Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Entrevista. Diseñador de la fantasía '¡Pasión!'

Julio Vicente: "Me gusta trabajar con presión, cuando menos días hay, más ideas fluyen"

"Intento huir de la pluma y del cristal, me gusta usar materiales novedosos y mezclas formas", afirma el modista

Julio Vicente Artiles, ayer en su estudio de trabajo. JOSÉ CARLOS GUERRA

Ocho años consecutivos participando en el Carnaval capitalino ¿Qué balance hace de su paso como diseñador de fantasías?

Súperpositivo. Al fin y al cabo son ocho años seguidos, ocho años que empresas diferentes han apostado por mí. Sé que en esta edición hay compañeros que no tienen trabajo y yo, gracias a Dios, presento dos fantasías y una infantil. Es un lujo.

Es uno de los pocos diseñadores que se atreve con más de una fantasía en una misma edición ¿cómo lo hace?

Con dos, con tres; en pocas ocasiones presento solo una reina. Me parece que en solo dos ocasiones lo hice. Casi siempre son dos, tres. Es algo que me apasiona, aunque es un riesgo. Suelo trabajar con presión pero, cuando menos días hay, más ideas fluyen, más cambios hago. Y, de la otra manera, alargo más el trabajo, me aburro con los vestidos. Este año, con los patrocinadores que tengo, es un reto porque se trata de empresas muy fuertes.

Dice que trabaja mejor bajo presión, con poco tiempo, pero hay mucha responsabilidad tras un traje. Gente que trabaja con usted, empresas que patrocinan

Sí, pero empresas que confían en mi y que saben en todo momento lo que voy a sacar al escenario. No tengo ningún tipo de miedo de que se vayan a sorprender en la gala porque lo que he presentado no lo hayan visto antes. Voy con la tranquilidad de que mis empresas han visto ya la fantasía. Me pongo nervioso el día que vienen a ver mi proyecto y tengo que convencerles de lo que me gusta, de lo que he hecho. Pero siempre trabajo con libertad.

¿Es fundamental esa libertad?

Sí. Si hay tiempo con las empresas pueden salir más propuestas pero, a veces, con poco también se da el campanazo.

También ha presentado fantasías para drags

En dos ocasiones.

¿Cómo trabaja en ese caso, cuando es un concurso tan diferente al de la Reina?

Es diferente. Cuando trabajamos para el concurso de los Drags, aunque no está enfocado a los gays, muchos de ellos lo son y, aunque haya hecho el diseño influyen mucho en mi manera de trabajar. Ellos prefieren los cristales y a mi me gusta renovar materiales, y no quiero competir en esas cosas. Me gusta que se respete mi creación aunque pido opinión a mi equipo, con el que llevo trabajando ya ocho años. De todos modos, hacer un diseño para un drag es un riesgo mayor porque no solamente es lo que tu haces sino como él defienda el diseño.

¿Y en el caso de crear para una candidata a Reina Infantil?

Para una Infantil es muy divertido porque tienes que hacer un vestido mirando con los ojos de un niño. Eso es lo que yo intento o, al menos, no dejarme seducir por lo que me gusta, los cristales, los materiales, sino simplemente pensar cómo lo vería un sobrino mío de ocho años. Para la Reina hay una presión mayor porque es la gala más importante del Carnaval.

¿Cómo nació esta pasión por el diseño?

De pequeño, con mi madre viendo la tele; como todos. Yo, además, soy de La Isleta, mis hermanas pertenecían a comparsas y murgas, lo llevas en la sangre. La primera oportunidad me la dieron los responsables de la Terraza La Ola, que ya ni existe; luego estuve dos años sin hacer nada hasta que comencé de nuevo y ya llevo ocho años consecutivos en los que he presentado 18 vestidos de reina.

Tiene más que experiencia

Sí (ríe), lo que pasa es que todos los años te equivocas. Tu ves el resultado, lo ves en televisión, y aprendes de los errores. Y gracias a Dios que te equivocas porque eso hace también que uno aprenda y se supere cada año.

¿Hace autocrítica cuando acaba la gala?

