Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La tortura diaria en la rotonda

Las retenciones en las intersecciones de la Autovía Marítima y la circunvalación de la capital atrapan a miles de conductores en horas punta

Cola de vehículos en dirección al nudo de Torre Las Palmas y los túneles de Julio Luengo JC Castro

Los atascos en las grandes rotondas de la capital grancanaria, las que canalizan el tráfico de la circunvalación y la GC-1, atrapan a miles de conductores a diario, que se ven obligados a llenarse de paciencia para sortear el paso por ellas en las horas puntas, cuando van a trabajar y estudiar o de vuelta a sus hogares. Constituyen el martirio diario de cada día.

Los transportistas achacan los problemas en la capital grancanaria -además de a la mala planificación las vías que son insuficientes para absorber el tráfico- al mal diseño de las glorietas en sí, que, en lugar de agilizar la movilidad, la ralentiza. Taxistas consultados consideran que también es una cuestión de educación vial, algo en lo que también coinciden algunos expertos. "La gente no sabe conducir dentro de las rotondas", sostienen.

Glorietas como la de Torre Las Palmas, Belén María, Lomo Los Frailes o las de Piletas y San Lorenzo y la del Hospital Doctor Negrín constituyen los principales puntos negros de la capital, además del tramo de la Autovía entre El Sebadal y el nudo de Torre Las Palmas, pero también se producen graves retenciones en las de La Ballena, El Cuchillo, la plaza de América, Lomo Blanco, San Lázaro y Siete Palmas. La congestión en estas zonas se sigue produciendo, pese a que la intensidad del tráfico se ha reducido muchísimo desde 2007, debido a las elevadas tasas de paro. Los profesionales del volante coinciden al asegurar que no quieren pensar que ocurriría si el número de coches en la calle fuera similar al de entonces.

Los problemas surgidos por los cambios en la rotonda del Doctor Negrín y el desacuerdo de los responsables municipales con la medida adoptada por el Cabildo de Gran Canaria ha traído consigo que el Ayuntamiento le haya pedido a la institución insular la cesión de la gestión de seis glorietas de la circunvalación y la autovía, entre las que están las más conflictivas. Y es que la modificación de la señalización hace dos semanas de la glorieta del Hospital Doctor Negrín, uno de los puntos negros de la capital por las retenciones que sufre, no ha hecho más que empeorar los atascos en la zona e indignar aún más a los conductores que soportan las colas para acceder a ella. El Cabildo de Gran Canaria, responsable de la reforma, ha instalado un ceda el paso en el acceso desde La Minilla para garantizar la prioridad dentro de la rotonda, aumentando aún más el tiempo de espera para salir de ese barrio. Pero esto no fue lo único que se cambió en la rotonda. Además se eliminó un tramo del carril derecho, cerca de la parada de guagua para habilitar un carril directo de acceso al hospital. Estos cambios, que se llevaron a cabo sin aviso previo, provocaron atascos monumentales que colapsaron las avenidas Juan Carlos I, el acceso desde el Norte y también ralentizaron el acceso desde La Minilla. El concejal de Movilidad, Ángel Sabroso, se apresuró a desmarcarse de la medida, que aseguró no compartir, pero el problema persiste. Desde el pasado 12 de noviembre, cinco guardias controlan cada uno de los accesos en las horas puntas y aún así se siguen produciendo retenciones.

"Ahora está peor. El problema radica en que se eliminó un carril", sostiene José Luzardo, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos del Taxi (ATAT), quien reclama una solución a los atascos que se producen también en la entrada del Hospital Insular. Otros taxistas que han colaborado para hacer este reportaje van más allá y califican de "terrible" el "cacao" que se ha montado en el lugar que afecta, sobre todo, "a los que vienen desde el Norte y a los que acceden desde Juan Carlos I. El único problema que tenía esta rotonda", añaden, "es el semáforo, que está de más ahí. Además, la gente no sabe circular por las glorietas e invade los carriles y todo eso va ralentizando el tráfico. Muchos de los problemas en las rotondas se forman por los semáforos y las rayas continuas".

Pero la del Negrín no es, ni de lejos la rotonda que más hace sufrir a los conductores. Una de las que se lleva la palma es la de Lomo Los Frailes que, según los transportistas es muy pequeña para absorber el tremendo tráfico que canaliza. Los mayores problemas se producen a partir de las siete de la tarde, cuando los residentes de los barrios de Tamaraceite vuelven a sus casas. A veces, las colas de la circunvalación llegan hasta la altura del Hipercor de Siete Palmas y la reciente apertura de Leroy Merlin hace temer a los vecinos de la zona que el problema se agrave aún más y aquello se convierta en una ratonera. El día de apertura del macrocentro se montó una cola kilométrica, debido a la gran afluencia de gente, pero también al desconocimiento de la zona por parte de los que acudían. José Ángel Hernández, secretario general de la Federación de Transportes de Canarias, expresa su temor de que los accesos previstos por el Ayuntamiento sean insuficientes y plantea la posibilidad de otro acceso directo a la circunvalación.

