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Las nuevas luces de la bahía

El fondeo de las plataformas cambia el paisaje nocturno en el frente marítimo

Las nuevas luces de la bahía

La Luz continua instalada en sus mayores niveles de ocupación en lo que a grandes plataformas petrolíferas se refiere: en 2014 recibió, en un registro histórico, a 15 naves. El año anterior fueron 13, y en 2012, 11. Además, el recinto portuario atiende en la actualidad a cinco de estos buques, mientras otros dos esperan en la bahía de la ciudad. Su presencia resulta especialmente llamativa por las noches, cuando iluminan la vista al vecino con sus focos y luces de señalización. Es una postal moderna que simboliza la evolución del Puerto en el llamado sector offshore: el que alude a la asistencia técnica a la flota que busca hidrocarburos en alta mar. Su impacto visual es evidente, pero no necesariamente negativo para los gestores y principales actores en el muelle.

"Al contrario, lo que me transmiten muchos ciudadanos es que les gusta esa imagen", llegó a manifestar Luis Ibarra, presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, en una entrevista concedida el año pasado. Para las empresas del sector de las reparaciones navales, la silueta de estos ingenios perforadores son un sinónimo de actividad. Trabajo que no ha hecho sino incrementarse desde que la compañía Astican reparara al primer cliente en este negocio allá por el año 2002: la plataforma Sedco Express, de la multinacional norteamericana Transocean.

Desde entonces, firmas como Zamakona Yards o Hidramar, y más de medio centenar de empresas y talleres auxiliares se han especializado en la prestación de servicios técnicos a estos colosos. La mayoría de los que recalan en la capital grancanaria deben perforar en las aguas del Golfo de Guinea, que en la última década se ha convertido en uno de los grandes focos de producción de hidrocarburos en el planeta. El negocio se ha incrementado progresivamente en el muelle.

Lo que piden estos armadores va más allá de reparar lo que sus buques han roto en su actividad. Estas naves deben pasar de forma obligatoria, así lo impone la normativa internacional, revisiones periódicas cada año. Y cada cinco años. Cada proyecto de estas características puede dejar en el recinto unos 16 millones de euros en pago a los trabajos realizados.

El tránsito de estos buques ha batido récords históricos este año. En diciembre pasado el Puerto llegó a asistir hasta ocho plataformas al mismo tiempo dentro de sus dominios. Nunca se había dado esa circunstancia. Antes, a comienzos de 2014, la Autoridad Portuaria de Las Palmas llegó a advertir públicamente de que no podría recibir a las naves que no demandaran servicios técnicos a sus compañías. Por eso, la GSF Arctic I, que buscaba un reposo prolongado hasta que surgieran nuevos contratos, fue desviada en mayo al puerto de Santa Cruz de Tenerife tras un año fondeada en la bahía de la capital grancanaria.

La demanda es tal que las empresas del sector pugnan por los pocos espacios libres que pueden quedar en el dique Reina Sofía, donde antes se instalaban las cementeras, para poder ampliar su capacidad. Y la administración ejecuta la expansión de la dársena de La Esfinge con el fin de proporcionar futuros suelos y concesiones al sector privado.

A todo esto, el muelle sigue estando al límite en cuanto a ocupación de plataformas y perforadores. Dentro del recinto están atracadas la Ocean Confidence, la Sedco 710, la GSF Development Driller I y el buque perforador West Tellus. Junto a este último, en el Reina Sofía, se situaba ayer el Stena Carron, que en los días previos ha estado esperando fuera del Puerto. Allí siguen la Jack Ryan, que ha estado siendo atendida durante los últimos meses en el interior del muelle, y la Deepwater Discovery, en una escala, en principio, de menor relevancia.

La bajada de los precios del crudo invitan a pronosticar un descenso de la actividad de las plataformas en África Occidental. Si el producto es demasiado barato, ya no es rentable perforar en alta mar. Pero desde la Autoridad Portuaria se confía en que los armadores adelanten las revisiones obligatorias de su flota, con lo que las previsiones para el sector naval en este curso siguen siendo positivas.

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