¡Por supuesto! Soy el primero en saber en lo que fallo en mis vestidos aunque no lo digo.

Pero los fallos también dependen de con quién se mire uno.

Claro. Por los estilos de mis compañeros ya sé cómo va a quedar mi fantasía. Mis diseños son siempre en una línea más moderna, me gusta mezclar formas nuevas, usar materiales más novedosos. Intento huir de la pluma y del cristal que usan otros compañeros.

¿Y cómo ha sido el proceso de creación de esta ¡Pasión! que lucirá Virginia de León Curbelo, y que patrocina Mc Donald's y LA PROVINCIA-Diario de Las Palmas?

Bajo presión (ríe). Me llamaron por teléfono y tuve que crear un diseño en un día. Sé dibujar y lo que hago es hacer la maqueta en pequeño para que el cliente vea el traje en tres dimensiones. Siempre es mucho más fácil a la hora de convencer que sea una cosa tangible, que en un papel. Trabajo con alambre, lentejuelas o lo que lleve, en mini. Después hay otro proceso creativo porque a la hora de llevarlo al tamaño real hay que ir rellenando esos huecos en blanco que antes no se veían por el tamaño del maniquí. Por eso me gusta que me den libertad creativa porque me van surgiendo otras ideas y puedo plasmarlas sin contar con el cliente porque ellos ya saben el resultado que tendrá la fantasía.

¿Y la inspiración?

Pues como un artista creando un cuadro o una escultura, me da igual la temática del Carnaval. Simplemente, creo. En este caso, primero busco los materiales, los que me gustan, y después plasmo lo que quiero hacer.

Y que le gusten los Carnavales

Bueno, el Carnaval te gusta o no. A mí me gusta cada vez más lo que hago pero menos el Carnaval. No me gustan los mogollones, por ejemplo, creo que la gente no sale a divertirse como lo hacía antes.

Es una cosa de la que mucha gente que trabaja para el Carnaval se queja ¿cómo se podría volver a la esencia?

Creo que es una cuestión educacional. Es la gente, la juventud, que, a veces, no sabe divertirse sin beber unas copas, sin una bronca. Eso es lo que no me apetece. Antes era más sano, la gente salía con otra actitud y seguramente habría lo mismo que hoy en cuanto a bebida, drogas. Veo un poco de agresividad en la juventud pero también es que están rodeados del paro, de falta de estudios, de lo que ven en su familia, de los desahucios y de todas esas cosas.

¿Le da tiempo estos días a disfrutar del Carnaval?

No, me levanto a las seis de la mañana, vengo a la nave y a las ocho de la tarde estoy en mi casa. Veo Mujeres Desesperadas y se acabó (ríe).

Pero cuando pasan ya las galas, ¿habrá algún momento?

Para mí el relax viene cuando acaba la gala y el traje está colocado en la empresa que lo ha patrocinado. Entonces me empieza a entrar como una depresión, bueno, no exactamente. Lo que ocurre es que no sé donde matar el tiempo.

¿Y en su tienda de antigüedades?, ¿por qué ese negocio?

Me gusta que tengan otra vida, reutilizarlos de nuevo, y creo que como están las cosas es fantástico que haya una segunda mano aunque aquí no se lleve mucho.

Es miembro de la Asociación de Diseñadores del Carnaval de Las Palmas ¿Ha sido un punto y aparte en el Carnaval y para ustedes que se hayan unido y que estén apostando por él con la Pasarela de Moda?

La unión hace la fuerza. Somos más de 20 diseñadores que desde hace cinco años organizamos Gran Canaria Carnaval Fashion World antes de los festejos con la colaboración del Ayuntamiento y del Cabildo, el pasado año incluso nos unimos con el Gobierno insular para tener un espacio en Moda Cálida. Esto no deja de ser al fin y al cabo una industria y el Carnaval mueve muchísimo dinero. Me indigna cuando la gente dice que hay mucho paro y encima que quieran quitarlo cuando mucha gente vive de esto. De la pasarela me han salido trajes de reinas, ropa para el teatro porque en mis diseños también hay alta costura, he prestado vestuario para anuncios de televisión, videoclips.

Compartir el artículo

stats