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Un policía se juega cuatro años de prisión por inventarse una multa

El agente denunció a un vecino de El Lasso por aparcar 48 horas en el mismo sitio, lo que se demostró falso

Un policía se juega cuatro años de prisión por inventarse una multa

Un policía se juega cuatro años de prisión por inventarse una multa

La Audiencia de Las Palmas dejó ayer visto para sentencia el juicio a un policía local que afronta cuatro años y medio de cárcel por falsear una multa contra un vecino de la capital para "perjudicarle", según la Fiscalía y el Ayuntamiento.

Ambas instituciones acusan a Francisco C. O. de falsificación de documento público al "faltar a la verdad" en la redacción del boletín de la denuncia, aunque el fiscal introdujo una calificación alternativa por si la Sección Segunda de la Audiencia considera excesiva la pena prevista en relación a la gravedad de los hechos (oscila entre los tres y los seis años de cárcel). El castigo alternativo consiste en un año de suspensión y el pago de diez meses de multa a diez euros diarios, en este caso no por cometer el supuesto engaño de forma deliberada, sino por incurrir en una imprudencia grave al dar por hecho que el coche estuvo 48 horas estacionado, sin realizar una "comprobación mínima" de que fuera así.

El agente denunció el vehículo a las 04.00 horas del 10 de octubre de 2014, pero el vecino demostró con un tique de aparcamiento que un día antes, entre las 13.44 y las 18.09 horas, tenía el furgón en la dársena del Muelle Deportivo, a donde había ido a pescar

El acusado admitió que una semana antes su compañero y él discutieron en el barrio de El Lasso con el vecino, quien regenta un quiosco y había requerido a los agentes por malos olores y la existencia de ratas en los alrededores, pero Francisco C. O. niega que le multara por animadversión o represalias tras ese conflicto.

Asegura que otro residente, durante una ronda nocturna, se quejó de que el furgón estaba siempre estacionado en el mismo lugar y, por tanto, impedía al resto ejercer su derecho a aparcar en igualdad de condiciones. Lo comprobó dos noches seguidas, en horas de la madrugada, durante su turno, pero "no hizo un seguimiento continuo" porque "parecería una persecución y eso nunca se ha hecho", respondió a preguntas del ministerio público.

Según el imputado, en ese tipo de denuncias "no se puede asegurar al 100 por 100" que el coche no se mueve de sitio. Para corregir esa carencia en la comprobación de la infracción, "está el pliego de descargo", añadió el agente, que responsabiliza al Ayuntamiento de incumplir ese trámite y, por tanto, de impedirle revisar la multa tras aparecer el resguardo del aparcamiento en el Muelle Deportivo. Su compañero de patrulla, que estuvo imputado y luego pasó a ser testigo, ratificó esa versión e incidió en el "afán recaudatorio de la Administración", que, según él, impone las sanciones y cobra las multas sin que los agentes se ratifiquen en ellas. La defensa, que fue ejercida por Daniel Mostesdeoca, reclamó la absolución con ese argumento.

El fiscal, en cambio, considera que debió comprobar la veracidad de los hechos relatados en el boletín de denuncia. El jefe de la unidad nocturna, en ese aspecto, explicó que las denuncias de ese tipo suelen estar "cogidas por los pelos" y, por esa razón, hay que extremar las comprobaciones. Asimismo reveló que El Lasso es un barrio dormitorio y, en estos casos, no se interponen multas por mal estacionamiento, sino que se aplica un protocolo para alertar a los residentes antes de llegar a ese extremo.

Asimismo ratificó la versión del afectado, quien, tras el encontronazo con los agentes, acudió al Ayuntamiento para quejarse del trato policial, pues sospechaba que uno de ellos también estaba detrás de la denuncia. Llevó los números de placa que le dieron en el incidente, y el jefe del servicio comprobó que uno se correspondía con el comisario jefe, Francisco Javier Henríquez. De esa manera comenzó la investigación que acabó en el juzgado.

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