Arencibia ha dejado un legado de numerosas obras, entre ellas 17 murales que hoy en día decoran diversas salas de organismos oficiales y de patronatos religiosos de la isla de Gran Canaria. El pintor, que falleció en febrero de 1993, se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde recibió clases de Vázquez Díaz, quien influyó en la especialización muralista del canario.

"Desde pequeño quitaba los colores a la tía", comenta Ferrando. El estilo del artista es indigenista en una primera etapa, "aunque a él no le gustaba que se lo dijeran", y posteriormente giró hacia el expresionismo.

Muchos de los personajes que aparecen en sus obras son familiares, amigos y vecinos de Tamaraceite, localidad donde nació. "Cuando quería pintar marineros iba en guagua a San Cristóbal; de hecho, hay señoras que cuentan que Arencibia estaba retratando a una mujer en el transporte público y el marido se molestó", explica la historiadora del arte.

Natalia Ferrando ha realizado diversos trabajos vinculados a la vida del artista canario. Comenzó a hacer la tesis sobre las obras del mismo, y junto a Jesús Hernández Perera, Pedro Almeida y Antonio Abad Arencibia (primo del pintor), elaboró en 1991 un itinerario por los murales de Arencibia con el fin de "fomentar su conocimiento entre turistas y los propios canarios", añade.

La primera parada de la ruta es en la Casa del Marino. Un gran mosaico central, donde las siluetas de los doce Apóstoles aparecen dibujadas, y dos murales laterales de temática marinera, decoran la capilla. Según Ferrando, "es uno de los trabajos más pedagógicos del pintor, concebido así como una lectura didáctica".

En el hotel Santa Catalina también se puede contemplar la huella de su obra. El arquitecto Miguel Martín Fernández de La Torre confió en Arencibia y le dio al muralista total libertad para seleccionar los temas que decorarían diversas dependencias del hotel Santa Catalina. Así, en la estancia que inicialmente fue una sala de lectura y ahora es un bar, una procesión de ciegos porta la imagen de la mártir Lucía; en la rotonda realizó el Amanecer de las Brujas, que vuelan con sus escobas tras escuchar el canto del gallo; y en la Sala Arencibia, el pintor mezcló motivos marinos y cinegéticos. Por último, el artista decoró el comedor con elementos vegetales canarios y con escorzos representativos, un recurso que está presente en muchas de sus obras.

La antigua ermita de Santa Catalina, en el Pueblo Canario, también es escenario de una obra, donde el artista decoró las cuatro superficies y relató la vida, martirio y glorificación de Santa Catalina de Alejandría.

Un tríptico fue pintado en el ábside de la iglesia de Santa Isabel de Hungría, donde aparecen la Santa Patrona coronada por los ángeles, Santa Clara que sostiene la sagrada forma, y San Francisco alado que sube al cielo. En la obra hay una división entre el mundo celestial y el terrenal.

Entre 1958 y 1959, Jesús Arencibia realizó el gran mural de la iglesia de Los Dolores, en el barrio de Schamann. El tema se centra en la aparición del Espíritu Santo, que lo hace en forma de paloma, sobre los Apóstoles.

La Delegación del Gobierno en Canarias, ubicada en la plaza de La Feria, luce dos óleos de Arencibia sobre lienzo. En la Sala de Recepciones, el muralista canario pintó un tema de campesinos alusivo a la alegría del vino; y en el comedor principal, en un fondo canario reflejó a unos aguadores que cargan sus cántaros. En ambas obras se dispone de un gran colorido. En el salón de actos del Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas, Arencibia realizó tres paños a la encáustica, una técnica de pintura que se caracteriza por el uso de la cera como aglutinante de los pigmentos. En el plano central aparecen temas alusivos a la Medicina y al juramento de Hipócrates.

Sin embargo, una obra con un gran simbolismo personal fue la que realizó en el salón de plenos del Cabildo de Gran Canaria, que "para mí es la más lucida", apunta la historiadora. Gracias a una beca que el organismo concedió al pintor, este pudo ir a la Escuela de San Fernando, en Madrid, para realizar sus estudios de Bellas Artes. En 1954, Arencibia pintó La Sala de Sesiones con un tema marinero.

Para preparar este encargo necesitaba un espacio de grandes dimensiones. Así, "la ermita de Tamaraceite estaba vacía en esa época y fue allí desde donde hizo las obras del Cabildo que luego llevó enrollados a la institución y los pegó con cola de origen vegetal", dice Ferrando. Estos murales que reinan en el salón de plenos destacan por la armonía que contemplan y por la gran vitalidad. Además, la Sala de Juntas del Cabildo luce otras tres obras de Arencibia que él mismo entregó como agradecimiento a la beca que le concedieron.

El itinerario de la obra del muralista continúa en la iglesia de San Francisco de Asís, en la capital grancanaria, donde el artista realizó un óleo que tiene como protagonistas a un coro de diez ángeles, cinco cantores y cinco músicos. En San Antonio Abad de Tamaraceite, el pintor llevó a cabo una gran obra en los casi cien metros cuadrados de pared del altar mayor.

Arencibia donó a su pueblo natal esta obra en memoria a su madre, tras su fallecimiento, y en la pintura se aprecia la influencia de sus maestros de referencia: Goya y el Greco. Se trata del último mural realizado por el artista, en 1971, que goza de una gran simbología.

La primera obra mural de este canario es un fresco, que realizó en 1948 el baptisterio de la iglesia de San Juan de Telde. "Es de los pocos murales al fresco y por eso son valiosísimos, porque no permiten ni un error", señala Natalia Ferrando. El fresco plasma tres temas bíblicos: la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, el bautismo de Cristo y los trabajos de la humanidad. Esta pintura supuso una novedad dentro del panorama canario de muralistas.

Como último punto de este itinerario, nos encontramos con el mural de la antigua terminal del Aeropuerto de Gando, en Telde, que concluyó en 1948.

Arencibia pintó el vestíbulo con un lienzo donde aparecen parejas canarias que bailan y en el fondo se aprecia una playa con un faro y el mar. El azul es el color predominante. El objetivo es crear una alegoría del vuelo y del aire.

Muchos son los que quieren poner en valor la obra de este gran artista: algunos amigos del pintor, como fue Jesús Hernández Perera y la misma Natalia Ferrando, familiares y vecinos de Tamaraceite, entre otros. El muralistas murió sin recibir el Premio Canarias, pese a que fue nominado muchas veces por la calidad de sus obras, a las que las autoridades no ha dado, según se ha encargado de recordar su familia en varias ocasiones, la relevancia que merece uno de los principales muralistas canarios del siglo XX.

El Cabildo de Gran Canaria aprobó recientemente en un pleno la realización de un vídeo en el que se exhibirá la obra de Jesús Arencibia y tal labor ha sido encomendada a Gran Canaria Espacio Digital y a la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac).

El proyecto se encuentra en su fase inicial, explica Gabriel Betancor, técnico de fondos audiovisuales de Espacio Digital y doctor en historia moderna y contemporánea de Canarias. "Esto es fruto de los vecinos de Tamaraceite que han conseguido que el Cabildo ponga en valor la figura del pintor", señala Betancor. Se incluirán vídeos inéditos y fotografías que aludirán a la vida profesional y personal de Arencibia.

Tracking Pixel Contents