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Un mauritano radicalizado intenta matar a su pareja en nombre de Alá

Nema Ould afronta tres años de internamiento psiquiátrico y diez de libertad vigilada

El Juzgado de lo Penal número 5 de Las Palmas, que está especializado en Violencia sobre la Mujer, dejó ayer visto para sentencia un juicio contra un ciudadano mauritano que amenazó con matar a su pareja en nombre de Alá.

"Este es final, te voy a matar por Alá, mi Dios me dice que te mate", le espetó Nema Ould Bilal a su compañera sentimental el pasado 29 de abril. Ocurrió en la capital grancanaria, en pleno proceso de radicalización de Ould Bilal. Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas, tras entrevistarse con el acusado varias veces durante los últimos meses, le han diagnosticado un "delirio de carácter místico".

Los médicos forenses sostienen que el acusado "permanece instaurado de manera firme en sus convicciones" religiosas, una conclusión que ha llevado a la Fiscalía de Las Palmas a reclamar varias medidas de seguridad al considerarlo peligroso por ese proceso de radicalización.

De hecho, durante el juicio celebrado ayer en Penal número 5, Nema Ould Bilal no sólo admitió los hechos por los que formula acusación el ministerio público, sino que se reafirmó en su devoción por el Corán, con una única novedad, que Alá le ha dicho ahora que no mate a su pareja, según afirmó el imputado en un momento del interrogatorio judicial y han explicado fuentes que estuvieron presentes en la vista oral.

La defensa, en ese sentido, se mostró conforme con las medidas de seguridad planteadas por la Fiscalía: tres años de internamiento en un centro penitenciario psiquiátrico y otros diez años de libertad vigilada tras cumplir la pena de internamiento.

El ministerio público ha optado por sustituir las penas de cárcel por las medidas de seguridad al considerar que el "delirio místico" sufrido por Nema Ould Bilal merma por completo sus facultades mentales para poder comprender la gravedad de su comportamiento y obrar en consecuencia.

Los hechos ocurrieron sobre las 09.00 horas del 29 de abril en el piso que la pareja compartía en la capital grancanaria. Nema Ould Bilal se metió en el dormitorio con la intención de intimidar a su compañera. Llevaba una navaja en la mano derecha y, con la otra, le agarró del cuello y la amenazó mientras ella seguía acostada: "este es el final, te voy a matar por Alá, mi Dios me dice que te mate". Luego se sentó al borde de la cama, besó su teléfono móvil y gritó "por Alá por Alá".

El móvil reproducía en esos momentos los versos del Corán. La mujer, que es canaria y no practica el islamismo, logró refugiarse en el baño. Finalmente Nema Ould Bilal le propinó un puñetazo en la cara. Asegura que decidió no matarle porque Alá le dijo en el último instante que no lo hiciera.

El fiscal de Violencia sobre la Mujer, Jesús Lomba, formuló acusación contra Nema Ould por amenazas no condicionadas y lesiones. Por el primer delito solicita un año de internamiento psiquiátrico y cinco de libertad vigilada, así como dos años de internamiento y cinco de libertad vigilada por el segundo delito. La fiscal que acudió ayer al juicio, Mónica Rodríguez, elevó a definitivas esas conclusiones al considerar probados los hechos, que fueron admitidos por el acusado.

La Fiscalía, dada la peligrosidad del imputado por su extremismo religioso, ha pedido al juzgado que Nema Ould esté siempre localizado mediante aparatos electrónicos. Durante esos 10 años de libertad vigilada, además de estar "permanentemente" localizado por la Policía, no podrá acercarse a menos de 1.000 metros de la víctima.

Y es que el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) ha fichado a Nema Ould Bilal por la radicalización de sus creencias religiosas. El mauritano ha negado que tenga vínculos con la yihad, pero los médicos forenses lo describen en sus informes como una persona peligrosa que es capaz de hacer cualquier cosa por su delirio místico, según explican fuentes judiciales conocedoras del caso.

El acusado, en ese sentido, se comporta con cordura y sensatez en su vida diaria, salvo cuando se le cuestionan sus convicciones religiosas, pues no tolera que le lleven la contraria y mucho menos que se critique su fe en el islam.

Tanto la víctima como su madre relataron en el juicio que la obsesión por la religión de Nema Ould Bilal se agudizó en los últimos meses antes de la agresión. El acusado, tras ese ataque, le dijo a la madre de ésta que no tenía la intención de hacer daño a su hija, que todo había ocurrido porque lo quería Alá.

Esa voz divina que oye en su cabeza, según los forenses, es lo que le hace peligroso porque está vinculada a su fervor religioso. Es más. El hecho de agarrar a su pareja del cuello, amenazarla con una navaja y arrepentirse luego, parece una escena sacada del pasaje bíblico del Sacrificio de Abraham, donde éste se plantea matar a su hijo Isaac como sacrificio para el holocausto. Su mujer, en ese momento, estaba embarazada. Ahora tiene un hijo de pocos meses.

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