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El 1 de diciembre, día de Pancho Guerra

La Orden del Cachorro busca que al escritor se le reconozca con el Premio Letras Canarias

El 1 de diciembre,  día de Pancho Guerra

El 1 de diciembre, día de Pancho Guerra LA PROVINCIA / DLP / JUAN CASTRO

Francisco Guerra Navarro, más conocido como Pancho Guerra, supo transmitir como pocos las esencias y virtudes de las gentes más humildes de la capital grancanaria; la vida en los barrios populares, en los Riscos principalmente, y recoger así el habla y el léxico más canario. Sus relatos contaban con numerosos vocablos hoy en desuso. La Orden del Cachorro Canario y la Fundación que lleva su nombre han decidido institucionalizar el 1 de diciembre como Día de Pancho Guerra para homenajear y recordar la figura del escritor y periodista de aquí en adelante.

"¿Qué puede haber entre la unión de un ser y de otro ser? Pues que nace un ser, y nace un ser que no podía ser. Un niño que no era un niño, pesaba siete kilos; cinco de cabeza y dos de cuerpo, como las cebollas de Gáldar, arriba aquella gran coco y abajo las patas parecían las raíces". Así discurre la historia de El niño cabezudo, uno de los cuentos costumbristas que tiene como narrador a Pepe Monagas, un señor de esos, de los de antes como se diría.

Pancho Guerra escribió a lo largo del siglo XX los Cuentos, los Entremeses y las Memorias de Pepe Monagas. Las tres obras están protagonizadas por este personaje tan característico, basado en la experiencia del periodista tras analizar los usos y costumbres de aquellas personas que habitaban los Riscos de la capital en esa época. Unos barrios de tremendo sabor popular, donde se reflejaba al canario más auténtico.

No obstante, esta experiencia le sirvió para preparar un recopilatorio del léxico canario. Por desgracia, falleció en 1961 antes de finalizar esta obra. Pocos años después se publicó, a título póstumo, Contribución al léxico Popular de Gran Canaria, en un intento de culminar el libro que estaba preparando, a pesar de su pérdida.

Guerra nació en 1909 en San Bartolomé de Tirajana. Luego se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria, donde realizó sus estudios de bachillerato, donde posteriormente desarrolló su faceta profesional en el ámbito periodístico. Vivió en la capital hasta 1947, cuando se mudó a Madrid, ciudad donde residiría hasta su muerte. A lo largo de su trayectoria escribió primero en el Diario de Las Palmas y después en el rotativo madrileño Informaciones.

"De estos chiquillos, mataperros cabezudo", relata Guerra en el mismo cuento antes descrito. El autor se caracteriza por contar de una manera descriptiva y cómica, un tanto peculiar, los quehaceres de los habitantes de la capital. La vieja ciudad es la protagonista, aunque también se hace alusión al Puerto de La Luz, a los campos grancanarios y a las vecinas islas de Lanzarote y Fuerteventura. Incluso los viajes de Venezuela que emprendieron tantos isleños en busca de una vida mejor.

La Orden del Cachorro Canario realizó el viernes uno de diciembre, un homenaje al escritor en su sede de Vegueta. Se trata del primer recordatorio de los que se tienen previsto realizar de aquí en adelante en dicha fecha. La Orden, junto a la Fundación Pancho Guerra, han institucionalizado esta jornada en memoria del periodista.

Esta hermandad tiene como objetivo que el Ejecutivo autonómico conceda al escritor el Premio Letras Canarias al autor tirajanero a título póstumo. "Aún no lo es y es obligado decir que el Gobierno de Canarias no ha tenido a bien, todavía concedérselo", subrayó Miguel Guerra, presidente de la Fundación. "Le sobran méritos por su obra literaria, la contribución al léxico de las Islas y sus aportes como periodista", continuó. Mientras, la asociación seguirá divulgando la trayectoria del escritor en los colegios, "o lo que es lo mismo defender nuestra identidad canaria".

La semana pasada la sede de la Orden en la plaza de Santo Domingo acogió la lectura de Los Cuentos de Pepe Monagas, risas incluidas entre los asistentes. La parranda del Tío Pancho cerró el acto. En próximas ediciones tienen previsto representar obras de teatro o hablar sobre su faceta puramente periodística en varios medios de comunicación.

La idea es que personajes como Venturita el Taita, Manuel el Bocúo o Rosario la Chopa vuelvan a revivir en la memoria de los canarios. Pues la obra de Guerra está repleta de personajes entrañables que representan la vitalidad del canario. Durante mucho tiempo los lectores del periódico vespertino pudieron disfrutar de Pepe Monagas. Una divertida forma de reírse de aquella ciudad capitalina que estaba sumergida en los convulsos años treinta y cuarenta.

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