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Seguridad X Aniversario de la creación de los GOIA

Las reyertas se reducen en la capital en un 64% durante los últimos seis años

La Policía Local atribuye la bajada de las peleas al mayor número de controles de los GOIA

Agentes del GOIA, durante una intervención en el Puerto.

Agentes del GOIA, durante una intervención en el Puerto. LAPROVINCIA / DLP

Las reyertas en la capital grancanaria se han reducido en un 64,4% en la capital grancanaria durante los últimos seis años, una disminución que la Policía Local atribuye a los controles y a la presencia de los agentes del Grupo de Intervención y Apoyo (GOIA)-Unidad Especial, que este año celebra el décimo aniversario de su creación. Durante este decenio, los agentes del GOIA-UE han realizado un total de 9.465 aprehensiones de droga y 9.496 controles, en los que se efectuaron 61 detenciones relacionadas con el consumo de narcóticos. Según la Fiscalía Especial Antidroga, el GOIA detuvo entre 2005 y 2015 a más de 2.000 personas por tráfico de estupefacientes, de las que el 96% fueron condenadas.

En ese mismo periodo actuaron en un total de 2.805 reyertas, lo que sale a una media de algo más de 300 por año, pero según los responsables de la Guardia Urbana, el nivel de conflictividad ha descendido año tras año.

Así, en 2008, el número de reyertas en las que intervinieron los guardias de esta unidad se cifró en 503, una cantidad que descendió el pasado año a 179. A juicio del coordinador general de Presidencia y Seguridad, Claudio Rivero, estos datos reflejan "un trabajo bien hecho".

"Lo que está muy claro es que la presencia de los GOIA en los lugares conflictivos, como pueden ser los Carnavales, las fiestas de San Lorenzo o las fiestas de San Juan, la Noche de Reyes o la de Fin de año, ha ayudado a hacer las noches más tranquilas. Las noches de Fin de Año ocurren menos conflictos que el resto de las noches del año, por ejemplo, porque hay detrás un trabajo de un grupo de profesionales que lo está haciendo bien", sostuvo el jefe de la Policía Local, Francisco Javier Henríquez.

El alto mando añadió que cuando no existía el GOIA en los Carnavales "se producía en sólo dos días tantos delitos como ahora en las casi cuatro semanas de las fiestas. Algo ha hecho el GOIA y el resto de los compañeros para que esto disminuya, aunque también sería injusto no decir que la Policía Nacional también ha colaborado".

Al respecto, el inspector Pascual Fernández Ruiz, que vivió la creación de esta unidad, sostuvo que ha sido "la mayor presencia policial la que ha evitado muchas reyertas", debido a su carácter disuasorio.

"Nosotros hacemos controles y cacheos previos en la entrada de las fiestas de los Carnavales, por ejemplo. Muchas veces sabemos quienes son los que provocan las peleas y les vemos entrar y eso les hace pensarse dos veces si les interesa meterse en una bronca a sabiendas de que ya están identificados. Esas identificaciones previas hacen que baje el número de reyertas y la intensidad de las mismas", afirmó Fernández, quien añadió: "Antes cualquiera llevaba un sable u otra arma blanca a los Carnavales. Eso ahora no ocurre".

Otra cuestión en la que ha influido la presencia de los hombres de negro, señalaron Fernández y el inspector Nelson Suárez García, es la disminución de focos de trapicheo de drogas. "Se ha reducido considerablemente. Hemos pasado de tener un promedio de 220 detenidos el primer año y terminar con 50 en la actualidad", explicó Suárez, quien consideró que esto se debe a la labor de vigilancia que se ha realizado. "Se vieron muy controlados. Cuando entramos en los barrios. Algunos nos terminaban conociendo y muchos desistieron y se quejaban por ahí del acoso tan grande que había. Algunos incluso han cambiado de municipio. Yo tengo claro que no vamos a acabar nunca con el trapicheo de drogas, lo más que podemos hacer es desplazarlos a otros lugares", consideró Suárez.

De hecho, los responsables del GOIA indicaron que muchos de los pequeños traficantes que antes actuaban en la capital han terminado marchándose a otros municipios limítrofes. "Y no es que nosotros los hayamos mandado para esos municipios. Es que se han ido ellos por la presión que tenían aquí", indicaron.

Al respecto, recordaron las intervenciones que se realizaron hace años en el entorno del Auditorio. "Llegamos a hacer en un día ochenta o noventa denuncias por tenencia de droga en la plaza de la Música, cuando venía todo el mundo de Arucas, de Gáldar o de Guía y podían concentrarse ahí mil jóvenes todos los fines de semana. A base de denuncias, a base de cacheos y de aprehensiones, casi llegamos a vaciar la plaza. Al no poder hacerlo aquí, aumentó el trapicheo en Arucas o en Telde", resaltó Fernández, quien aclaró que "se movieron porque no se sentían cómodos en la capital, debido al control extremo". A su juicio, "ese descaro con el que se sentaban los jóvenes en sus propios barrios, en el parque o en la esquina a trapichear a la vista de todos, ahora no se les ocurre". Admitieron que el problema está lejos de desaparecer y que sólo se ha ocultado. "Gracias a la Unidad Especial", aseguró, "lo hacen de otra forma, pero la gente no tiene la sensación de inseguridad, de que no se puede vivir en su barrio porque desde su ventana ven a un grupo de jóvenes casi haciendo cola para comprar, como se veía en barrios como La Paterna o El Polvorín. Eso ya no se ve".

El total de denuncias que contabilizó esta unidad durante el pasado año ascendió a 3.500, de las que 1.460 están relacionadas con materia de seguridad vial. En los últimos cuatro años fueron 15.965 las denuncias que interpusieron.

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