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Regata Trasatlántica. El comienzo del viaje

´Tornado´ y lluvia dan salida a la ARC

La capital despide a las más de 200 embarcaciones que parten rumbo al Caribe

Vista de la salida de la ARC desde el Hospital Militar.

Vista de la salida de la ARC desde el Hospital Militar. JOSÉ CARLOS GUERRA

"¡Adiós, amigo! Goodbye, my friend! See you soon! Auf Wiedersehen!". Así despedía el speaker, el popular Pedro Texaco, a cada uno de los más de 200 barcos -con más de 1.250 tripulantes de 41 países distintos- participantes en la treinta edición de la Atlantic Rally for Cruisers (ARC) de este año, que ayer partieron en dirección hacia la isla de Santa Lucía, situada en el mar Caribe, además de algunos otros que los acompañaban en su salida. "Esto es un espectáculo, es maravilloso", apuntaba también el animador acerca de la bella estampa que se conformaba en la bahía con la salida de las embarcaciones, a pesar de las fuertes rachas de viento, algunas nubes de lluvia y las esporádicas precipitaciones que, en cualquier caso, no empañaron la bonita imagen que se pudo disfrutar desde distintos puntos de Las Palmas de Gran Canaria.

De hecho, aunque hubo algo menos de afluencia de público que en otras ocasiones, cientos de personas quisieron estar presentes en el momento de la partida, tanto en el mismo Muelle Deportivo como en diversos sectores del paseo de la Avenida Marítima o algunas zonas más elevadas de la capital, como el Risco de San Nicolás, donde la vista de los buques en el mar y el horizonte al fondo suponen una perspectiva distinta desde la que disfrutar de la regata número treinta. Entre los espectadores que se encontraban ayer en el mismo dique estaba, sin quitar ojo de las embarcaciones que abandonaban la ciudad, Manuel Guerra. "Me encanta venir a despedirlos. Lo cierto es que se van a vivir una auténtica aventura como es cruzar el Atlántico; yo ya lo he hecho tres veces por motivos profesionales y es toda una experiencia que le recomiendo a todo el mundo", señala Guerra.

No muy lejos de allí, e igualmente concentrado en la salida de la regata, Ricardo Alonso disfrutaba por segunda vez del espectáculo. "Me gusta mucho venir a ver esto, porque es verdaderamente emocionante la solemnidad del acto", apuntaba antes de reconocer, entre risas, que también le habría gustado enrolarse en alguno de los veleros y participar de manera activa en la competición.

Algo similar admite la capitalina Teresa Ojeda, que cada año acude a disfrutar de la salida de la ARC. "En mi familia tenemos una tradición marinera, y casi siempre salimos con nuestro barco a despedir a los regatistas, aunque este año lo hemos hecho desde tierra. Eso sí, a mí me encantaría ir también y hacer el recorrido hasta el Caribe, para qué engañarnos", indicaba.

El pistoletazo de salida lo dio el Buque de Acción Marítima Tornado de la Armada a las 12.30 horas para la División Multicascos, mientras que a las 12.45 horas lo hizo para la División Racing y a las 13.00 horas para la División Crucero.

Horas antes ya se preparaban los regatistas en el Muelle Deportivo para dar comienzo a su travesía. Entre ellos, el sueco Mathias Eberg, que confesaba que ya se había despedido de su familia y que se encontraba con "muchas ganas" de iniciar el periplo. "Da un poco de miedo enfrentarse a un viaje tan largo, pero es una aventura de adrenalina pura y me encanta", comentaba.

Junto a su barco estaba atracado uno de bandera noruega en el que se enroló la también sueca Hilde Sletten, quien se mostraba "entusiasmada" por la regata, tanto como lo encantada que afirmaba estar con su experiencia en Gran Canaria. "Es un lugar maravilloso, lo hemos disfrutado", sostenía.

Quien también aprovechó su estancia en la Isla fue el inglés Rory McGrath. "Me encanta este sitio, y si encima lo comparas con que en Inglaterra está nevando en cantidades bárbaras... Pues ya ni te cuento", manifestaba antes de reconocer que lo más complicado del viaje que tenía por delante "son los muchos aparatos que tienen estos barcos" y las dificultades que se pueden presentar si se estropea alguno de ellos. "En cualquier caso, agregaba, "es genial poder hacer esta travesía".

En el mismo embarcadero, echando una mano en otro de los buques, se encontraba el sueco Jens Bengtstrom, quien espera poder participar en la competición en 2017. "Cruzar el Atlántico es algo increíble", declaraba.

Lo cierto es que las distintas embarcaciones tuvieron que prepararse con avituallamiento suficiente para tan largo viaje a mar abierto. Y uno de los elementos que más sobresalía en las cubiertas de algunas embarcaciones eran los depósitos de agua, con cientos de litros en su interior para poder aguantar durante tantos días antes de llegar a destino.

También estuvo presente el alcalde, Augusto Hidalgo, junto al segundo teniente de alcalde y concejal de Turismo, Pedro Quevedo, y el concejal de Movilidad y Ciudad de Mar, José Eduardo Ramírez, que no quisieron perderse el tradicional acto de despedida desde el Muelle Deportivo.

El regidor y los ediles, a los que se unió también la consejera de Turismo del Cabildo de Gran Canaria, Inés Jiménez, pudieron despedir personalmente y desear una feliz travesía hasta Santa Lucía a las tripulaciones que partían desde los pantalanes del citado Muelle Deportivo.

Hidalgo destacó la importancia que supone para la ciudad acoger cada año la ARC. "Ya son 30 ediciones de esta regata que está íntimamente ligada a la ciudad y que cada año bate récords de participación. Es todo un espectáculo ver estas embarcaciones saliendo del puerto, y una oportunidad también para comercios, hoteles y negocios de la ciudad ya que se calcula que la rentabilidad económica que deja el paso de la ARC por Las Palmas de Gran Canaria es superior al millón de euros", expuso el regidor.

Antes de la partida, las bandas de música Gran Canaria y Guayedra amenizaron la velada en el Puerto entre las 11.00 y las 12.00 horas, con un pasacalles del que pudo disfrutar tanto el público como los equipos de los buques.

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