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Entrevista. El Borrachito del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Pedro Rodríguez: "Mi disfraz del borrachito es tan real que me echan de muchos bares"

"La solución es difícil, yo no sé cómo hubiera reaccionado si fuera vecino y estuviera toda la noche con la bulla", se sincera el seguidor del Carnaval

Pedro Rodríguez: "Mi disfraz del borrachito es tan real que me echan de muchos bares"

Pedro Rodríguez: "Mi disfraz del borrachito es tan real que me echan de muchos bares"

¿Cuánto tiempo lleva en- carnando al Borrachito del Carnaval?

Entre 28 y 30 años, en 1986-87 fue cuando empecé a vestirme.

¿Cómo fue esa historia?

Es un poco curiosa. De pequeño siempre veía al típico hombre de campo que pasaba por mi casa con un saco de papas y una cachimba, y siempre estaba superasustado, aunque por eso realmente no me vestí. La primera vez fue con un pijama en la cabalgata con mi compadre, nos pintamos los dientes, íbamos tocando a la gente por detrás y se asustaba cuando nos veían todos los dientes podridos. De ahí me vino la idea. Me hago un maquillaje que parece que estoy quemado, y así empecé, ahora tengo 58 años.

¿Cambiaría alguna vez?

No, estoy pensando en dejarlo a los 60 años. No sé si lo dejaré, porque ya llevo unos cuantos años. Me pego una hora y pico arreglándome, y después para quitártelo, pero la gente me va animando y sigo.

¿Mantiene la barba?

No, me la dejo crecer en noviembre y me la quito cuando termina el carnaval, en marzo, abril, depende porque vamos a Gáldar, Agaete, Telde, al sur, hasta donde el cuerpo aguante.

¿La gente ya le reconoce?

Sí, por todos los lados, la policía, los bomberos, pero mucha gente, no. Es tan real que la mayoría en los bares cuando voy, me echa porque se creen que voy borracho, todavía después de 28 años, y la guagua a veces me cierra la puerta cuando voy a subir, me ha pasado ya dos veces. A veces me despisto y voy con la botella, ahora la meto dentro del saco. Y los taxis ya me están parando más, pero antes casi nunca. A veces en Triana la gente llama a la policía, y por Mesa y López se sale a la carretera.

Legalmente los mogollones del parque de Santa Catalina están suspendidos. ¿Qué opina?

Es muy triste porque es una fiesta del pueblo, para el turismo, para todos, en un sitio emblemático como el parque, y que por cuatro señores, no sé por qué, porque eso es sólo una vez al año. En Tenerife nunca pasa nada, todo el mundo se apoya, y aquí siempre tenemos problemas. No sé si ir al extremo de que pongan un decreto ley como que el carnaval se tiene que celebrar y ya está, pero no a todo el mundo le gusta. Entonces también hay que ponerse a lo mejor en el caso de ellos.

¿Qué solución daría usted?

Es muy difícil. De toda la vida lo más emblemático del carnaval ha sido el parque de Santa Catalina, donde vienen todos los cruceristas, la gente peninsular, y ya se hacía antes de estar esa gente ahí.

El pasado viernes hubo gente que se manifestó contra los vecinos del edificio de Simón Bolívar. ¿Qué le parece?

Me parece bien que luchen, pero es un arma de doble filo. Yo no sé cómo hubiera reaccionado si me pasara lo mismo, no me gustase el carnaval, y estar toda la noche con la música y la bulla. La solución es un poco problemática ahí. Una vez ya se llevó para Guanarteme y El Rincón y fatal, no es lo mismo.

¿Qué significan las carnestolendas capitalinas para usted?

Es el carnaval del pueblo, porque la gente lo quiere vivir, todo el mundo lo quiere disfrutar, participar en todo, y en la cabalgata van 200.000 personas.

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