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La Audiencia juzga a un maltratador reincidente por intento de asesinato

El fiscal reclama 28 años de cárcel para Yuri Camacho

La magistrada Pilar Parejo.

La magistrada Pilar Parejo. CASTRO

Esperó a que su expareja se diera la vuelta para hacer café, sacó una llave inglesa de una bolsa de herramientas y machacó la cabeza de N. A. D. hasta que los gritos despertaron a su hijo. Los hechos ocurrieron en la capital grancanaria hace dos años y llegarán a juicio la semana que viene en la Audiencia de Las Palmas. El fiscal Jesús Lomba solicita 28 años de cárcel para Yuri Virgilio Camacho Estrada por los delitos de asesinato en grado de tentativa, lesiones agravadas, maltrato habitual y quebrantamiento de condena.

Y es que el acusado, de nacionalidad peruana, ya arrastraba una condena por golpear en 2010 a N. A. D. La orden de alejamiento no fue impedimento para presentarse el 20 de noviembre de 2013 en casa de su expareja. Según las conclusiones provisionales del ministerio público, la víctima, de origen francés, le dejó entrar y ambos se fueron a la cocina para calentar café. Ella pensó que se iría tras tomar la bebida, después de recoger un catálogo que se había dejado el día anterior en el piso. Pero la cosa no fue así.

El fiscal de Violencia de Género sostiene que el procesado atacó a N. A. D. de forma sorpresiva, sin que la mujer pudiera esquivar la acción ni prevenirla. Le dio en el cráneo con una llave inglesa de "12 pulgadas y 300 milímetros". Luego, mientras estaba aturdida, volvió a golpearla al grito de "te voy a escachar la cabeza, te voy a matar". El escándalo despertó al hijo de la víctima, que fue en auxilio de su madre y se la encontró en el suelo de la cocina, sobre un charco de sangre. Yuri Virgilio Camacho no se arredró, sino que golpeó al joven y le culpó de la ruptura de la relación con su progenitora.

El ministerio público asegura que el muchacho salió de la vivienda, "malherido", y reclamó la ayuda de un vecino para detener la agresión. Los dos fueron a la cocina e interpelaron a Yuri Camacho, pero éste seguía con la llave inglesa en la mano y volvió a golpear a la víctima en la cabeza. "Te lo mereces, te lo has buscado", le espetó en ese nuevo ataque.

El fiscal agrega en su escrito de acusación que el joven trató de ayudar otra vez a su madre, pero Yuri Camacho se interpuso, le echó de la casa y cerró la puerta. Después cogió un cuchillo de sierra y le infligió varios cortes en la barriga. La llegada del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) evitó lo peor, pues los agentes, tras golpear con insistencia en la puerta, lograron que el agresor abriera y le arrebataron el cuchillo de la mano.

La relación de pareja, que duró tres años, ha estado marcada por "el control y el hostigamiento". Según la Fiscalía, Camacho le imponía a N. A. D. los criterios a seguir, le impedía trabajar y le revisaba la información del móvil, de las redes sociales y del correo electrónico. Además le registraba el bolso, le escupía, le exigía obediencia sexual y empleaba expresiones intimidatorias contra su hijo, a quien responsabilizó de la ruptura de la relación.

En ese escenario "hostil y humillante", la víctima adoptó un "rol pasivo y sumiso", característico de la violencia machista, hasta el punto de desarrollar un vínculo de dependencia hacia el procesado. Esa "enorme vulnerabilidad" condicionó la relación y motivó que se mantuviera en el tiempo, explica Lomba.

El acusado se enfrenta a tres años de cárcel por maltrato habitual; 19 años de prisión por intento de asesinato; cinco años de reclusión por las lesiones al hijo de su expareja, y otro año de cárcel por el quebrantamiento de condena. El ministerio público también reclama una indemnización de 250.000 euros para resarcir a la perjudicada de las lesiones, las secuelas y el daño moral causado (necesitó 314 días para curarse y tratamiento quirúrgico especializado).

El caso, que fue instruido en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 por María Auxiliadora Díaz, irá a juicio el próximo martes en la Sección Segunda de la Audiencia, que está presidida por la magistrada Pilar Parejo.

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