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El despiece submarino del 'Ceres'

Los buzos de la empresa Tems comienzan a despiezar el viejo pesquero hundido junto a la terminal de los contenedores

El Puerto no ha tenido unas últimas fechas tranquilas. El movimiento de los buques, las operaciones de suministro de combustible en fondeo y la mera gestión de los atraques se ha visto afectada por la mala mar y el temporal. Olas enormes han saltado por encima del dique exterior, el Nelson Mandela, y hasta una boya de señalización, la situada más al Sur, en la entrada a la ciudad, se ha perdido como consecuencia de la marejada. Sin embargo, es justo en estas fechas cuando ha comenzado el rescate del Ceres.

El viejo pesquero se hundió el 11 de mayo de 2007 en el fondo del muelle. Concretamente, entre los norayes 43 y 47 del León y Castillo. O lo que es lo mismo, el lado poniente de la terminal de contenedores: a la altura de la doble rampa que tienes este dique, mirando directamente al Muelle Santa Catalina, el de los cruceros, y con la ciudad de fondo. La empresa Tems es la adjudicataria del contrato licitado por la Autoridad Portuaria de Las Palmas para rescatar los restos del buque, y despejar las maniobras de entrada y salida de los grandes barcos de turistas.

Porque el Ceres, apenas a 17 metros de profundidad, constituye un pequeño obstáculo para los capitanes de los cruceros. Un engorro que no impide el tránsito de estos nuevos colosos del mercado turístico, pero que sí obliga a extremar las precauciones para que sus cascos no tropiecen con la embarcación que lleva sumergida casi ocho años bajo las aguas del Puerto.

El barco (el Ceres II es el nombre completo que aparece en los registros) se hundió por puro desgaste de su estructura, después de dos años atracado, sometido a un procedimiento judicial. Porque este viejo pesquero con matrícula de Ghana no ejerció como tal en sus últimos años en activo. En agosto de 2005 la Brigada Central de Estupefacientes apresó al navío frente a las costas de Liberia, con 3.500 kilos de cocaína a bordo.

Remolcado hasta Las Palmas

Aquella fue una operación sorpresa, en la que fueron detenidos 18 tripulantes a bordo, en un viaje de narcotráfico desde Sudamérica a las costas europeas. El pesquero acabó siendo remolcado hasta el Puerto, donde fue acumulando óxido hasta quedar sumergido en un enclave inconveniente.

Aquello ocurrió cuando apenas empezaba el auge de los cruceros en la capital grancanaria. De hecho, no fue hasta finales de 2012 cuando el Santa Catalina fue ampliado para poder recibir a cinco grandes buques de recreo al mismo tiempo. El año pasado, el muelle cerró el curso con 589.000 cruceristas, una cifra histórica. Con tanto barco turístico entrando y saliendo del Puerto, el Ceres se terminó por convertir en un engorro para los gestores del tráfico marítimo.

Así, en un febrero con muy mala mar, los técnicos de Tems han colocado una pontona amarrada al León y Castillo, como plataforma desde la que se coordina el despiece del pesquero, y en la que los buzos se sumergen para cortar con soplete grandes planchas del casco. En unos días comenzarán a izarse, convenientemente aseguradas con fuertes cadenas. Pero la encomienda no es sencilla.

"En este punto del muelle la visibilidad no es muy buena, los buzos sólo pueden ver a un par de metros de distancia", corroboró Jorge de la Portilla, director de operaciones de Tems. Por eso no hay fotos completas del buque, en reposo bajo el agua. Los rana, como se les llama en el muelle, envían a través del cable umbilical las imágenes de su desempeño con el soplete. En la pontona, unos pequeños monitores permiten estar al tanto del avance en la tarea.

"Lo complicado fue encontrar imágenes anteriores del barco, que no había muchas", certificó De la Portilla. Esos registros precarios del Ceres lo convirtieron en una embarcación idónea para el tráfico de estupefacientes, pero se ha revelado como una dificultad añadida a la hora de planear su desguace.

El buque tiene 44 metros de eslora, y una manga de 8,45, con un peso de arrastre de 750 toneladas. Además, aún tiene los restos de un motor de dos mil caballos. Para poderlo despiezar bajo el agua debe estar libre de combustibles y otros fluidos. Es entonces cuando los buzos proceden con los cortes del grueso acero naval. La operativa ha sido seguida desde la superficie de la pontona por el presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, y su director, Salvador Capella. Ambos han monitorizado junto a los gestores de Tems las incidencias del trabajo.

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