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Infraestructuras III fase del parque urbano

Adiós a los campos de La Ballena

Las antiguas canchas de fútbol se reconvierten en un área de ocio tras años de abandono

La reconversión de los campos de fútbol de La Ballena, en estado ruinoso desde hace tiempo, en una gran explanada ajardinada y un circuito deportivo está en marcha. Desde hace unos días dos excavadoras trabajan en el terreno de lo que será la III fase del parque deportivo de La Ballena, después de que el pasado viernes Dragados se hiciera cargo del proyecto al presentar la oferta más ventajosa y de que el gobierno del Tripartito se negara a invertir más dinero en la rehabilitación de las instalaciones -ha sufrido varias desde su inauguración en 2002- al hallarse sobre un terreno que aún no está asentado.

Unos minutos de paseo por este pulmón verde de la ciudad pone en evidencia, sin embargo, que el mal estado de las canchas se reparte también por el parque, que sufre un gran abandono. Tanto en jardinería como en limpieza y estado del mobiliario urbano, sin contar con los inquilinos que aún viven en los vestuarios, situados entre el campo de fútbol Adolfo Silva -que está en buen estado y utilizado por los equipos deportivos regionales y de base de la ciudad- y el resto de las canchas deportivas.

Precisamente, un incendio provocado en los vestuarios el pasado mes de junio fue uno de los últimos incidentes que volvieron a sacar a la palestra el mal estado en el que se encontraban los campos de fútbol, abiertos durante el mandado de José Manuel Soria.

Con la demolición de los seis campos de fútbol y el vestuario se inicia el acondicionamiento de unos 73.800 metros cuadrados del parque deportivo y de ocio, situado en el mismo barranco de La Ballena y entre los barrios de La Feria y Escaleritas.

El importe total de la obra, que se hará con fondos del Plan de Cooperación 2017 entre el Ayuntamiento y el Cabildo, es de 692.421,03 euros, pese a que fue presupuestada por los técnicos del Ayuntamiento por un valor de 989.597,02 euros.

El derrumbe de las canchas deportivas y su adecuación en un espacio verde, donde se plantarán especies vegetales de gran porte se hará en dos fases. La primera fase se llevará a cabo en esos últimos meses de 2016 y, la segunda, en los primeros de 2017. Está previsto que la obra finalice en cinco meses.

La actuación prevista permitirá unir el campo de fútbol Alfonso Silva con el palmeral y el corredor deportivo, que puso en marcha el PP en la anterior legislatura en la ladera que va paralela a la autovía desde Escaleritas hasta La Minilla, y cuya entrada se encuentra a la altura de la rotonda del hospital Negrín.

Esparcimiento y deporte

Aparte de un gran espacio verde para el esparcimiento, que ocupará 8.712 metros cuadrados, también habrá un área dedicada al deporte. Esta zona estará compuesta por unos 6.000 metros de tierra batida y dos superficies en las que se instalarán aparatos biosaludables. En la parcela se diseñarán recorridos peatonales de arena y también espacios para el descanso.

El proyecto también contempla la recogida y canalización de las aguas pluviales, los sistemas de riego para las zonas ajardinadas, así como la instalación de algunas fuentes ornamentales. Además de la ampliación del palmeral ya existente en otros 1.735 metros cuadrados más.

Con el acondicionamiento de esta parte del parque se establecerá un gran corredor verde accesible desde los barrios adyacentes y para todo tipo de personas, que ira desde la rotonda del hospital Negrín hasta la de La Ballena.

Los campos de fútbol fueron inauguradas en el año 2002, cuando era alcalde el ex ministro José Manuel Soria, del Partido Popular. Posteriormente, durante el mandato de su compañera de partido Pepa Luzardo se inició el proyecto del parque urbano, con fondos europeos, en el que incluso se llegó a proyectar un palacio de los deportes cubierto que jamás se llegó a llevar a cabo.

Los campos de fútbol y algunas zonas del parque comenzaron enseguida a dar problemas debido al resquebrajamiento del terreno, ya que se había construido sobre un antiguo vertedero de la ciudad en funcionamiento durante los años 70. El Ayuntamiento no había hecho un estudio geotécnico al respecto y, según un estudio de la Universidad, los terrenos necesitarían 300 años para estabilizarse.

Los problemas de una instalación de riego cercana también dieron problemas a los campos de fútbol, lo que provocó que a los cinco años de ser construidos, el Ayuntamiento tuviera que invertir 1,5 millones de euros para rehabilitar cuatro de los terrenos . Dinero que se sumaban a los más de 7,8 millones de euros que ya se habían gastado en ellos para su mantenimiento.

En 2009, unos 3.000 niños, pertenecientes a una docena de clubes de base que practicaban deporte en las canchas tuvieron que ser trasladados a La Mayordomía, en Tamaraceite, para entrenar debido a la peligrosidad que presentaban las instalaciones deportivas.

Fue entonces cuando el gobierno socialista de Jerónimo Saavedra decidió no invertir más dinero en ellos y reconvertirlo en un parque, manteniendo el campo que estuviera en mejor estado. Sin embargo, el proyecto nunca se llevó a cabo.

Durante el mandato del popular Juan José Cardona los campos continuaron en igual estado, aunque seguían siendo utilizados por los vecinos de la zona. El césped artificial que estaba en buen estado fue aprovechado en 2013 para acondicionar el campo de Las Torres, que estaba cerrado por no reunir las condiciones aptas para jugar al fútbol y no haber dinero por la crisis económica para su rehabilitación. Finalmente, el Tripartito decidió este año afrontar la reconversión de los campos de fútbol en un gran área de esparcimiento.

El abandono durante estos años de las canchas deportivas ha repercutido en todo el parque. La inestabilidad del terreno ha abierto el pavimento en las rampas de acceso al parque por la calle Gustavo J. Navarro, en el barrio de Escaleritas, donde la vegetación brilla por su ausencia y, la existente, crece a su libre albedrío. La ladera que da a la avenida Guillermo Santana Rivero, en el barrio de La Feria, hay más arbolado pero al adentrarse en la zona se aprecian calvas inmensas de tierra sin vegetación y basura acumulada.

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