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Los puertos africanos amenazan el negocio de contenedores en La Luz

Los muelles del golfo de Guinea crecen para mover diez millones de 'containers' al año

Los puertos africanos amenazan el negocio de contenedores en La Luz

La estiba ondeó un gran acuerdo interno en el Puerto de Las Palmas hace apenas unas semanas: las empresas y la administración dejan de pleitear para garantizar la viabilidad económica de la Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios, Sagep, la gestora del negocio de los contenedores. Un mercado que ha caído en los últimos cuatro ejercicios de forma progresiva. La Luz ha pasado de mover 1.350.000 TEUS al año para estabilizarse en torno al millón. A falta de afrontar la anunciada -y peliaguda- rebaja salarial de los estibadores, el sector estrena su recuperada condición de muelle unido en torno al movimiento de mercancías con una mirada también renovada hacia la competencia. Los recintos del entorno, los rivales tradicionales, están creciendo. Y también lo hacen los puertos del Golfo de Guinea, con aspiraciones de mover diez millones de contenedores al año.

La evolución de La Luz

El Puerto de Las Palmas vivió a comienzos de siglo una explosión en el movimiento de contenedores, en un negocio sustentado en la gran terminal construida en el muelle León y Castillo. Las compañías estibadoras Opsca, La Luz y La Luz Market, y clientes como Mediterranean Shippping Company (MSC), que mueve entre el 50% y el 60% del tráfico de containers del muelle, han impulsado un mercado que en sus mejores momentos superó los 1,4 millones de TEUS al año. La privatización de Sestiba, por imperativo legal, en el año 2011, fue objeto, no obstante, de fuertes polémicas entre las empresas y la Autoridad Portuaria, que debía abandonar la gestora.

Ésta, reconvertida en Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios (Sagep), acumulaba en 2007 una deuda histórica superior a los 20 millones de euros. El pago de una cuota por parte de sus socios y un plan de viabilidad, ratificado en el reciente acuerdo alcanzado entre las partes para retirar los procedimientos judiciales abiertos por las cuentas internas, han reducido la cifra a los 14 millones. Pero entre medias, la competencia de otros muelles del entorno y la crisis económica han reducido paulatínamente el negocio en La Luz. Aunque ahora parece estabilizarse en el millón de contenedores anuales.

La competencia de Algeciras

En el mercado nacional, el competidor tradicional del Puerto de la capital grancanaria en el tráfico de contenedores de transbordo ha sido Algeciras. La estadística del muelle andaluz se sitúa en el último decenio por encima de los tres millones de containers al año. La bahía ha estimado un movimiento de 4,6 millones de TEUS en 2014, con un crecimiento del 6% respecto al ejercicio anterior. Valencia mueve unos cuatro millones por ejercicio, y Barcelona ronda los dos. Pero estos dos últimos recintos se sitúan en las rutas Este-Oeste de las navieras. Algeciras, en cambio, tiene un impacto mayor en el tránsito Norte-Sur, entre Europa y África, que es objeto de la mayor actividad en La Luz. Las Palmas, con todo, sigue siendo el cuarto puerto español en la gestión de contenedores, y el principal enclave en Canarias.

Portugal y Marruecos

En ese mercado Norte-Sur dos muelles se han posicionado como importantes competidores de la capital grancanaria. En Marruecos, Tánger Med, en servicio desde 2007, ha crecido un 60% en los dos últimos ejercicios. En 2014 ha roto la barrera de los tres millones de contenedores anuales, gestionados por las terminales de APMT y Eurogate. En el Sur de Portugal, Sines, abierto a finales de los setenta, acometió a comienzos del siglo XXI importantes obras de ampliación de sus terminales de contenedores y conexiones ferroviarias. Este muelle también ha sido objeto de polémicas sindicales: los estibadores canarios llegaron a acusar públicamente al puerto luso de competencia desleal al establecer sueldos más bajos a sus trabajadores. Sines ya mueve 1,2 millones de TEUS al año.

La apertura de Lomé

El grupo empresarial Cyes ha ejecutado una inversión de más de cien millones de euros en nuevas terminales de contenedores en Togo, para las operaciones de MSC. El puerto de Lomé acaba de entrar en servicio, y se perfile como un potente centro para el movimiento de mercancías en África Occidental. El holding francés Bolloré gestiona una terminal con ambición de futuro y una capacidad de 1,2 millones de contenedores al año. Otra terminal de LCT, con capital chino, está comenzando a absorber tráficos desde Oriente, y espera recibir a los buques de grandes dimensiones que están comenzando a poner en el mercado las navieras, para alcanzar un volumen de negocio de dos millones de TEUS al año.

El Golfo de Guinea

APM Terminals, Bouygues y, de nuevo, Bolloré, impulsan una nueva terminal de contenedores en el puerto de Abdijan, en Costa de Marfíl, que pretenden poner en funcionamiento en 2018 para gestionar 2,1 millones de TEUS anuales, según informaba recientemente el medio especializado Hellenic Shipping News, en el que se difunden las estimaciones de la consultora Drewry Maritime Research para la región del Golfo de Guinea. El mismo informe da cuenta de nuevas inversiones en las infraestructuras de los muelles nigerianos de Lekki y Badagry, en las que también participa la naviera CMA CGM (otro de los gigantes del mercado) y que, en total, podrán desarrollar un tráfico de 4,5 millones de containers por ejercicio. En total, esta región aspira a captar diez millones de contenedores al año, con una incidencia directa en el movimiento de mercancías entre el Norte y el Sur.

Las gestiones comerciales

En este escenario, la Autoridad Portuaria de Las Palmas trata de captar nuevos clientes o consolidar los que constituyen su principal objeto de atención en el sector. Así, el presidente del Puerto, Luis Ibarra, viaja este mes de febrero a Ginebra, Suiza, para mantener un nuevo encuentro con los máximos gestores de MSC con el fin de trasladarles las bonificaciones en las tasas portuarias aprobadas en el recinto y el último acuerdo con las compañías estibadoras. La Luz también acudirá a Brasil en abril para tratar de captar los tráficos emergentes de mercancías en Sudamérica (en especial, las exportaciones de fruta), en una iniciativa que respaldan los propios estibadores. Los trabajadores son ahora el objetivo de la reducción de costes que pretenden las empresas.

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