Los rompehielos son visitantes que rara vez se dejan ver por el Puerto de la capital grancanaria. El Kapitan Dranitsyn es el último que ha hecho escala en La Luz: un buque de bandera rusa, construido a comienzos de la década de los ochenta en Finlandia, apenas luce a distancia sus 120 metros de eslora. Pero es una máquina concebida para poder operar en mares de frío extremo y en condiciones adversas. Su última misión, de hecho, fue la de ayudar al Ministerio de Defensa de Argentina en el abastecimiento de sus bases antártica en la campaña de verano.

El Kapitan Dranitsyn trabaja, además, en distintas campañas oceanográficas de forma regular. Por ejemplo, la Universidad de Alaska suele recurrir a sus servicios en sus investigaciones. Aunque quizás lo más llamativo en la actividad de este singular barco es que también se ha remodelado para que pueda operar como buque de pasajeros. Tiene capacidad para transportar a un centenar de viajeros, y no es extraño que realice viajes de recreo, en lo que se podría considerar turismo de aventura en tierras árticas. Se oferta como "hotel flotante", para excursiones que no suelen encontrare en los catálogos que distribuyen las compañías convencionales. Un restaurante, una sala de lectura, un gimnasio, un pequeño hospital, un bar, una sauna y una piscina son, en esencia, las comodidades de las que pueden disfrutar los pasajeros.

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