Un suplicio diario es el que sufren también los conductores de Teror, Ciudad del Campo, Piletas, Isla Perdida y todos aquellos que intentan acceder a la circunvalación por las rotondas de Piletas y San Lorenzo, unos atascos que se pueden ver agravados también por la apertura de la macrotienda del bricolaje.

El Cabildo ha anunciado la construcción de un ramal que permita una conexión directa a los barrios de Isla Perdida y Piletas, pero los vecinos aseguran que las colas sólo se aliviarán con la apertura de la cuarta fase de la circunvalación, la que conectará Tenoya con Arucas, cuyas obras siguen paradas. Residentes en Ciudad del Campo aseguran que se ven obligados a salir de sus casas hora y media antes para llegar a tiempo al trabajo, porque tardan cerca de una hora en atravesar el corto espacio desde el barrio hasta la circunvalación.

Los problemas de tráfico de las rotondas de Belén María y el nudo de Torre Las Palmas son el pan de cada día de los automovilistas de El Sebadal, el Puerto y La Isleta que soportan desde hace años las eternas colas de los tramos VI y VII que conectan ambos puntos. Torre Las Palmas es, sin duda, el punto más negro del tráfico capitalino. La única alternativa a este embudo es soterrar la avenida, una solución muy cara que las administraciones no están dispuestas a asumir. El Ayuntamiento se planteó hace unos meses establecer carriles reversibles en la autovía, pero finalmente se descartó. El Cabildo planteó a su vez un paso deprimido a la altura de Alcaravaneras, pero el asunto pasó también al olvido.

Los taxistas apuntan que uno de los elementos que agrava las retenciones es el semáforo que está a la entrada de los túneles de Julio Luengo y proponen como alternativa un paso elevado. También critican la decisión que se tomó en el mandato anterior de dejar circular a todos los coches por León y Castillo en dirección al Ayuntamiento. "Esos coches bloquean la entrada al túnel. Antes circulaban sólo guaguas y taxis y funcionaban mejor", resaltan.

En la rotonda de La Ballena y El Cuchillo, un poco más arriba, los follones de tráfico se producen a partir de la siete de la tarde, porque es una de las vías de escape de la ciudad. En la de Lomo Blanco, el suplicio comienza a primeras horas de la mañana, por la entrada masiva de estudiantes al Campus de Tafira.

El representante de los transportistas José Ángel Hernández está convencido de que buena parte del problema en las rotondas se produce, salvo en algunos casos puntuales, porque están mal hechas. "Las rotondas para que funcionen bien tienen que ser redondas y tener, como mucho, cuatro accesos, aunque lo ideal son tres. Muchas de las que hay en la capital, como ejemplo la de La Ballena y Belén María, son ovaladas y tienen más de cinco accesos. Eso dificulta la circulación en redondo y en vez de agilizar el tráfico provoca más atascos. En La Ballena he contado más de ocho accesos", señala Hernández que añade que los semáforos tampoco tienen sentido. "El concepto de ingeniería de lo que es una rotonda", dice, "se basa en que los vehículos entren y salgan de ella por sus propios medios. En el Negrín, el semáforo bloquea ese concepto. Otro problema es la estrechez de los carriles, que hace que los grandes vehículos tengan mucha dificultad para circular por ellos sin invadir el carril de al lado".

El estudio realizado en 2013 por la empresa Tom Tom asegura que la capital grancanaria supera en densidad de tráfico a todas la grandes ciudades, un situación de congestión cuyo nivel empeoró durante el pasado año. Estos datos fueron rechazados en su día por el concejal Sabroso, que cuestionó la metodología utilizada en el estudio. A juicio de Manuel Romero, profesor de Análisis Económico Aplicado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), el nivel de congestión de las vías capitalinas es similar al de otras ciudades españolas , aunque entiende que un factor que puede haber influido en los resultados del estudio de Tom Tom son las retenciones de tráfico que se produce en la zona del istmo en las horas punta, algo a lo que habría que buscar una solución para "corregir el enorme coste social que genera la circulación lenta, con medidas que pueden ser urbanísticas o económicas". La oferta de transporte público, resalta, "también juega en contra de nuestra ciudad. No creo que sea rentable un metro o un tren, pero sí veo una política más favorable a la bicicleta. El carril bici actual no puede usarse realmente como alternativa de transporte, porque no cumple con las medidas de seguridad, ni tampoco tiene continuidad. Y precisamente en la zona del istmo sí podría ser muy útil. En algunas ciudades europeas y americanas la alianza bici-bus o bici-tren facilita mucho la movilidad".

Compartir el artículo

stats