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Entrevista a Mingo Ruano (Don Juan)

"Creo que mi relación con Doña Inés en el más allá va a ser bonita"

"¿Lo que yo no le perdonaría nunca a Doña Inés? Pues que me dejara por otro"

"Creo que mi relación con Doña Inés en el más allá va a ser bonita"

¿Cuál es el secreto para ser un auténtico Don Juan?

Pues para ser un Don Juan no hay que tener miedo a nada, tener dinero, evidentemente, porque un Don Juan no trabaja, es un niño rico y, por supuesto, hay que tener un poco de suerte.

¿Por qué cree que usted, concretamente, se las lleva a todas de calle?

Porque como yo no hay ninguno, nena. Si yo te cuento a todas a las que yo me he zarpao ni te imaginas. Y yo no hago nada, absolutamente nada. Con un poco que hable... También hablan mucho de mi mirada.

¿Pero tendrá algún truco a la hora de mirar, o no?

Claro, hago lo que a ustedes les gusta. Palabras, que les digan cosas bonitas y enseguida caen.

Diga la verdad, ¿se apuntó alguna batallita o conquista de más para ganarle la apuesta a Don Luis Mejía o fue completamente sincero con las cifras?

No, no, no, dije la verdad. Y de hecho, podría haber hecho más de lo que hice. Lo que pasa es que aprovechando que estaba con mi colega Chuti por ahí, nos echamos unas fiestas y demás y se nos vino el tiempo un poco encima, pero podría haber hecho más. Yo tengo un aguante que ni te imaginas y cuando quieras te lo demuestro.

Con respecto a Doña Inés, ¿qué es lo que más le enamoró de ella?

Es que a mí las rubias me vuelven loco. Y el verla tan pura y verla tan casta... Porque yo siempre me había encontrado a tías de la calle pero ver a alguien que no había visto un hombre en su vida, me volvió loco. Lo que pasa es que bueno, el tiro me salió rana.

Y a ella, ¿qué es lo que no le perdonaría que le hiciera?

¿Lo que yo no le perdonaría nunca a Doña Inés? Pues que me dejara por otro, por ejemplo. La traición. Porque si ella ha sido capaz de transformarme y yo me he vuelto loco por sus pies, no me gustaría que ella me dejara o que ella me traicionara, porque lo que yo he sido capaz de hacer por ella no lo he hecho por nadie.

Usted anda siempre metido en líos. ¿No le da pena darle tantos disgusto a su padre, que ya está mayor el hombre?

Bueno, de casta le viene al galgo. Mi padre es... Bueno, mejor que no hablemos de mi padre porque la relación no es buena. Es como el conde de Barcelona y Juan Carlos I.

Aún así, ¿se va por cinco años y no hace ninguna llamada a sus seres queridos, ni siquiera a Doña Inés?

Que va, no podía hacerlo. Ten en cuenta que me tenía vigilado por todos lados. Me fui a Italia porque allí tenía colegas de la mafia que había emigrado a Estados Unidos en aquella época y me tenían totalmente incomunicado porque estaba en busca y captura. Piensa que yo había matado a dos personas.

A su regreso, usted vive una de las experiencias más escalofriantes que se pueden vivir: ver espíritus, además de personas a las que conoce bien. ¿Cómo es eso de ver fantasmas en su propia casa?

Acojonante. Eso es acojonante. Porque yo jamás en la vida he tenido relación con Dios, ni esas movidas, porque nunca me interesó y jamás creí, pero uno tiene que vivir lo de ver espíritus. Porque cuando uno lo vive, ¡buah!, es una movida impresionante. Porque tú imagínate que de repente lo ves, es que lo ves, es flipante, porque lo ves, está de verdad ahí.

¿Y no se ha planteado contar su caso a algún programa de televisión de cosas paranormales?

Es que no veo la tele, paso de esa mierda. Yo soy más de los bares y si veo algo... Bueno, no te voy a contar lo que veo.

Usted pertenece a una banda de moteros y precisamente el próximo martes vendrá en su moto a Santa Ana. ¿Dónde tiene pensado dejarla? Porque en Vegueta lo de aparcar está bastante difícil.

¡Ah!, la moto no es problema. Yo tengo unos contactos ahí en el Ayuntamiento y me dejan ponerla donde pueda y sino, tengo unos colegas de San Juan que me la vigilan mientras esté por aquí.

Su historia se desarrolla en la década de los 90, que ya queda un poco lejos. Pero de haber sido en 2021, por ejemplo, ¿se habría animado a dejar la moto por la MetroGuagua para moverse por la ciudad?

No creo, no creo. Es que para mí la moto es la vida. Yo vivo por y para las motos. Por y para la moto, las mujeres y los colegas.

Por último, y dado el rumbo que toman los acontecimientos de su vida, ¿cómo cree que será su relación con Doña Inés en el más allá? Ella lucha mucho para que no se le lleven a usted al infierno...

Pues me imagino que bonita. Vamos a estar los dos solos en un mundo nuevo. Y bueno, la verdad es que estoy un poco expectante a ver lo que nos espera allí en la otra vida. De todas formas, estando con ella, todo será bueno.

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