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Urbanismo El futuro de Las Rehoyas

La mayor reconstrucción de Canarias

La demolición y reposición de 2.558 casas en Las Rehoyas es la más grande tras la de El Polvorín

Más de 2.500 viviendas. El Área de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU) de Las Rehoyas que pretende iniciar el Ayuntamiento de la capital grancanaria antes de que acabe el año, en medio de una agria polémica por la edificación del primer bloque dentro del parque, se convertirá en la reconstrucción de viviendas sociales más grande de Canarias. La renovación triplica la que se realizó en El Polvorín hacer varios años, que renovó 750 casas, y supera con creces la de Tamaraceite, que está ejecutándose ahora con la reposición de 354 casas baratas.

El gobierno Tripartito pretende iniciar en 2019 el primer edificio dentro del parque, cuando esté terminado el campo de fútbol que sustituirá al Antonio Rojas, y también un segundo bloque en la calle Doctor Chiscano, detrás del hospital Doctor Negrín, pero para ello será preciso aprobar antes del otoño el plan parcial del ARRU y llevar a cabo la consulta popular a los vecinos, que tendrán la última palabra. También será necesario que el Gobierno de España añada a los cuatro millones que ya ha concedido los otros ocho prometidos para empezar. Además, hay que firmar un convenio que garantice la reconstrucción del barrio, cuyo coste total supera los 170 millones. Se calcula que las obras durarán, en el mejor de los casos, entre diez y doce años.

Según el proyecto municipal, el parque dejará de darle la espalda a Las Rehoyas y se meterá en el barrio, donde ganará 15.000 metros cuadrados, afirma el concejal de Urbanismo, Javier Doreste, que añade que cuando se construya el nuevo campo de fútbol se ganarán otros 2.000 metros cuadrados de zona verde, "porque se eliminará la zona de cemento que divide en dos el parque". Los bloques actuales serán sustituidos por 28 nuevos edificios, con alturas que oscilarán entre las cinco y las diez plantas.

La mayoría de los bloques tendrán una altura entre cinco y seis plantas. El de diez plantas estará cerca de la carretera general, al lado del nuevo colegio. También en la parte más baja, la más cercana al parque, se levantarán varios bloques de nueve plantas.

El colegio público, la iglesia, el supermercado, así como los locales sociales, serán también demolidos y vueltos a reconstruir en la parte central del barrio. Desaparece la calle Virgen de la Paloma y Santa Luisa de Marillac se convertirá en una vía de doble sentido, que mantendrá su actual trazado, y tendrá un máximo de cuatro carriles yun carril de bicicletas.

También se prevén conexiones peatonales con los barrios adyacentes y la calle de la Calzada Lateral del Norte.

Mientras el proceso de reconstrucción se pone en marcha, las viviendas de 42 metros cuadrados, a las que sus habitantes denominan ratoneras, se caen a pedazos, atacadas por la humedad y también por las grietas, que han aparecido en muchas de ellas, debido a la inestabilidad de la ladera en la que se levantaron y también a la falta de mantenimiento.

Los vecinos de Las Rehoyas vienen oyendo hablar de esta renovación desde los años noventa, cuando fue declarado barrio vulnerable por el Ministerio de Fomento y se planteó la necesidad de una intervención para mejorar la calidad de vida y las condiciones socioeconómicas de sus habitantes. Esta es la primera vez que el Ayuntamiento consigue una partida inicial para empezar la transformación, pero también es verdad que es una mínima parte de lo que se necesita.

El barrio no ha hecho más que deteriorarse con el paso del tiempo porque nadie ha invertido en la zona, salvo el lavado de cara que se hizo en los años 90, que consistió en darle una mano de pintura a las fachadas y sacar por fuera los bajantes, un parche que sólo sirvió para mejorar el aspecto externo por unos pocos años, porque la humedad ha seguido avanzando imparable y las grietas y los desconchones también. El terreno de la ladera se desliza por debajo de algunas casas.

Humedades y grietas

Hay hogares en los que los vecinos pueden ver la calle a través de las rajas y también los hay en los que la paredes del interior han terminado ondulándose como las olas del mar.

