El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no prevé cambiar la nueva ordenanza del taxi pese a la protesta de varios colectivos del sector, respeta que algunos conductores protesten contra el uso del uniforme vistiendo falda e incluso cree que "le viene bien a la imagen de la ciudad".

Y es que, aunque en principio contradiga la normativa sobre uniformidad obligatoria para los taxistas de dicho reglamento, que fija que deberán llevar polo celeste, pantalón azul con cinturón y zapatos cerrados, "el uso de la falda en absoluto va a ser perseguido ni va a ser sancionado por parte del Ayuntamiento", ha anunciado este martes el concejal de Movilidad, Ángel Sabroso.

"Nos parece una forma simpática, graciosa, una forma cordial, incluso, de protestar por parte de aquellos que han entendido que esa es la mejor forma, y nos parece que, si algo caracteriza a Las Palmas de Gran Canaria es su modernidad, ser una ciudad abierta, cosmopolita, y hasta le viene bien a la imagen de la ciudad", ha argumentado el concejal.

Sabroso ha hecho estas declaraciones al hacer balance en rueda de prensa del funcionamiento de la nueva ordenanza, en vigor desde comienzos de mes, y ha asegurado que son minoría quienes están en desacuerdo, pese a que varias organizaciones de profesionales del sector han anunciado acciones de presión o judiciales contra algunas de sus disposiciones.

Disposiciones como las que establecen que todos los vehículos deberán contar dentro de un tiempo con aparatos de localización por GPS o de cobro mediante tarjeta bancaria que el edil ha considerado que no hay razón alguna para que generen rechazo.

Porque ni una ni otra obligación son de aplicación inmediata, en tanto que los localizadores por GPS no serán necesarios hasta que esté operativo un nuevo centro de comunicaciones municipal cuya puesta en marcha aún se demorará y para la habilitación del pago con tarjeta se ha fijado un margen de dos años, ha justificado.

Además, ha defendido que hay "una amplísima aceptación por parte del sector y, por supuesto, por parte de los usuarios, de los clientes, a la medida de uniformidad que ha adoptado el Ayuntamiento" y ha insistido en que quienes se oponen a ella son unos pocos.

Prueba de ello es, según ha sostenido, el hecho de que, en el marco de una campaña de controles que ha efectuado la Policía Local en los últimos días para verificar que los taxistas cumplen con el nuevo reglamento, solo se constató un incumplimiento en materia de uniformidad entre un total de 287 inspecciones realizadas desde el 1 de septiembre hasta el día de hoy.

Y ha destacado que, además, se trata de una cuestión que no ha sido denunciada, y que al afectado solo se le ha hecho ver su incumplimiento y se le ha dado una circular recordando los criterios de uniformidad.

Así seguirá ocurriendo en las próximas semanas, en las que, hasta que la Policía Local considere que todos los profesionales del sector cuentan con suficiente información al respecto, no se sancionará a quienes no usen el uniforme, sino que se les ofrecerá información sobre el asunto, ha precisado.

Sabroso ha querido, al tiempo, restar importancia a esos apartados polémicos de la ordenanza y destacar el que ha dicho que es "el gran objetivo" de la misma: "Dignificar las condiciones de trabajo de los asalariados, de los profesionales del sector, y tratar de poner cada vez en más dificultades a la picaresca o al uso fraudulento en el sector del taxi".

Objetivo del que, por ejemplo, da fe, según ha recalcado, una medida que obliga a contratar a jornada completa a los asalariados.

"Las quejas que ha suscitado la ordenanza municipal del taxi son mínimas, y son muchas más las ventajas y las virtudes que recoge", ha sido, por todo lo expuesto, la conclusión del concejal, que ha opinado que la normativa ha recabado suficiente apoyo de los profesionales, en la medida en que su tramitación se ha prolongado durante un año y que "no se puede querer contentar a todos". EFE