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Fiestas Fundacionales Hijo Predilecto

"Tuve suerte con la reforma fiscal"

Dirigió la asociación que atiende a mayores con discapacidad intelectual desde 1982 a 2009

Óscar Gutiérrez Ojeda, esta semana en el Parque Romano.

Óscar Gutiérrez Ojeda, esta semana en el Parque Romano. QUIQUE CURBELO

"Una gran sorpresa; algo que no esperas, ni se te ocurre pensar. Lo que no puede ser es que esperen a que te mueras y te lo den a título póstumo". Con la sabiduría que dan los 86 años de vida, el economista Óscar Gutiérrez Ojeda, fundador y ex presidente de Adepsi, recoge con humor la distinción del pleno del Ayuntamiento sabiendo que ha llegado a tiempo a que la ciudad le recompense de algún modo su lucha en favor de la integración de los vecinos con dificultades intelectuales.

Nacido en 1932 en el seno de una familia modesta -sus padres tenían una tienda de aceite y vinagre-, Óscar Gutiérrez está marcado, como tantas otras personas de su generación, por las penurias que provocó la Guerra Civil, la postguerra y la II Guerra Mundial. Gutiérrez recuerda que su padre iba al cambullón a comprar lo que entonces se podía para luego venderlo en la tienda familiar a escondidas de los inspectores de la dictadura franquista que controlaban el estraperlo. "No solo te multaban, sino que encima se llevaban la mercancía". En su memoria quedó grabado un incidente en el que un inspector le requisó a su padre un saco. "No recuerdo muy bien de qué era pero le pidió a mi padre que lo cargara. Yo le dije que no; y el inspector me dijo: ¿tú quién eres?. Y yo le dije: ¡el dueño del saco!", cuenta como si reviviera la escena.

Aquel chiquillo se hizo años después perito mercantil y cursó dos años más para ser profesor. Confiesa que estaba loco por ir a Madrid y convenció a su padre para que lo dejara marchar para estudiar Económicas. "Perras para ir en avión no había, fui en un barco hasta Cádiz. Mi padre me hizo una maleta de madera y me compró una gabardina y unos guantes".

Tras acabar los estudios, regresó a su tierra y probó suerte en varias empresas hasta que decidió abrir un despacho. "Alquilé un local chiquitito en Viera y Clavijo. Iba siempre con un montón de tarjetas en el bolsillo y a todo el que me encontraba le daba una. Tuve suerte porque en el 77 llegó la reforma fiscal y todo el mundo empezó a necesitar un asesor fiscal; me llovía el trabajo porque estaba especializado en organización administrativa de empresas".

En 1982 funda Adepsi, asociación sin ánimo de lucro para atender a las personas mayores con discapacidad intelectual, aprovechando la Ley de Integración Social del Minusválido y que conocía de cerca el problema: tenía una hija con síndrome de Down. "En aquellos tiempos había colegios específicos para estos niños hasta los 18 años pero luego los echaban a la calle. Yo pensaba lo que pasaría con mi hija y me inventé Adepsi en un piso alquilado". Óscar Gutiérrez explica que en aquellos primeros años parecía que pedía limosna en los organismos oficiales para conseguir ayudas para crear un centro. "Tuve la fortuna de conocer a alguien de la Fundación Once que me dijo que fuera a Madrid para hablar con ellos. Se comprometieron a poner el 50% del capital para construir el centro si Canarias ponía el otro 50%".

Y lo consiguió, se fue al Ayuntamiento y el alcalde José Manuel Soria le "regaló" un solar de 2.000 metros cuadrados en Siete Palmas en previsión de que la entidad crecería, como así ha sido. Y las familias construyeron el inmueble con ayudas del Gobierno de Canarias y otras entidades colaboradoras. "Si hubiera sido otra persona probablemente no me hubieran concedido el dinero en los bancos".

Reconoce que Adepsi es un gran referente en Canarias y se muestra orgulloso de haber unido a las familias para crear una federación regional, así como un centro especial para que las personas trabajen. "Con el centro especial descubrí las capacidades de los discapacitados". En 2011, pondría en marcha un centro de día para enfermos de alzhéimer, que hoy funciona en Monte Lentiscal.

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