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Entrevista a Juan Miguel Cerpa

"Los vecinos rehabilitarán las zonas verdes del Cono Sur"

"La falta de inversión en los polígonos durante años los ha degradado y convertido en barrios dormitorio", denuncia el arquitecto urbanista y técnico del servicio de Urbanismo de Las Palmas

Juan Miguel Cerpa, en su despacho del servicio de Urbanismo del Ayuntamiento capitalino.

Juan Miguel Cerpa, en su despacho del servicio de Urbanismo del Ayuntamiento capitalino. TONY HERNÁNDEZ

¿ Qué caracteriza a los barrios vulnerables?

La vulnerabilidad de los barrios se produce por la falta de cohesión con el resto de la ciudad. No disponen de servicios de movilidad adecuados y además tiene una población muy mayor, con pocos recursos económicos, el índice de paro es altísimo y hay un alto porcentaje de fracaso escolar. Hay tres tipos de ciudad, la baja o tradicional; los barrios de la periferia que surgieron en la posguerra y los polígonos, que crecieron después de los años 60 y en los que hay que invertir porque están muy deteriorados. La ciudad nueva, que está en Siete Palmas, absorbió a la gente joven de los polígonos. En los barrios de la periferia, como Los Giles, Las Mesas, Salto del Negro, El Secadero, La Matula o El Fondillo, entre otros, se instaló la gente que vino del campo. En los años 60-70 aparecieron -con la construcción de la vivienda pública- los polígonos, como El Lasso, Vega de San José, Tres Palmas, etc. En los 80, el Ayuntamiento invirtió muchísimo dinero en los barrios periféricos. Estuvo casi 18 años trabajando en ellos y se les dotó de agua, alcantarillado, accesos, aceras, parques, etc, y se puso en práctica el urbanismo de proximidad.

¿En qué consiste?

Es lo que hay en la ciudad tradicional, en barrios como Vegueta. Triana o Canteras y Alcaravaneras, donde las plantas bajas están llenas de actividades. No tienes que irte fuera de tu barrio para encontrar al zapatero, comprar el pan, ir al colegio o acceder a otros servicios. Sin embargo, nadie invirtió en polígonos como Zárate, El Lasso o Las Rehoyas y por eso son todavía barrios dormitorios y se han ido degradando. Cuando surgió Siete Palmas en los años 90, se vendieron miles de viviendas a gente joven pero el censo del municipio no subió porque las personas que se fueron ahí procedían de los polígonos, como la Vega de San José o Zárate. Esos polígonos que ahora llamamos barrios vulnerables se han quedado con gente mayor y los que no pudieron salir porque no tenían trabajo. Cuando esos polígonos pasaron a la tutela municipal pudimos reconstruir El Polvorín y lo mismo haremos en Tamaraceite y Las Rehoyas.

¿En qué medida influye el urbanismo en la vulnerabilidad de los barrios?

Hay un tipo de concepción urbanística que favorece la vulnerabilidad porque no facilita la cohesión social. La concepción del sistema de transporte, de la accesibilidad y la movilidad obstaculizan en esos casos la cohesión de los barrios, a los que tenemos que llevar unos buenos servicios de transporte, unas buenas carreteras y sendas y caminos peatonales bien conectados con el resto de barrios para evitar esa baja cohesión social y vulnerabilidad.

¿Cuál es la situación del Cono Sur?

En la Vega de San José hay cada vez menos niños, lo que se ve en el cierre de colegios, como el Santiago Tejera de San Cristóbal. El colegio Carlos Navarro Ruiz también está cerrado y los Alisios 1 y Alisios 2 y el colegio de Salto del Negro también. La Consejería de Educación prefiere coger una guagua y desplazarlos a todos a un único centro que tener cinco abiertos con 30 niños cada uno. Es tan clara la necesidad de resolver esa situación de vulnerabilidad social que las políticas europeas han cambiado los requisitos para obtener fondos. Ya no se contemplan ayudas para hacer calles, colegios o plazas. Ahora los objetivos de los proyectos tienen que cumplir los requisitos de las Estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Edusi). Sólo se da dinero si cumplen los cuatro objetivos temáticos que han establecido: inclusión social y lucha contra la pobreza, economía baja en carbono, mejora del uso de las tecnologías de la información (TIC) y conservar y proteger el medio ambiente. En el Ayuntamiento se han reunido tres servicios municipales (Ciudad de Mar, Urbanismo y Nuevas Tecnologías) y hemos confeccionado un programa de rehabilitación integral del Cono Sur.

¿Por qué se ha elegido el Cono Sur para ese programa y no Las Rehoyas o Tamaraceite?

Porque es un área bastante extensa y es interesante cohesionar los diferentes barrios que hay ahí. Son barrios que no se van a tirar abajo, como Las Rehoyas. El proyecto contempla la conexión de los barios altos de Pedro Hidalgo y El Lasso con San Cristóbal y de la ladera de San José con la Vega de San José. Vamos a rehabilitar un edificio del antiguo colegio de San Cristóbal, donde está ahora la Universidad Popular, que será trasladada al antiguo colegio Carlos Navarro Ruiz, en el paseo de San José, que también está cerrado. Se van a cambiar todas los bombillos de las farolas y cambiarlos por leds que no consumen casi nada. Se van a comprar guaguas eléctricas para conectar los barrios altos con los bajos. Estamos gestionando la compra de las antiguas instalaciones del colegio Rubalcava, en San José, para colocar el centro de mando del programa de desarrollo sostenible, donde se van a dar clases de capacitación agraria, informática o albañilería para que sean los vecinos los que rehabiliten las zonas verdes de sus propios barrios, con el objetivo de promover también la inclusión social. Estamos trabajando en este proyecto desde 2015.

¿Que otras intervenciones se contemplan?

Habrá actuaciones de dinamización socioeconómica y potenciaremos una minizona comercial abierta en Pedro Hidalgo. Se instalarán paneles de energía fotovoltaica en las cubiertas de los colegios y también se contempla la recuperación del torreón de San Cristóbal, así como el acondicionamiento de sendas y caminos desde El Lasso hasta el paseo de San José y la mejora de la accesibilidad del paseo de San José. Vamos a crear el edificio Faro en el colegio de San Cristóbal, donde se instalará un observatorio atlántico con la Plocan. Toda la entrada del Cono Sur de la ciudad, desde El Tritón hasta Zárate, se reverdecerá y se eliminarán los grafitis y carteles publicitarios ilegales. Vamos a conectar el carril bici desde el paseo de San Cristóbal hasta la playa de los Cernícalos. En Pedro Hidalgo, se rehabilitará la Casa de la Guardesa, donde antes estaban los barracones, para crear un centro de interpretación de la naturaleza y una zona de merenderos. Estamos haciendo un plan director de sendas y caminos para que la gente pueda ir caminando.

¿Por donde va a empezar el proyecto?

Por el centro del Rubalcava, porque es ahí donde van a estar los colectivos vecinales y se va a impartir la formación. Después se harán las pasarelas de San Cristóbal y la mejora de la entrada sur a la ciudad.

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