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Puerto

Hedor en el pantalán 'K'

Los usuarios del embarcadero se quejan del mal olor procedente de un emisario de aguas pluviales

El emisario de aguas pluviales que pasa bajo el muelle.

El emisario de aguas pluviales que pasa bajo el muelle. SABRINA CEBALLOS

Algo huele a podrido -literalmente- en uno de los embarcaderos del Muelle Deportivo. Los usuarios del pantalán 'K', situado casi al final del recinto portuario, se quejan, desde hace años, de un mal olor proveniente de un emisario de aguas pluviales que se encuentra al principio del propio embarcadero y que pasa por debajo del propio muelle y desemboca en el agua de esta zona. Si bien se trata de un hedor que se percibe más los días de lluvia, la posibilidad de que se note no se reduce exclusivamente a que se dé esta condición atmosférica. Sin ir más lejos, la noche del domingo, los usuarios volvieron a sufrirlo.

Así lo asegura Isabel Ibáñez, una chilena que lleva unos 30 años viviendo con su familia en un velero atracado casi al final del pantalán 'K'. "Cuando llueve es cuando más notamos el olor, pero hay otras veces, a pesar de que no llueve, nos llega, como anoche [por la noche del domingo] mismamente, que nos empezó a llegar el olor también", explica Ibáñez, que además añade que "son sobre todo los que viven más cerca del principio del pantalán los que más lo sufren, porque les llega la peste de forma más directa que a nosotros". "Eso sí, la peste es bastante fuerte", comenta, "tiene que serlo para llegar hasta aquí".

En cualquier caso, no es únicamente el mal olor lo que llega al Muelle Deportivo través este emisario de aguas pluviales. El agua se vuelve más turbia y, en ocasiones, trae también algo de basura. "El agua cambia de color, se torna de un color grisáceo... y es precisamente ese el olor que nos llega, de agua sucia", afirma Ibáñez, quien igualmente sostiene que "no se nota solamente en este pantalán, en otros también ocurre".

El mayor impacto que tienen las aguas litorales del Puerto de Las Palmas es, precisamente, el exceso de turbidez que provocan las aguas pluviales tras una precipitación considerable. Y esta no es, ni mucho menos, la única ocasión, en que los usuarios del Muelle Deportivo han protestado por la turbidez de las aguas portuarias.

Por ejemplo, en 2009 se registró que la gente de la vela latina pedía, desde hacía años, que se solucionara el hecho de que las aguas del Muelle Deportivo se vieran afectadas por vertidos procedentes de uno de los colectores de aguas pluviales que desembocan en los tetrápodos de la Avenida Marítima.

Algunos de los boteros declararon que llevaban denunciando desde hacía años los frecuentes vertidos fecales en las aguas del Muelle Deportivo desde los más de cinco colectores pluviales que desembocan en la zona.

En aquel entonces, desde la Autoridad Portuaria se insistía en que los vertidos que se producen a través de los aliviaderos son responsabilidad de la compañía Emalsa, que es la encargada de gestionar estas infraestructuras.

Otro de los problemas que han originado en el pasado estos vertidos ha sido el cierre de la playa de las Alcaravaneras, al que se ha procedido en más de una ocasión. Por ello, en 2012 se anunció que La Luz establecería un sistema de control de calidad en aguas portuarias para garantizar, entre otras cosas, que sea seguro bañarse en la mencionada playa.

Análisis

La periodicidad de los análisis sería trimestral para los muestreos del medio pelágico -aguas- que incluye indicadores físico-químicos y biológicos, mientras que con una frecuencia de cuatro veces al año se realizarían en zonas de playas con indicadores microbiológicos. Por último, con una frecuencia anual, se llevarían a cabo los muestreos del medio bentónico -fondos- con indicadores físico-químicos.

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