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Los arquitectos del Castillo de La Luz reciben un premio internacional

El estudio Nieto Sobejano obtiene la Medalla Alvar Aalto en Finlandia

Enrique Sobejano y Fuensanta Nieto.

Enrique Sobejano y Fuensanta Nieto. EFE

Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano han alcanzado este mes de febrero uno de los hitos más importantes en su carrera como arquitectos. Su estudio, que ya ha merecido el reconocimiento internacional en foros como la Bienal de Venecia o el Museo de Arte Moderno de Nueva York, fue galardonado el pasado día tres con la Medalla Alvar Aalto: una distinción concedida en Helsinki, en memoria del más famoso arquitecto finlandés, que sólo han obtenido una docena de firmas desde que empezó a concederse en 1967 de forma discontinua. Nieto Sobejano ha sido distinguida por la calidad de su trabajo a lo largo de toda su trayectoria profesional, en la que se incluye el diseño de la reciente remodelación del Castillo de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria.

La Medalla Alvar Aalto viene a reconocer "la excelencia creativa en el campo de la arquitectura", y es concedida por el Museo Finlandés de Arquitectura, la Sociedad Arquitectónica de Finlandia y la Asociación de Arquitectos del país escandinavo, junto a la Fundación Alvar Aalto y el Ayuntamiento de Helsinki. Es uno de los premios más destacados en el ámbito de la arquitectura contemporánea, que sólo han obtenido antes que Nieto Sobejano las firmas de Hakon Ahlberg (Suecia), James Stirling (reino Unido), Jorn Utzon y Tegnestuen Vandkunsten (Dinamarca), Tadao Ando (Japón), Alvaro Siza y Paulo David (Portugal), Glenn Murcutt (Australia), Steven Holl (Estados Unidos) y Rogelio Salmona (Colombia), además del propio Alvar Aalto, primero en estrenar el recorrido de un galardón que empezó a otorgarse en el año 1967.

La trayectoria profesional

Nieto Sobejano Arquitectos, que actualmente tiene sedes en Madrid y Berlín, consigue de este modo un reconocimiento internacional que se ha labrado con importantes proyectos en los últimos años. Entre ellos, el Museo Madinat Al-Zahra, en Córdoba; el Museo Nacional de Escultura de Valladolid; el Museo San Telmo en San Sebastián; o intervenciones en el extranjero como el Museo Moritzburg Halle, en Alemania, o el Kastner & Ohler en Graz, Austria.

Además, en su curriculum se encuentra la remodelación del Castillo de La Luz en la capital grancanaria, concluida el año pasado e inaugurada por el entonces Príncipe Felipe de Borbón. Y la ampliación del Museo Canario, con un inmueble ubicado detrás de sus actuales instalaciones y que aún no está en uso, si bien esta intervención no aparece como una de las destacadas por los propios arquitectos en su página web.

En lo que atañe al Castillo de La Luz, el edificio se ha preparado bajo el trajo de Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano para albergar a la Fundación Martín Chirino. Ésta se inaugurará el próximo día 27 de marzo, a las 17.00 horas, en un acto en el que confluirán en un mismo espacio la visión contemporánea del diseño arquitectónico de los autores de la reforma y uno de los perfiles escultóricos más renombrados en el panorama artístico moderno. Se trata de una inauguración esperada, que se ha demorado más de lo previsto tras unas largas negociaciones entre el Ayuntamiento de la capital gran canaria y el escultor.

La remodelación del Castillo tampoco ha estado exenta de polémica, más allá del valor arquitectónico del proyecto. Los vecinos discuten la oportunidad de la valla, bajo el argumento de que reduce la visión del edificio desde el exterior. El Consistorio ha consultado con los arquitectos la posibilidad de mejorar su impacto visual. Los autores de la reforma concibieron esta barrera con el objetivo de preservar el entorno del inmueble con el mayor realce posible.

Nieto y Sobejano declararon en el pasado mes de enero que el Castillo "Es el destino más apropiado para la Fundación Chirino", en unas manifestaciones que han cerrado lustros de rodeos en torno a la necesidad de remodelar una fortaleza desde la que la ciudad se defendió de los corsarios, y que ahora muestra la integración de un concepto del espacio limpio y diáfano en sus interiores, sin perder su condición de edificación histórica.

"Esa necesidad puramente defensiva se convertiría en el argumento de la estructuración de nuestra propuesta de arquitectura", se ha defendido desde el estudio, que desde este mes de febrero es aún más relevante en el plano internacional. Fuensanta y Sobejano consideraron que, al reconvertirse el Castillo en museo contemporáneo, "decidimos comenzar con una lectura atenta de las circunstancias de su propio pasado: si durante cinco siglos el espacio entre las paredes exteriores y la torre original había permanecido oculto, lleno de tierra, nuestra tarea consistía esencialmente en vaciarla, la recuperación de la vista de la fortaleza primitiva, transformado ahora en el protagonista del nuevo museo".

El proyecto se planteó, según la propia firma, con la misión de que apenas quedaran rastros exteriores de su actuación: "Una plataforma horizontal delgada que apenas emerge del terreno", se llegó a explicar desde el estudio, es "el único rastro visible de una intervención que intenta pasar desapercibida al lado del edificio al que sirve".

"Cualquier intervención contemporánea sobre el patrimonio histórico genera una relación difícil", se admitía desde Nieto Sobejano a comienzos del año pasado, para añadir que "en algunas ocasiones, como ésta", la reforma "se convierte en la expresión de una respuesta directa y clara a las circunstancias aparentemente insignificantes que sólo exigían una acción básica: en lugar de la reconstrucción o rehabilitación del Castillo, simplemente lo hemos vaciado, revelando su pasado oculto, ahora transformado en un espacio lleno de luz". La fortaleza ya forma parte de la obra de unos profesionales con un peso indiscutible en la arquitectura contemporánea.

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