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Las Majadillas se queja del olvido

Los vecinos muestran al alcalde, Augusto Hidalgo, los problemas del barrio y le exigen una respuesta rápida

Los vecinos residentes exponen sus reclamaciones.

Los vecinos residentes exponen sus reclamaciones. SABRINA CEBALLOS

Como si viviesen en medio de un circuito de rally, así es como se sienten los vecinos de Las Majadillas. Cada fin de semana son testigos de cómo algunos coches transitan por sus vías a vertiginosas velocidades, principalmente en las calles Doña Juana Marrero y Luis Suárez Suárez. Estos conductores son ajenos al barrio y acuden de madrugada para poner a prueba el velocímetro de sus vehículos, aprovechando el poco tráfico a esas horas y la pendiente de la calzada.

Durante la tarde de ayer, los habitantes de este barrio capitalino le comunicaron esta y otras quejas al alcalde Augusto Hidalgo, que visitó sus calles acompañado por la concejala de Parques, Jardines, Alumbrado y Carreteras, Inmaculada Medina, y por la concejala del distrito Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya, Mercedes Sanz. El encuentro tuvo lugar en el local de la asociación vecinal San Luis Gonzaga y precedió a la visita que, pocas horas más tarde, llevarían a cabo estas autoridades.

Sin duda alguna, la cuestión que más preocupa a los habitantes de esta zona es la carretera de acceso al barrio. La alta velocidad a la que circulan los vehículos por la subida general de Tamaraceite hace que incorporarse al tráfico desde Las Majadillas sea una tarea de alto riesgo. Además, la ausencia de un carril de desaceleración provoca que no sólo la salida, sino también la entrada a esta zona residencial, sea un peligro para todo aquel que lo intente.

Más allá de los problemas de circulación es en este punto del barrio donde se encuentra el quebradero de cabeza de muchos. Celia Sánchez es una vecina que en diez años se ha quejado numerosas veces a las autoridades por el "incívico" comportamiento que ha de tolerar por parte de los trabajadores de una empresa de limpieza.

Ruidos nocturnos

"Vienen a la una y a las cinco de la mañana con los camiones y así es imposible dormir. Ya no es sólo eso, sino que cuando terminan sus turnos se ponen a dar voces comentando la jornada y se despiden con las pitas de sus coches y no todo el mundo puede pagarse ventanas dobles", comentó. Por este motivo Sánchez le entregó a los representantes del Ayuntamiento un decálogo con los principales problemas que afrontan los vecinos. "Frente a este comportamiento sé que poco se puede hacer pero al menos un tirón de orejas", añadió.

El que fuese un barrio tradicional a base de casas terreras se ha convertido, en poco más de diez años, en una revitalizada zona familiar. A pesar del crecimiento del barrio a causa de la construcción de nuevos bloques, parece ser que dicho desarrollo inmobiliario no vino acompañado de medidas de mejora. "En la zona vieja la mayoría es gente mayor, pero en los pisos de arriba casi todos somos familias con niños pequeños.

Hicieron este parque pero fue una forma de acallar bocas, lo hicieron mal". Así habló Alberto Lobeto, sobre el único parque con el que cuenta el barrio. "Parece que aquí no viven niños, ninguno viene a jugar". Lobeto se mostró indignado por las precariedades de este parque que no cumple ni de lejos las necesidades de los usuarios a causa de los escasos elementos con los que cuenta. Su mujer reconoce tener que usar el coche para llevar a su pequeña de 17 meses al parque. "No puedo dejarla caminar sola, si se cae se rompe la cabeza". Estas palabras hacen referencia a las malas condiciones del pavimento.

Actualmente existe un terreno municipal cuya finalidad es albergar instalaciones deportivas y es en esta parcela en la que los vecinos tienen depositadas las esperanzas. Sin embargo Inmaculada Medina dejó claro que, aunque en las próximas semanas se iniciarán los trámites pertinentes, la materialización de este proyecto no es un objetivo a corto plazo. La edil explicó que a pesar de tener necesidades, las de esta zona no son de primer orden aunque sí aseguró que otros objetivos como la instauración de un parque biosaludable y el asfaltado de las vías del barrio son más viables.

Por ahora se desconoce si todas las quejas planteadas por los vecinos de Las Majadillas serán solucionadas, pero todos coincidieron en que esta cita fue un primer paso para acabar con la sensación de aislamiento que los vecinos llevan años experimentando.

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