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Entrevista. Coreógrafa de danza del vientre del Carnaval

Sandra González Santana: "Con la danza del vientre vuelves a entrar en el mundo de lo femenino"

"Cuando conoces esta danza, te enamoras", expone la artista

Sandra González, el lunes, en la sede de la Asociación Danzarinas de Las Palmas.

Sandra González, el lunes, en la sede de la Asociación Danzarinas de Las Palmas. JOSÉ CARLOS GUERRA

Es profesora de danza del vientre y este año dirige parte de la coreografía que se verá en las galas del Carnaval. ¿Es la primera vez que participa?

Todos los años colaboramos, pero este año nos implicamos directamente y es un poco más serio.

¿Qué puede adelantar de la coreografía?

La coreografía está dividida en varias partes. Al principio salimos con el sultán y hacemos como que venimos del harén e intentamos persuadirlo con movimientos árabes hasta que se corte la música. Habrá una secuencia de pasos que se repiten y con ellos vamos a intentar conquistarlo, si él se deja, claro [risas].

¿Usted bailará también?

Por supuesto, yo también saldré en la coreografía porque las chicas también me lo han pedido.

¿Cómo fueron sus inicios en este tipo de danza?

Conocí esta danza hace más de diez años en un viaje que hice a Madrid, concretamente en un bar donde se bebía shisha y té. Allí salió una señora mayor que bailó y yo me enamoré. Así que empecé a indagar y tomé mi primera clase en Madrid, aunque luego he estado en otros sitios como Barcelona, Valencia o Málaga, siempre siguiendo a los mejores maestros en este arte.

¿Cómo empezó a dar clases?

Fueron las alumnas las que lo decidieron. Tuve un profesor de Egipto que me dijo que tengo mucha paciencia y que cuando estuviese preparada, porque yo venía del ballet clásico y había movimientos que no hacía de forma correcta, las alumnas vendrían solas. Y así fue. Un día, tras una exhibición, se me acercaron varias mujeres para pedirme el teléfono porque querían aprender. Así empecé a dar clases en 2004.

¿Qué variantes enseña?

Yo enseño la técnica de los movimientos de toda la vida, es decir, siempre han sido así, y ya lo bailaban las mujeres de muchos años atrás. Pero dentro de la danza del vientre hay diferentes estilos y son las alumnas las que eligen cuál seguir y si se decantan por el clásico, egipcio, belly dance... Tenemos tres niveles y conseguir llegar al tercero depende de la facilidad, de tu talento y de la paciencia que tengas contigo, no conmigo.

¿Qué es lo más difícil de la danza del vientre?

Lo bueno que tiene esta danza es que no necesitas ninguna disciplina corporal. Solo ganas de bailarla. Y cuando la conoces, te enamoras. Pero es complicado tener control del tren inferior y el tren superior y conseguir el bloqueo en un momento específico de la parte de arriba sin mover la de abajo. Hay que habilitar los músculos par que se entrenen. Al fin y al cabo, se trata de dominar tu cuerpo.

¿Qué más me puede contar sobre este tipo de baile?

El origen de la danza del vientre tiene diferentes teorías, pero de todas ellas lo bueno es que las mujeres hemos conseguido conservarla y hacer que perdure hasta nuestro días. A pesar de que en los países árabes no se puede bailar. Hoy en día no se visualiza la parte sexy de esta disciplina, ya que estos movimientos tienen un quehacer en nuestro físico y si los aprendes con una buena técnica son muy beneficiosos.

¿Ha tenido usted alumnas de origen árabe?

Tuve tres alumnas árabes. Ahora tengo una niña de Marruecos.

Personalmente, ¿qué es lo que más le gusta a usted?

Lo que más me gusta de esta danza es que la hora en la que tú estás frente al espejo es tuya. Estás una hora atenta, con todos los sentidos puestos y entras en el mundo femenino, que a veces por el ritmo de lo diario se te olvida.

¿Ha notado esos cambios en sus alumnas?

He tenido alumnas que han venido forradas hasta arriba y al año se han puesto a frente a este espejo en bikini.

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