El alcalde Augusto Hidalgo justificó ayer la imposición de unos servicios mínimos de más de un 50% de la plantilla en la huelga de los trabajadores de la empresa mixta Emalsa, porque los técnicos indicaron que son "los necesarios para garantizar que los vecinos de la ciudad no se quedaran sin agua". El regidor expresó su esperanza de que "haya una vía de solución" al conflicto y añadió que ha estado hablando "intensamente con las dos partes y hasta altas horas de la noche" del pasado lunes "con la compañía" para intentar que se alcance un acuerdo.

Los trabajadores, sin embargo, han decidido seguir adelante con la huelga al considerar "inadmisible" la última propuesta de la empresa. El comité de huelga ofreció la noche del lunes desconvocar los paros, si la empresa aumentaba un 1% el sueldo de los empleados en 2017, a través de una paga que ni siquiera se consolidaría en el sueldo, pero la dirección de Emalsa ha exigido como contrapartida a este incremento trabajar media hora más al día y eliminar la cláusula antidespidos del convenio colectivo. La dirección de la compañía planteó el pasado lunes por la tarde una nueva propuesta consistente en prolongar hasta finales de marzo de 2018 el fin de la vigencia del convenio colectivo, que vence a finales de este mes, y seguir negociando hasta esa fecha los incrementos salariales.

El comité de huelga respondió que sólo estaba dispuesto a desconvocar la huelga, en el caso de que la empresa se comprometiera a firmar una subida de un 1% para este año y dejar a expensas de una futura negociación el resto de aumentos salariales (un 1,5% en 2018 y un 1,5% en 2019). Según el comité de huelga, el coste del aumento que piden para 2017 apenas supera los 100.000 euros. Ante la imposiblidad de acuerdo, la huelga continuará el próximo jueves y no se descarta que prosiga con carácter indefinido a partir del lunes. Según Federico Quintana, presidente del comité de potabilizadoras, los trabajadores le ha planteado a la empresa negociar el aumento de la productividad a partir de enero, en un "clima de paz social", pero la empresa "se ha cerrado en banda". Fuentes de los trabajadores denunciaron ayer que Emalsa se ha ahorrado 2,5 millones en gastos de personal durante los últimos cuatro años.