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El vapor que varó en Matadero

Una densa niebla hizo que el buque 'Zuleika' encallara en la costa de la capital en 1920 - Reflotarlo fue imposible y en los años 303 se desguazó

Un grupo de niños observa el vapor 'Zuleika' desde la bahía.

Un grupo de niños observa el vapor 'Zuleika' desde la bahía.

El atardecer en la bahía de Las Palmas de Gran Canaria suele ser, sobre todo si las características del tiempo atmosférico lo permiten, un espectáculo digno de admiración. Pero la tarde del 7 de octubre del año 1920, la tripulación de la embarcación británica Zuleika pudo ver, desde la cubierta, cómo una densa neblina imposibilitaba vislumbrar la costa. De repente, el buque varó con violencia en medio de un gran ruido y quedó encallado junto a la salida al mar del barranco Guiniguada. Desde el mismo puente de mando, el capitán del barco, M. B. J. Ramsey, encendió los focos indicadores de auxilio y lanzó las bengalas de emergencia.

LA PROVINCIA llevaba en su portada, al día siguiente, la noticia del vapor encallado. El artículo en cuestión relataba lo siguiente: "A las siete y treinta aproximadamente de anoche circuló por esta población la noticia de que frente a la playa del Matadero se había encallado un vapor. Nos trasladamos al sitio indicado, donde ya había numeroso público y pudimos comprobar la veracidad de la noticia. En las inmediaciones del vapor ya había un remolcador que seguramente al ver desde el Puerto las bengalas de auxilio que lanzó el barco cuando quedó encallado vino en su socorro. Por momentos fueron llegando varios remolcadores y una falúa. El sitio donde encalló el barco se nos dice que no existen mariscos sino que el fondo es de callaos".

El gerente de la consignataria Cory, José Hernández Sánchez, explicó que el barco había estado el anterior 1 de julio en el Puerto de La Luz y de Las Palmas, y que había realizado el mismo recorrido que el llevado a cabo el día que varó.

En la mañana del 8 de octubre incluso se unieron a las tareas de rescate varios prácticos del Puerto, pero todo intento de ponerlo a flote fue en vano. El buque había sufrido algunos daños al naufragar, y varias vías de agua anegaron la sala de máquinas y la bodega central, llena de cuartos de novillo enfriado.

Mientras continuaban los trabajos para sacarlo a flote, el día 9 comenzaron a funcionar las bombas que tenían por objeto desalojar agua de las bodegas inundadas, pero los esfuerzos fueron en balde.

Los buzos y el personal técnico del vapor danés de salvamento Smir Svitzer -que había arribado el 16 de octubre procedente de Gibraltar- ofrecieron un informe en el que se reflejaba que el reflotamiento era difícil de lograr.

La situación empeoró a principios del mes de noviembre, cuando el mar de leva empujó hacia tierra al buque encallado. Los esfuerzos para sacarlo a flote se encuentran, además, con la dificultad que suponían los destrozos que el mar había ocasionado en el casco.

Toda la tripulación, salvo el maquinista, dos fogoneros y el mayordomo, desalojó el barco y embarcó hacia Inglaterra, y el vapor de salvamento también abandonó el lugar. El intenso mar de leva arrastró aún más a tierra al Zuleika, incrementando las averías que ya tenía.

Mientras la compañía de seguros inglesa Lloyd se hizo cargo de todos los daños y pérdidas sufridas, las cincuenta toneladas de carne que había a bordo las adquirió el empresario local Gonzálvez, y las Islas quedaron abastecidas durante bastante tiempo.

Ya en los años 30, los restos del barco fueron desguazados, aunque aún se conserva la campana del puente de mando, con la que se hizo José de la Rosa Doreste en un puesto de chatarra del Puerto, para donársela a la ermita de la Virgen de la Peña, en El Palmar (Teror), donde todavía se encuentra.

La Asociación Canaria de Coleccionistas Marítimos (Accomar) está llevando a cabo una recopilación de los buques hundidos en el puerto de la capital grancanaria y del resto de la Isla, entre los que se encuentra el Zuleika.

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