La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha impuesto dos años de cárcel al portero de un edificio de la calle Luis Morote que le asestó tres puñaladas a un inquilino por no bajar la música. La sentencia condena a José Eufemiano Pérez Domínguez por un delito de lesiones y le prohíbe acercarse a la víctima durante tres años, además de obligarle a pagar una indemnización de 2.000 euros por las heridas causadas.

La sentencia, de la que es ponente el magistrado Secundino Alemán, considera probado que el portero apuñaló tres veces a la víctima, dos en el cuello y una en el tórax, con "un cuchillo tipo catana de unos 25 centímetros de hoja". Los hechos ocurrieron el 17 de febrero de 2010, tras estallar entre ambos una disputa por "recriminarle que tuviera la música alta", según establece el fallo judicial.

El portero, después de perpetrar el apuñalamiento, dejó al inquilino mal herido y volvió a su puesto de trabajo en la portería del edificio. El perjudicado, que desde hace 15 años va en silla de ruedas por culpa de un accidente de moto, sufrió heridas graves cerca de los vasos del cuello y pasó dos días ingresado en la unidad de críticos.

El acusado sostuvo en el juicio que las heridas se las causó la víctima de forma accidental durante el forcejeo. Sin embargo, el tribunal, a partir de la conclusión de los forenses, rechaza esa versión y da por sentado que el portero le clavó el cuchillo de forma intencionada. Lo hizo tras subir al piso por segunda vez para reprocharle que "tenía la música excesivamente alta". La víctima llevaba el cuchillo tipo catana en la mano y le insultó, pero el procesado le arrebató el arma blanca y la hincó en su cuello y costado.

La Fiscalía Provincial de las Palmas solicitaba al principio del juicio ocho años de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa, pero, tras la prueba practicada en la vista oral, cambió su calificación jurídica de los hechos y reclamó dos años de cárcel por un delito de lesiones, pena que finalmente ha impuesto la Audiencia de Las Palmas.

En cualquier caso, la sentencia destaca la gravedad de las lesiones sufridas por el inquilino. "Por suerte no le seccionó la faringe. El apuñalamiento no derivó en un perjuicio mayor gracias a la rapidez de la asistencia sanitaria", concluyen los magistrados.