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"Vivimos encima de un estercolero"

Los residentes denuncian el pésimo estado de las viviendas y reclaman más atención al consistorio

Otilia Cabrera muestra el pesíma estado de una arqueta.

Otilia Cabrera muestra el pesíma estado de una arqueta. QUIQUE CURBELO

Los vecinos han pedido al concejal del distrito de Ciudad Alta, Oscar Mata, que les de unos cuantos cacharros de pintura para adecentar las fachadas de los edificios, que se encuentran en pésimo estado. "Todavía estamos esperando la pintura. Yo no digo que las pinten, sino que nos den la pintura", se queja Otilia Cabrera Baute, presidenta de la asociación de vecinos Ocho de mayo. La dirigente vecinal se queja de que los residentes del lugar no reciben ninguna contrapartida del Ayuntamiento a cambio del IBI que les acaba de exigir de golpe.

"El otro día vinieron del Ayuntamiento y barrieron todas las zonas de los patios, porque se enteraron de el candidato del PSOE, Augusto Hidalgo se iba a reunir con nosotros. Si no llega a venir, todavía estaría esto lleno de basura, porque por aquí no pasan ni los barrenderos ni los de parques y jardines. Los árboles los tenga que podar yo", denuncia Cabrera, que muestra uno detrás de otro, todos los horrores de las zonas comunales.

Las dos plantas del garaje, en las que caben más de 200 coches, nunca han sido utilizadas por los vecinos. Los vecinos llevan años exigiendo que les dejen usar los sótanos, pero desde el Ayuntamiento, asegura Otilia, dan la callada por respuesta. "Lo mismo ocurre", indica, "con los locales, que están vacíos y sin uso". En una de las esquinas del patio se ha formado un gran charco, donde van a parar las aguas que, según la líder vecinal, son residuales.

Lo peor, apunta, "son las ratas que se multiplican dentro del aljibe. El Ayuntamiento nos reclama que paguemos la contribución, pero luego nos impide utilizar muchos de los locales que están vacíos". Víctor Castellano, otro vecino de la zona, expresa su temor de que ocurra algún día una desgracia por el pésimo estado en que se encuentran muchas arquetas y tapas de alcantarillado. "Lo van a cambiar cuando ocurra una desgracia", advierte. Elizabeth Donofre recuerda que las casas fueron construidas en una zona que fue un vertedero hace muchos años. "Estamos encima de un estercolero. La parte de atrás de las casas están sin asfaltar. Cuando llueve se nos llena todo esto de tierra". El pasado viernes por la tarde apenas había niños jugando en la zona comunitaria, por suerte para los enanos, porque la zona está plagada de trampas para pequeños despitados. Escalones que desaparecen de repente, tierra en vez de pavimento. "Los niños aquí no juegan. Esto es un peligro", explica Otilia Cabrera.

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