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El 61% de los barrenderos que limpian las calles de la ciudad son eventuales

La última oferta de empleo público se remonta a 1994 -Más de 2.000 personas han pasado por el servicio de Limpieza Viaria durante los últimos catorce años

Un barrendero realiza labores de limpieza en el parque San Telmo.

Un barrendero realiza labores de limpieza en el parque San Telmo. J.C. GUERRA

El 61% de los barrenderos del servicio municipal de limpieza viaria de la capital grancanaria son contratados eventuales, una situación que los propios representantes de los trabajadores califican de fraudulenta e irregular y que se ha producido porque en los últimos 21 años no se ha convocado ninguna oferta pública de empleo para cubrir las vacantes y aumentar los operarios en función del crecimiento del municipio. La plantilla de Limpieza Viaria tiene en la actualidad un total de 429 trabajadores, de los cuales 263 son temporales y el resto son fijos. A estos hay que añadir los 220 trabajadores que pertenecen a FCC y se ocupan de varias zonas de la ciudad, en las que se ha privatizado el servicio.

Según datos facilitados por la concejala de Sosteniblidad y Limpieza, Pilar Álvarez, que ha sido el blanco de las críticas -incluidas las de sus propios compañeros de Podemos en Las Palmas Puede-, por cambiar el sistema de contratación que ha estado vigente en el Ayuntamiento desde hace varios lustros.

Entre 2001 y 2013 han pasado por el servicio un total de 2.064 personas, que fueron contratadas a través de proyectos, "mediante sustituciones de empleados con derecho a reserva de puesto de trabajo y otras modalidades", destaca Álvarez para defenderse de las críticas de los trabajadores que aseguran que el trasiego de barrenderos sin experiencia que llegarán repercutirá negativamente en el servicio. "Todas esas personas han pasado por el mismo proceso y la misma formación, dando siempre respuesta a las necesidades del servicio", sostiene.

Álvarez asegura que está estudiando cubrir algunas vacantes del servicio mediante una oferta pública, aunque reconoce que la ley estatal mantiene bloqueada esta salida. Los trabajadores, por su parte, reclaman que se cree una bolsa de trabajo para acceder al servicio, mientras se convocan los concursos y rechazan que la única vía para acceder al trabajo de barrendero sea a través de Asuntos Sociales, tal y como ha decidido la concejala. "Está convirtiendo el servicio de Limpieza en una ONG. Nosotros estamos de acuerdo es que se reserve un porcentaje para las personas que están en exclusión social, pero lo que debe primar, a la hora de contratar, son criterios que redunde en la mejora del servicio", se quejan los trabajadores consultados, que prefieren permanecer en el anonimato. El nuevo criterio de contratación que ha puesto en marcha la edil de Equo da preferencia a las personas en situación de exclusión social o que carecen de ingresos, lo que deja fuera por el momento a la mayoría de los 240 operarios que se han ido quedando en el paro al vencer sus contratos desde octubre pasado, entre otras razones, porque cobran el paro y eso les coloca en desventaja a la hora de conseguir un puesto. Justo el pasado 2 de marzo finalizaron los contratos de 115 trabajadores que fueron fichados para un programa de limpieza que tenía una duración de dos años.

La lista

Y es que la práctica habitual desde 1994 en el servicio de Limpieza Viaria ha sido el encadenamiento de contratos. No existía una bolsa de empleo como tal, pero en la práctica ha funcionado una lista de reserva, en la que el enchufismo y el clientelismo han jugado también un papel muy relevante. Los trabajadores de la lista iban rotando pero sabían que volvían a ser llamados tarde o temprano por el Ayuntamiento, en el peor de los casos, cuando se les agotaba el paro. "Hay una barrendera que se ha pasado 17 años enlazando contratos. Tiene más de cincuenta años y se lamenta de que lo único que sabe hacer es barrer", resaltan los trabajadores.

"Antes de la crisis, nadie quería barrer las calles. Los padres le decían a los hijos: 'Estudia o te vas a quedar de barrendero. Había que ir a buscar a la gente a sus casas, pero después de la crisis, con el hundimiento del empleo en la construcción y la hostelería, la gente se mata por conseguir un empleo de barrendero", indican. Según explica Pilar Álvarez en un comunicado colgado en su Facebook, el sistema vigente hasta ahora vulneraba el principio de acceso a la función pública mediante la libre concurrencia, publicidad, igualdad, mérito y capacidad, por lo que desde junio pasado se ha optado, mientras se normaliza el acceso, por dar prioridad a los usuarios de los servicios sociales. "No podemos repetir la anterior dinámica, que, desgraciadamente, obligaba a muchas personas a estar, día tras día, llamando por teléfono y presentando curriculum en la puerta de los despachos de las concejalías ... para obtener un puesto".

El Gobierno central, señala Álvarez, "ha restringido en los últimos años el ingreso en la función pública de nuevo personal, limitando" tanto la cobertura de vacantes como la creación de nuevas plazas. No obstante, anuncia que se está estudiando la posibilidad de sacar a concurso el mayor número de plazas posibles, basándose en la condición de servicio prioritario que tiene la limpieza viaria, aunque no concreta la cifra.

El número de efectivos actual es suficiente, según Álvarez, para dar una respuesta eficaz a las "necesidades reales detectadas en el municipio", una afirmación que cuestionan los trabajadores. "En Ciudad Alta, con una población de más de 100.000 personas, hay 40 barrenderos. No dan abasto y se llegan a recorrer hasta 10 kilómetros al día", asegura un operario. Un paseo rápido por los barrios periféricos o incluso algunos situados en el centro permite comprobar las carencias del servicio. La concejala se propone enfocar la limpieza hacia la "labor preventiva", lo que "implica no sólo actuaciones puntuales para situaciones puntuales , sino el análisis de por qué se dan esas situaciones e implicar a la ciudadanía en la conservación y el mantenimiento del entorno", explica Álvarez, que añade que el pasado enero se inició un estudio sobre la situación ambiental en materia de residuos. Admite que desconoce si el municipio cumple la ratio de barrenderos. "El último estudio técnico se hizo en la década de los noventa. Desde entonces la ciudad ha crecido y sus necesidades han variado, por lo que mi intención durante este mandato es hacer un nuevo estudio de la estructura y las necesidades del municipio que nos permita dimensionar los servicios".

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