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La agitada historia de un solar

Luzardo compró El Confital a cambio de la finca, valorada en 22,83 millones - Confitalsa la vendió a Evemarina y al final acabó en La Caja

El solar de Pavía permaneció en manos del Ayuntamiento desde que fue expropiado y permutado en 1991 a las familias Reyes Fuentes y Padilla, hasta 2003, año en el que la exalcaldesa Pepa Luzardo utilizó el solar para materializar la actuación estrella de su mandato: la adquisición de 450.0000 metros cuadrados de El Confital. Entre 1991 y 2003, la parcela pasó de ser un área calificada como espacio libre y deportivo, a una finca residencial en la que se podía construir un edificio, que comenzó con cuatro plantas, en la recalificación que se llevó a cabo en el Plan General del año 2000, y un posterior incremento a ocho plantas. Llegó a hablarse incluso de hacer una torre de 21 pisos diseñada por el maestro César Pelli.

El solar se permutó por unos solares de La Minilla, cuyo valor fue escriturado en 1,2 millones de euros, por lo que se supone que la finca de Pavía debía tener un coste similar en 1991. Sin embargo, cuando Pepa Luzardo lo permutó a la empresa Confital Internacional S. A. (Confitalsa) por los terrenos de El Confital ya había adquirido un valor de 22,83 millones, según figura en el convenio firmado en su día, un convenio en el que quedó pendiente la compensación de 50.000 metros cuadrados en el frente de la playa de El Confital. Los tribunales acaban de ordenar a Cardona que notifique la devolución de su titularidad a Confitalsa y el Ayuntamiento tendrá que expropiar los terrenos por unos cuatro millones, en el mejor de los escenarios. Pero volviendo a Pavía, los expertos en Urbanismo calcularon en 2008 que el Ayuntamiento tendría que abonar al menos 30 millones de euros para compensar a las familias Reyes y Padilla por el cambio de uso y recalificación de la parcela.

Las familias Reyes y Padilla solicitaron en los tribunales la reversión de la parcela, pero pese a ello, Luzardo cerró la operación en 2005 con Confitalsa, que tardó más en conseguir la titularidad de la parcela que en venderla a la empresa Evemarina, en plena fiebre de la especulación inmobiliaria.

Fue en ese momento cuando se oyó hablar de construir una gran torre de 21 plantas, con la firma de César Pelli. Sin embargo, la burbuja inmobiliaria estaba a punto de explotar. Para adquirir la finca, Evemarina pidió una hipoteca a la Caja de Canarias, por lo que la titularidad del solar pasó a manos de La Caja, cuando quebró la empresa malagueña. Al final, ha terminado en manos de Bankia, tras el proceso de fusión de cajas en el que se embarcó La Caja de Canarias. La crisis inmobiliaria cortó la carrera del solar.

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