Las casas fueron construidas deprisa y corriendo ladera abajo a lo largo de varias fases, entre 1957 y 1965, para dar respuesta a la explosión demográfica que experimentó el municipio, cuando se produjo el gran éxodo de la gente del campo a la ciudad. En algún lado había que alojar a esta gente humilde, por lo que se buscó el suelo más barato y se edificó con materiales de pésima calidad. "Las metieron con calzador", en palabras del desaparecido arquitecto Joaquín Casariego, sin locales sociales, sin espacios libres, sin accesos y sin servicios públicos. Más de 57 años después, la imagen del barrio recuerda una gran colmena a punto de desmoronarse.

Las Rehoyas abarca una superficie de 18 hectáreas en las que viven unas 7.930 personas. Esto significa que en cada hectárea hay 440 habitantes y unas 141 viviendas, unos parámetros inaceptables para las actuales normas de edificación, que obligan a reducir en un 30% el número de casas. Por esta razón, sólo se levantarán 1.805 viviendas en el barrio. Si se incluyen las 146 casas del parque, se quedarán en el ámbito el 76% de las casas, lo que eleva la cifra a 1.941, pero aún así habrá que construir 617 residencias fuera del barrio. Tras descartar los solares de La Feria, situado cerca del parque Juan Pablo II, que se barajaron inicialmente, Doreste habla ahora de construir en Tamaraceite Sur y en la trasera del Doctor Negrín.

El principal problema de la necesidad de reducir el número de viviendas está relacionado con la negativa de la mayoría de los vecinos a irse del barrio.

De momento, el Ayuntamiento dispone de una primera partida de 4,55 millones de euros, de los cuales cuatro millones han sido aportados por el Estado y el resto por el Gobierno canario y el Ayuntamiento, tras la firma del primer convenio. Los primeros 2,2 millones se usarán en la construcción, después del verano, del nuevo campo de fútbol en la zona que está delante de la piscina.

Consulta popular

Pero antes, se instalará en el parque una oficina de información para que los vecinos resuelvan sus dudas sobre el proyecto. El Ayuntamiento quiere hacer el referéndum en julio. "Si se gana la consulta popular, sacaríamos inmediatamente a concurso el primer edificio. Si no se gana, se paraliza el proceso", sostiene Doreste, que recuerda que sólo cuando esté terminado el nuevo campo de fútbol que sustituirá al Antonio Rojas, se empezará a construir el primer edificio de siete plantas y un máximo de 150 casas, algo que está previsto para principios del próximo año.

A este edificio que invade un extremo del Antonio Rojas y parte del aparcamiento, y cuyo proyecto ya está redactado, irán a vivir los ocupantes de las primeras viviendas que se desalojarán situadas en las calles Santa Luisa de Marillac y Santa María de la Cabeza. Se trata de 136 casas situadas en los bloques que corresponden a los números 9,11, 13, 15, 17, 19, 21 y 23 de Santa Luisa de Marillac y los bloques 2,4,6, 8, 10, 12, 14 y 16 de Santa María de la Cabeza.

En Santa Luisa de Marillac están situados algunos de los edificios que están en peor estado. Serán los primeros que caerán en la denominada fase cero, cuando esté terminado el edificio del parque, cuyas obras se prevé que tarden unos dos años.

En la primera fase de la reposición se construirán cinco edificios con 301 viviendas, uno de los cuales iría en el aparcamiento más cercano al parque, dos más en Santa Luisa de Marillac, otros dos en Los Arapiles y, el último, en el linde con Cruz de Piedra. En esta misma fase se contempla la demolición de 301 viviendas.

En la sexta fase ya estaría construido el nuevo colegio, que tendría seis plantas de altura y estaría situado en el centro del barrio, en la parte más cercana a la carretera general, dentro del espacio destinado a los equipamientos, donde se levantarán también la nueva iglesia, el supermercado y los edificios comunitarios. Entre ellos, la biblioteca, la escuela de música y el salón parroquial. En la penúltima fase se derribará el colegio actual.

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