Sin lugar a dudas, fue un auténtico paseo para recordar. Entre algas, rocas y el agua se abrieron paso este martes cientos de personas a lo largo de los 250 metros -aproximadamente- que separan la orilla de la playa de Las Canteras y La Barra grande. Se trata de una iniciativa promovida por el editor del portal miplayadelascanteras.com, Tino Armas, que, con motivo de las mareas del Pino y las espectaculares pleamares y bajamares que se producen con su llegada, quiso aprovechar la coyuntura para organizar esta excursión. La gran multitud que congregó la cita fue una de las cuestiones que más sorprendió a los presentes: "Esto parece Mesa y López o Triana", comentó un señor que se apuntó a la travesía a la vez que se aproximaba a La Barra.

En cualquier caso, los "peregrinos" quedaron igualmente maravillados tanto con la estampa como con la experiencia en sí. "Ha estado bastante bien, hemos hecho algo distinto y el agua, que estaba clarita, y los paisajes ayudaron a que fuera aún más especial", contó Sebastián Rodríguez, que estuvo acompañado por sus amigos Víctor Ojeda y Luisma Martín, todos de la capital.

Coincidiendo con la bajamar más pronunciada del año, el grupo comenzó la marcha cerca de las 20.30 horas, con el Sol poniéndose en el horizonte donde podía divisarse la montaña de Gáldar y, más al fondo, el Teide. Un precioso atardecer que contrastó con la salida de la Luna por el lado opuesto, y que desde La Barra se pudo observar apareciendo por detrás de los edificios de la Avenida de Las Canteras. Cuando el Sol se ocultó completamente, los que fueron equipados con linternas las encendieron para iluminar el camino de vuelta hasta la orilla.

No les vino mal, a pesar de que no era una noche especialmente oscura, pues la Luna fue en realidad una superluna. Además de ser una de los causantes de las mareas del Pino, una superluna se da cuando hay Luna llena en el perigeo, esto es, en el punto en el que el satélite está más cerca de la Tierra. De este modo, a simple vista, se ve ligeramente más grande, pero, sobre todo, más brillante; al año, suele haber entre tres y cinco superlunas, y cuando mejor se observan es cuando se pone el Sol. Durante las superlunas, la atracción gravitatoria es mayor, y el único efecto visible que tiene sobre nuestro planeta es que se producen mareas más vivas.

Efectivamente, la posibilidad de observar esta superluna desde La Barra fue uno de los fenómenos de la noche. "La verdad es que ver la Luna así y desde aquí es espectacular; está muy bonita", señaló María de los Ángeles Orihuela, natural de Las Palmas de Gran Canaria y en concreto de la zona de Playa chica, justo desde donde partieron el martes los aventureros que ayer alcanzaron La Barra a pie.

Especialmente valientes fueron los pocos jóvenes que se atrevieron a lanzarse al agua detrás de La Barra, donde el conocido popularmente como "ascensor" -el oleaje-, les permitió volver a subirse a la roca volcánica. Para otros, era la primera vez que pisaban la peña, como era el caso de Juani Ramos, ciudadana de Las Palmas de Gran Canaria.

En el regreso a la orilla de la playa, los exhaustos caminantes continuaban impresionados con el espectáculo que habían visto, si bien algunos se arrepentían de no haber realizado el trayecto mejor preparados. "Ha sido genial y repetiré seguro, pero lo haré mejor equipada, porque me hice daño en un pie", apuntó Emma Pujol. Lo cierto es que a muchos de los que no fueron con alguna clase de zapatillas se les hizo más duro el paso por las rocas.

También disfrutó la capitalina Lourdes Pérez, que declaró que "ha sido una experiencia muy buena, la gente ha ido de muy buen rollo y el ambiente es el ideal". Algo parecido expresó Clara García, vecina de Arinaga, que calificó la travesía de "estupenda", aunque no quiso dejar de puntualizar que "solo espero que no se convierta en un evento social, porque perdería su encanto; de hecho, para ser la primera vez, ha venido muchísima gente".

Es por esto que muchos recalcaron la importancia de las redes sociales en la organización, ya que a través de ellas se corrió la voz de la cita. "Nosotros nos enteramos por Facebook", aseguró Nacho del Estael, de la capital. "Hay que ver lo que consiguen el Facebook y el Whatsapp", manifestó por su parte una chica sorprendida de la multitud que se apuntó al paseo.

Más personas de lo esperado

El propio Tino Armas admitió que "se presentó más gente de lo que pensábamos", y agregó que "no somos partidarios de repetirlo a menudo porque, a pesar de que era una fiesta, La Barra y el camino sufren una presión ambiental; realmente no afectamos mucho, pero esto es para hacerlo una vez cada cuatro años o incluso solamente esta vez.

"Coincidió", prosiguió, "con que no había olas y que la noche estaba buenísima; fue una maravilla hacerlo porque se juntaron una serie de requisitos, pero no está en nuestra mente volver a repetirlo en breve".

Ricardo Haroun, catedrático de Biología Marina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, confirma que, aunque tampoco es para tanto, "ese pisoteo de tanta gente por un mismo sitio no es muy recomendable para los organismos que viven en esa zona; es lo mismo que cuando recomendamos a la gente que hace marisqueo que, cuando mueven las piedras, vuelvan a ponerlas en la misma posición. El de la playa y de La Barra es, además, un ecosistema bastante sensible".

Ciertamente, el de informar a la gente acerca de la playa fue uno de los deberes que también se tuvo en cuenta. Vicente Benítez, presidente de la Sociedad Atlántica de Oceanógrafos, quien se alegró de que "la gente esté interesada por la playa", ofreció esa misma tarde una charla sobre aspectos generales de Las Canteras, donde destacó que "la formación de La Barra, que protege y abriga la playa, tiene unos 135.000 años y desde entonces se ha ido erosionando y desgastando, por estar sometida a procesos naturales de cambio; esta es una playa con unos altos valores ecológicos, pero también hay que ser conscientes de que es una playa que está dentro de la ciudad, y es una playa sometida a una enorme presión y a unos fuertes impactos".

"Esto no se resuelve", continuó, "prohibiendo todo tipo de usos y accesos a distintas zonas; hay actividades en la bahía que no son legales y que se están practicando y las autoridades creo que lo saben".

Respecto al evento del martes, reconoce que "se desbordó el número de personas que llegaron, pero aquí, con el tiempo bueno en pleno verano, se juntan bastantes miles de bañistas. No se puede cerrar esto a cal y canto".

Antes, esa misma tarde, Paco Bello también brindó a los asistentes otra charla, sobre el movimiento de la arena en la playa y en el que subrayó el problema de la arena sobrante en Las Canteras. Sobre la caminata hasta La Barra, opinó que "fue una manera de que venga aún más gente a la playa si cabe; es importantísimo transmitir todo lo que hemos aprendido".

Según Armas, la importancia de haber realizado este paseo reside en que "muchas personas mayores que nunca habían ido a La Barra pudieron hacerlo por fin, al igual que los niños que lo hicieron por primera vez con sus padres; fue una aventura y se sintió la playa desde ese punto de vista. Muchas personas me agradecieron la iniciativa ya que pudieron cumplir un sueño que tenían pendiente".

"La gente se lo pasó bien", añade, "y estoy seguro de que no le hicimos ningún daño al medioambiente y fue una fiesta y un recuerdo de los que participamos. Ya nos inventaremos otra actividad para pasarlo bien".