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Árboles singulares en peligro de caída

Los expertos avisan del mal estado del drago de la plaza Espíritu Santo y los palmitos de San Nicolás

Imagen del drago de la plaza del Espíritu Santo. JUAN CARLOS CASTRO

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"La ciudad se ha convertido hostil para la vegetación". La mezcla entre preocupación e indignación se percibe en las palabras del técnico agroambiental, Marco Díaz- Bertrana Sánchez, cuando se le pregunta sobre la flora de Las Palmas de Gran Canaria. Y es que tal y como vienen denunciando él y algunos compañeros de profesión, algunas especies están a día de hoy en el corredor de la muerte, a pesar de haber sobrevivido al paso del tiempo durante décadas e incluso algo más de un siglo. Es el caso del drago de la plaza de Espíritu Santo, pero también de los cuatro palmitos que aún se mantienen en pie donde cayeron el pasado mes de septiembre los gemelos en las faldas del risco de San Nicolás. Del primero, a los expertos les preocupa la inclinación. De los segundos, las plagas y el abandono. Ante esto, el Ayuntamiento capitalino ha empezado a elaborar el catálogo de especies protegidas de la capital, según informó ayer la concejala de Parques y Jardines, Inmaculada Medina.

Lo ocurrido en septiembre en el jardín de la Casa Bautista, convertida en una escuela infantil por su nuevo propietario, el colegio Canterbury, fue el detonante para emprender una lucha por la defensa de la vegetación urbana a través de una plataforma ciudadana. En el citado patio se talaron varias ejemplares de especies protegidas como dragos y acebuches, dejando tan solo una palmera como legado del que fue uno de los jardines más importantes de Ciudad Jardín y, en definitiva, de todo el municipio.

Hace dos meses también fue cuando tuvo lugar otro trágico acontecimiento para la vegetación de la capital. Las dos palmeras gemelas que llevaban una centuria erguidas de forma paralela en la parte inferior del risco de San Nicolás, en el margen izquierdo de la Autovía del Centro, se desplomaron contra el suelo. La causa, según se achacó en el momento, fue el continuo movimiento de maquinaria pesada por la zona en la que se estaba reconstruyendo un muro de contención. Pero el diagnóstico Díaz- Bertrana Sánchez fue aún más severo: el abandono al que estaban sometidos estos árboles. El mismo que advierten sufren los palmitos que aún sobreviven en los últimos vestigios de la finca del Pambaso.

Y es que según el botánico Carlos Suárez, algunos de estos ejemplares podrían estar infectados por la diocalandra frumenti, a plaga que ataca a las hojas verdes de las palmeras causando su muerte por colapso vegetativo en cuestión de años. Estos insectos son el principal motivo de las Phoenix canariensis, tal y como explica el técnico agroambiental, pero también lo es la forma de mantenimiento que tienen los ejemplares que sobreviven. Según denuncia Díaz- Bertrana, se realizan técnicas de cepillado del tronco, "que están prohibidas", así como se usan los trepolines para subir a las palmeras "cuando esto está permitido en Europa para subirse a ellas cuando hay que talarlas". Esto daña severamente a esta especie ya que "su tronco no llega nunca a cicatrizar", explica. Su queja también se extiende al hecho de que "no se desinfecta al podar un ejemplar enfermo, por lo que se contagia a otros que están sanos" y también a que cuando se realiza esta acción, se corta muy cerca del tronco.

En lo que a los ejemplares de San Nicolás se refiere, el experto no se atrevió a hacer un diagnóstico sobre la salud de estos palmitos, si bien coincidió con Suárez en la situación delicada que presentan. Ante esto, la concejala aseveró no poder hacer nada más que aconsejar sobre su mantenimiento a los propietarios de este terreno en los que no puede intervenir el Consistorio al tratarse de suelo privado. En cualquier caso, el botánico advierte que las palmeras que cayeron hace meses continuaban en el mismo lugar el pasado domingo.

Otro árbol que amenaza con ir al suelo es el drago de la plaza Espíritu Santo, según advierte Carlos Suárez, quien recomienda que se le rodee con un funcho para dotarlo de puntos de apoyo. "Yo no me atrevo a decir si se va a ir para el piso o no, porque no soy experta y para eso están los técnicos que hacen el trabajo de conservación y mantenimiento de todas las áreas verdes del municipio. Aún así, sí puedo asegurar que todas tienen su tratamiento", señaló Medina al respecto.

La concejal también informó de que el inventario de la flora urbana está ya en marcha. "Estamos recopilando información, sobre todo de la empresa que trabaja con el Ayuntamiento. Es un trabajo que nos va a llevar su tiempo porque es muy detallado que primero se hará de los espacios públicos y, después, se incorporarán las que están en zona privada". A pesar de respaldar esta acción promovida por una plataforma ciudadana, para que sea verdaderamente efectiva Marco Díaz- Bertrana considera que el catálogo ha de llevarse reuniendo a todos los agentes, es decir, a los vecinos, a los técnicos y a los historiadores "porque a lo mejor en un barrio un árbol es singular porque lo plantó una persona importante en él. No tiene por qué ser un ejemplar que lleve plantado muchos años".

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