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El Consejo Social advierte de los riesgos para la salud de la planta de biomasa

El órgano de la ULPGC analiza las ventajas e inconvenientes de la ubicación elegida por Ence para instalar la central, en la zona de La Esfinge del Puerto

El Consejo Social advierte de los riesgos para la salud de la planta de biomasa

El Consejo Social advierte de los riesgos para la salud de la planta de biomasa

Un grupo de investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) alerta sobre los riesgos de la planta de biomasa que la empresa Ence (Energía y Celulosa) planea instalar en la zona de La Esfinge del Puerto de La Luz y de Las Palmas, dada la ubicación propuesta. Así, una de las principales conclusiones, analizadas por el Consejo Social de la ULPGC, es acerca del riesgo para la salud y medioambiental que supondría la central: aunque el peligro tecnológico, dada la ubicación propuesta, es bajo, es decir, que no representa un peligro directo en caso de accidente a las industrias y edificaciones cercanas, las dimensiones del consumo de biomasa como combustible y su impacto tóxico sobre la contaminación urbana es elevado. Asimismo, explican que la tipología de los vientos predominantes y su orientación característica y estable en la ciudad, "llevaría a situaciones de alto riesgo real con la puesta en funcionamiento de esta central".

A estas y otras conclusiones se llegó en un debate moderado por Antonio Falcón Martel, vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de la ULPGC, y en el que participaron los profesores doctores Jaime Sadhwani Díaz, director de Sostenibilidad y Prevención de Riesgos de la ULPGC; Luis Domínguez Boada, responsable del servicio de Toxicología; Blas Galván González, Investigador del Instituto Universitario en Sistemas Inteligentes y Aplicaciones Numéricas en Ingeniería; y Juan Alejandro Ortega Saavedra, director del grupo de Investigación en Ingeniería Térmica. También intervino como ponente, con una conferencia, Arturo Romero Salvador, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad Complutense de Madrid.

En relación a la dependencia energética con respecto a l exterior y la descomposición del balance global de dióxido de carbono, el Consejo Social estima que, dado que las orientaciones para este tipo de plantas por parte de la Unión Europea para garantizar la minoración del impacto de incremento de dióxido de carbono es que el suministro de biomasa se establezca desde un radio de 50 kilómetros alrededor de la central, esto no se cumpliría. En consecuencia, al tener que importarse la biomasa y utilizarse transporte marítimo, descompensa el balance final de dióxido de carbono y "hace más dependiente energéticamente del exterior al territorio insular".

También se detalla una serie de ventajas que, desde el punto de vista socioeconómico, se atribuyen a utilizar la biomasa como combustible, pero que en el caso concreto de Gran Canaria no son aplicables o necesitarían un estudio más profundo y exhaustivo. Entre ellas se encuentran la reducción de los riesgos de incendios forestales, el aprovechamiento de residuos agrícolas, una mayor independencia de las fluctuaciones de los precios de los combustibles provenientes del exterior y una mejora aparente de las condiciones socioeconómicas de las áreas rurales.

En el debate se planteó que la planificación correcta del suministro energético de las Islas es un problema de crucial importancia para el desarrollo social y económico futuro. "El crecimiento poblacional conlleva incrementos continuos de consumo de energía que comprometen no sólo la autonomía energética del territorio insular, sino pueden poner en riesgo al entorno medioambiental privilegiado que tiene el archipiélago canario. Una de las soluciones a esta planificación", se afirmó en las jornadas, "pasa por ir introduciendo de forma paulatina energía en el sistema canario desde fuentes renovables propias, que reduzcan a medio plazo la dependencia de combustibles fósiles y otras materias combustibles procedentes del exterior".

Una de las alternativas de bajo impacto en el balance final de la producción de dióxido de carbono es la utilización de energía procedente de biomasa, pues, en líneas generales, emplearla como combustible provoca, respecto de sus homólogos fósiles, una disminución de las emisiones de azufre y otros contaminantes. No obstante, el uso de la biomasa como combustible tiene sus limitaciones e inconvenientes, que estos expertos ponen de manifiesto ante la instalación de esta planta de Ence en el Puerto.

Desde el Consejo Social de la ULPGC se considera que la solución al problema energético insular requiere, ante todo, "de grandes dosis de sensatez y sentido común, pero especialmente de información técnica y científica que permita una toma de decisiones en este ámbito fundada y que proteja los intereses ciudadanos y sus derechos a la salud, a cuidar su medioambiente y a un abastecimiento energético que no sea agresivo con su hábitat".

Oficialmente, Ence no ha retirado su propuesta para instalarse en La Luz, si bien a mediados del mes de enero, ante el anuncio del Gobierno de Canarias de que no autorizaría el proyecto después de los dos informes negativos emitidos por Sanidad, apuntó que iniciaría la tramitación de una ubicación alternativa para la planta. "No cumple, y no podrá ser dada [la autorización]. Mucho tendrá que cambiar el proyecto y mucho tendrán que garantizar para que los informes sean positivos", declaró en su momento el presidente de la comunidad autónoma, Fernando Clavijo.

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